sábado, 9 de junio de 2012

Historia del Imperio romano


Historia del Imperio Romano


Tema 1. El estudio de la Historia del Imperio Romano.
  • Marco geográfico
El Imperio Romano abarca un territorio o marco geográfico que es muy amplio; es precisamente por esa amplitud por la que se dan algunos de los problemas políticos que tiene Roma a la hora de articular la vida de esas poblaciones. Tras las conquistas y la muerte de Augusto, se encuentran con un territorio de “romanidad” dispar, con poblaciones con un desarrollo muy distinto, una contrariedad desde el modelo que se defiende desde el Estado.
El Imperio tiene el limes establecido en el Rhin, el Danubio y el Éufrates. A la muerte de Augusto, Roma no deja las conquistas, pero se ralentizan; en ese momento es cuando el limes se configura como estático. A la sociedad romana le va calando estos límites, como un código que todo el mundo entiende, todo romano lo tiene asumido (se llegan a personificar a los ríos). En este sentido, la provincia que conquista Trajano es una trasgresión del Danubio; lo mismo ocurre en Oriente Medio cuando se pasa el Éufrates, llegando también hasta el Tigris. Todo ello llega a Roma como que las fronteras que daban seguridad se han trasgredido.
  • Cronología y periodización
La periodización tradicional de la historia de Roma sería la siguiente:
  • La fundación 753 a.C., según la tradición
  • La Roma monárquica
  • La República (desde 509 a.C.)
  • El Principado. El Alto Imperio (desde 27 a.C.)
  • La crisis del siglo III d.C.
    • Desde la muerte de Alejandro Severo (235 d.C.)
    • Hasta la subida al trono de Diocleciano (284 d.C.)
  • El Bajo Imperio. La Antigüedad Tardía
    • Desde la subida al trono de Diocleciano (284 d.C.)
    • Hasta la destitución del último emperador romano en Occidente (476 d.C.)


  • Fuentes para el estudio de la historia de Roma
Existe una notable diferencia entre los autores griegos y latinos. Los autores griegos tienen un bagaje cultural y político que es totalmente distinto al de Roma, ello les hace ver desde una perspectiva distinta; su filosofía política también es diferente, porque la unidad que sirve al griego para dotarse de identidad es la polis, no formando parte de un Estado como entidad hasta Alejandro Magno. Polibio se convierte en una de las principales herramientas de la conquista romana, porque pone por escrito las hazañas de los Escipiones, pero no deja de ser un griego que ve mal ciertas acciones de la conquista romana. Además los griegos serán los vencidos, y ello da lugar a que exista una visión diferente.
Géneros:
  • La analística. Destacar Los Anales, obra de Tácito, es la narración de los acontecimientos que ocurren en Roma, año a año.
  • Las biografías, indispensables para la historia del Imperio romano. Destacan Suetonio, que realiza la biografía de algunos de los príncipes, o los llamados biográficos, escritores de la historia Augusta, que escriben desde Adriano. Tienen un problema, su objetivo principal es contar la vida de los príncipes de los que tratan, renunciando a contar cosas importantes y centrándose en cosas personales.
  • El panegírico: obra que se dedica a ensalzar la obra de un personaje. Un ejemplo lo tenemos en la descripción de los Escipiones de la obra de Polibio, aunque no es una obra de este género. Se plasman unos principios y una ideología determinada
Tópicos:
Se tratan de una manera determinada, como un modelo de conducta. En época imperial se reelabora y se recurre a ellos. Algunos de estos tópicos son:
  • Catón. Aparte de un político, es un personaje que se caracteriza sobre todo por haber querido mantener la cultura romana a salvo de las influencias helenísticas, de manera que se convierte en un modelo para quien quiera escribir sobre la verdadera esencia de lo romano. Su pensamiento e ideología hay que mantenerlos intactos.
  • Alejandro Magno, modelo de gran conquistador y universalizador de la cultura griega. En época imperial, en determinados momentos, hay una reticencia o segundo uso de la figura de Alejandro. En los momentos en los que a Roma le parece excesiva la conquista, se recuerda la figura de éste conquistador como un peligro al extender las fronteras.
  • También algunos príncipes se convierten en modelo de conducta, de una manera muy variable en el tiempo, como Augusto, Vespasiano y Trajano.
    • Augusto y Vespasiano comparten que gobiernan tras una guerra civil y en una sociedad atemorizada por el sistema de dominio territorial romano, por ello las fuentes que escriben tras sus reinados, tienen en común que apenas les critican, y si hay críticas se centran sobre todo en los momentos previos a la toma de gobierno. Hay un buen número de fuentes contemporáneas que ayudan a engrandecer la obra de Roma, y en este sentido ayudan a quien está estableciendo un nuevo régimen político, el Principado. Ambos emperadores son bien tratados en las fuentes. Los autores se ven condicionados por el miedo a la vuelta de la guerra civil si no son aceptados los dirigentes.
    • El caso de Trajano (98-117 d.C.) es peculiar. La literatura cercana al poder, participa de alguna manera de una especie de euforia por el nuevo reinado, la cual queda para el tiempo posterior –en el siglo IV d.C. se ven contagiados de alguna manera por el aparato propagandístico creado en esa época-.
    • Los autores latinos nos transfirieren la imagen estereotipada de estos personajes, pero tiene transcendencia en nuestra época, de ahí que consideremos el gran éxito propagandístico de algunos de estos autores.
      • Ejemplo: en el año 9 d.C., durante el reinado de Augusto, el ejército romano lucha mas allá del Rin, en Germania, en el bosque de Teutoburgo, por lo que hay tres legiones romanas. Los romanos perdieron, siendo aniquiladas sus legiones. Esta desgracia será un punto de referencia para todos los autores latinos, empleando la palabra latina “clades”, haciéndose responsable del desastre al legado Quintilio Varo, para no culpar a Augusto. Sin embargo, cuando el último de los Flavios, Domiciano, pierde una gran batalla en las desembocaduras del río Danubio, se culpa del desastre al propio príncipe.
Críticas.
Las críticas invariablemente están en todos los autores latinos imperiales. Las críticas se centran principalmente en la dinastía julio-Claudia, de la que únicamente se salvaba Augusto. El resto son criticados hasta extremos viscerales. Se les critican por hechos que nos constan que son falsos o ficticios. Las fuentes que nosotros tenemos para la historia de éstos son de épocas posteriores, son de una generación que ha nacido con los julio-claudios y se ha promocionado con los Flavios; de ahí que se tengan personas cercanas que han sido represaliadas debido a la época de oposición política tan importante habida en tiempos de aquella dinastía, que provocaba exilios o expropiaciones de bienes. Es el caso de Tácito o Suetonio. Son gente cercana al poder que dirimen sus asuntos políticos y los de sus familias en la literatura, de ahí su determinada visión.
La literatura latina de época imperial también critica el lujo introducido en Roma y lo que trae consigo: la decadencia de las costumbres. En época imperial se establece una comparación entre los tiempos republicanos, con los viejos romanos, gente noble, austera, defensora de la República, que vive según las costumbres romanas y que no se dejan embaucar por tradiciones de otros territorios; y los tiempos del Imperio, en los que las elites del Estado viven gozando de la prosperidad de las conquistas. Hay críticas a las nuevas formas de vida de las elites. Los autores establecen una diferencia entre aquellos que viven fieles a las costumbres romanas (Plinio el Viejo, senador riquísimo, que continúa con el modelo de antiguo romano según nos comenta Plinio el Joven) y los romanos que han caído en el lujo por el contacto de Roma con otros pueblos, principalmente el mundo helenístico –sus relaciones vienen a ser de amor/odio, como dice Juvenal en sus sátiras- o el mundo oriental.
En las fuentes del Imperio queda patente el cambio de circunstancias políticas. Los autores deben enfrentarse al cambio de este sistema político. El establecimiento del Principado nunca fue legal, se fue adaptando con senadoconsultos a la nueva legalidad, pero no hay un momento en el que se dé tal cambio. Por tanto, los escritores que escriben sobre este momento deben enfrentarse a ello, y no es fácil; cuando se escribe de Augusto debe reflejar su abandono de las tradiciones romanas y la toma del poder unipersonal (Dión Cassio, Tácito), pero no se puede criticar el nuevo sistema.


  • Cambios en el espacio geográfico.
Si algo caracteriza las fuentes de la República es que, al escribir de sus asuntos, debe hablar de las guerras republicanas de conquista, que los autores enaltecen. Sin embargo, a partir de la muerte de Augusto las conquistas empiezan a ralentizarse, siendo un modelo al que deben adaptarse los autores latinos; para ello, todos los autores cercanos al poder narran las guerras republicanas sin cuestionarlas, teniendo más reticencias con las guerras imperiales, pues se pone en juego el modelo en el que se vive y que está establecido.
También debe tener en cuenta que Roma ha conquistado territorios de diferentes pueblos. Se dice que Roma extiende la civilización, salvando a algunos de esos pueblos. Pero con respecto a esta expansión, cada vez que hay una nueva anexión hay una nueva provincia, que requiere una nueva estructura administrativa, un asentamiento militar, infraestructuras viarias y portuarias, para que la vida de la provincia se vincule a la del Imperio. Es un modelo muy complicado. A partir de Augusto, esta labor termina, dándose solo en casos puntuales; el Estado romano no tiene este trabajo continuo, dándose grandes oposiciones con el Senado.
En época imperial el Estado romano y sus autores se enfrentan a nuevas fronteras, casi establecidas, debido a la ralentización de la expansión. Se habla de fronteras estáticas en el Rin, en el Danubio y en el Éufrates. Así pues, el Estado romano se considera construido por las dificultades materiales que supondrían las nuevas conquistas. Esto crea muchas contradicciones en los autores latinos, porque cambia el sentido de lo que es marginal: todo el que está dentro del limes participa en la “romanidad”, y el que está fuera se encuentra en la “barbaridad”; pero en la medida que se asume la frontera establecida, se demuestra que el grado de romanización se va degradando a medida que se acerca a la frontera y es muy heterogéneo en su aceptación. Hay pueblos dentro del limes que tienen problemas puntuales con los romanos, que no saben como plantearlos ¿Cómo guerras exteriores? ¿Cómo guerras civiles? Esto influye en las relaciones inter-étnicas, hay que considerar la existencia de bárbaros dentro de las fronteras de Roma.
  • Presente y pasado.
La mayor parte de los escritores que explican la historia del Imperio, son historiadores. Sus obras se caracterizan por la poca afición a contar el presente histórico en el que viven, pues el régimen de oposición política no se puede mantener en el Imperio. Se refieren a hechos pasados, pues la crítica política es muy peligrosa para la vida y la hacienda. Esto lo soluciona Tácito en las Historias hacia el 96-98 d.C.
En algunos casos encontramos autores que utilizan acontecimientos del pasado para justificar hechos del presente. Por ejemplo podemos resaltar la imagen de Quintilio Varo en los escritores de época inmediatamente posterior a Augusto; se le tacha de inexperto, pero no con mala intención. Sin embargo, en el siglo II d.C. se habla de él como un hombre cruel y salvaje, que solo quiere aniquilar al enemigo siendo capaz de sacrificar a los suyos. Esto se debe a que tienen una visión de los acontecimientos de conquista muy perjudicial en su momento.
  • Contexto del autor.
La mayor parte de los autores es gente muy cercana al poder, como es el caso de Tácito, Dión Cassio, Plinio el Joven, etc. Tienen cargos senatoriales, por lo que están implicados directamente con el régimen político en el que escriben. Hay una dificultad en algunos autores, pues hay momentos en que temen ser asociados a determinados príncipes, como Domiciano; todos los autores promocionados en su época pasan a ser enemigos, acusándoseles de “colaboracionistas”, como ocurrió con Plinio el Joven, debiendo luchar contra la imagen de colaboracionista y traidor. Por último debemos tener en cuenta que todos estos escritores, aunque muchos sean provinciales, son ante todo romanos.


  • El estudio interdisciplinar de las fuentes
Hay momentos de la Historia del Imperio Romano que conocemos en las fuentes literarias, pero que también nos queda reflejado en otras fuentes.
  • La literatura y la epigrafía.
Hay un ejemplo concreto, como es la Guerra Partica de Trajano (114-117 d.C.). Es bien conocida a través de la obra de Dión Cassio, a pesar de que existieron otras obras –las cuales se han perdido-; por tanto, no parece haber problemas para fechar todos los acontecimientos de este suceso bélico. Debemos añadir que en esta guerra el príncipe fue recibiendo continuas aclamaciones imperiales, concretamente de la VIII a la XIII –cada vez que se le aclama como Imperator en Oriente, en un margen de 3 años-. Aparentemente están sistematizados los avances en las guerras con las aclamaciones, pero resulta que en la provincia Bética aparecieron dos inscripciones que tenían la titulatura de Trajano que no parece concordar del todo con las aclamaciones; de ahí que se piense que deberían cambiar las fechas y los acontecimientos que le acompañan. No existe consenso en esta cuestión.


  • La literatura y la numismática.
En el año 106 d.C. se produjo la anexión de Arabia (Arabia Pétrea, la zona noreste), estratégicamente importante. Dión Cassio en su libro 68 lo explica, diciendo que la provincia se incorporó sin sangre; es una situación rara pero cierta, pues cuando se crea la provincia se hacen monedas en las que la terminología que acompaña al nombre de la provincia es muy significativa, “Arabia adquisita”, que delata su integración pacífica al Imperio. El hecho de que no haya costado sangre romana es muy importante, de ahí su gran proyección. La acuñación de estas monedas sería muy temprana, pero no se conoce exactamente su datación, lo que ha llevado a los especialistas a decir que puedan ser posteriores.


  • La literatura, la epigrafía y la arqueología.
Podemos poner por ejemplo la muerte de Germánico, perteneciente a la familia de Livia. Aparecerá en la familia de Augusto como potencial sucesor; sin embargo, por edad es Tiberio, quien adopta a Germánico. Éste murió de forma misteriosa en el año 19 d.C. en Oriente, siendo un personaje muy conocido y querido en Roma por ser el responsable de acciones importantes en las fronteras. Estos hechos son narrados por Tácito, quien empieza a escribir a la muerte de Augusto; éste narra el reinado de Tiberio con gran profusión de detalles, pero hace una crítica feroz de este príncipe. Tácito dice que hay rumores de que Tiberio hace matar a Germánico por su gran fama; se extiende el rumor de la muerte por envenenamiento por mandato de Tiberio. Pero el príncipe busca a su asesino y dedica honras fúnebres a Germánico por todo el Imperio. Estos acontecimientos quedan plasmados en la Tabula Siarensis, en la actual Sevilla (Siarum, La Cañada, cerca de Utrera), al igual que en otras partes del Imperio. Así la epigrafía testifica que se realizaron tales honores fúnebres.
La disposición del Senado de buscar los culpables del asesinato de Germánico también se llevó a cabo. Se inició un juicio contra Pisón, que acabó en condena, que queda plasmado en el llamado senadoconsulto de Pisón Padre. Éste, de alguna manera, limpia las manos de Tiberio. Este senadoconsulto se hizo público, como queda patente en la pieza de bronce hallada en Sevilla (El Saucejo).
Todo ello se puede combinar con determinada información proveniente de la arqueología. Tácito también dice que se mandó la realización de imágenes que enaltecieran la figura de Germánico; esto ha quedado demostrado en las aulas dinásticas de los foros, pues han aparecido imágenes de Germánico. Este es el caso del foro de Narona (Vid, Croacia), en el que aparecen figuras de Augusto, Livia, Tiberio, Germánico, Claudio...


















Tema 2. El principado de Augusto.
  • Los precedentes: la crisis del final de la República.
César muere en el año 44 a.C. y en esos momentos en Roma existe una conciencia del peligro de la guerra civil, todavía no solucionado. La estabilidad precaria que llegó con César finaliza con su muerte. En ese año, él mismo y Marco Antonio son cónsules, lo que demuestra que sigue funcionando el poder personal y las instituciones republicanas. Pero Octavio está tomando poder, convirtiéndose en hijo adoptivo de César. Las adopciones son un mecanismo de promoción social, siendo el principal medio de sucesión durante el Imperio, muy frecuentes también en el mundo senatorial y ecuestre. Buena parte del Senado apoya la adopción de Octavio por parte de César, lo que quiere decir que a la muerte de aquél, Octavio contará con numerosos apoyos senatoriales. Así es como Octavio se convierte en Cayo Julio César Octaviano.
A partir de este momento se inicia la promoción política de Octaviano. El Senado está dividido con respecto al futuro de Roma, pues no se llega a un acuerdo con respecto a quién ceder el poder. Se inicia así el Segundo Triunvirato (tresviri rei publicae constituendae), dividiéndose el poder en tres personas diferentes, con divisiones incluso físicas de los territorios. Cada uno cuenta con sus apoyos, se evita volver al consulado. El reparto es el siguiente: Antonio se queda con Oriente, Octaviano con Occidente y Lépido con África.
Cada uno de ellos cuenta con un poder especial. Antonio cuenta con importantes apoyos militares, principalmente con el respaldo de los ejércitos de Oriente. Octaviano tiene el apoyo de amplios sectores senatoriales y enseguida encontrará en Italia fuertes apoyos, pues en el momento en que tiene capacidad de decisión comienza a crearse sus propias clientelas. Lépido nunca tuvo la fuerza de los dos anteriores, pero es uno de los personajes de más importancia de la familia de los Aemilii. Pero no es la lucha entre los fieles al Imperio y la República, sino que por ver que familias están representadas en el poder.
En estas condiciones Antonio toma el poder en Oriente, de una forma bastante improvisada desde el punto de vista legal. Crea sus propias alianzas y clientelas, donde basa su fuerza. Una de esas alianzas es con el Egipto Lágida –denominación derivada de uno de los generales de Alejandro Magno, Lagos, que toma el poder en Egipto a su muerte-. Esta relación es estratégicamente importante, pero también finalizó con un vínculo político y una relación personal entre Marco Antonio y la principal representante de la monarquía Lágida, Cleopatra VII. Hacen un proyecto común para Oriente, pero las fuentes son muy tendenciosas. Por la alianza personal y política con Cleopatra, por su distancia de Italia, por su cercanía a los monarcas helenísticos... surge una propaganda negativa, principalmente de las familias senatoriales cesarianas; se plantea como una “guerra contra el extranjero”. Esto prosperó en los sectores senatoriales e incluso en la opinión pública.
Esto desembocó en una guerra entre Antonio y Octaviano, en Actium, en la costa occidental de Grecia. En el año 31 a.C. Octaviano obtiene el triunfo, iniciándose la reorganización política –Lépido ya había sido neutralizado-. Octaviano se hace con el poder de derecho sobre Italia y las provincias, aunque el derecho de facto todavía lo sostendría el Senado.
Tras Actium se inicia el proceso hacia un nuevo régimen. Se realiza de una forma paulatina, no mediante una ley senatorial, de hecho nunca se reconoció ese nuevo régimen. Octaviano empieza ocupando el consulado repetidamente, y en esa aparente continuidad de la República el desempeño del consulado es fundamental, pues es la máxima magistratura. A partir del 29 a.C. empieza a emitir una serie de medidas, por dos motivos: por una visión política de necesidad de modificar la estructura del Imperio y por continuar con la obra de César –ya tenía un proyecto para el Imperio, unas estructuras universales-. Las medidas se destinan a eliminar el caos producido por las guerras civiles, la necesidad de licenciar a soldados y por el caos financiero y administrativo. Las medidas son:
  • Medidas financieras: condonación de deudas públicas, cuando las situaciones son muy complicadas para la subsistencia del ciudadano. También se produce la reducción de algunas tasas.
  • Medidas políticas: ofrece una amnistía general frente al momento de conflicto que se había vivido, donde se acusa de traición. Esto es una falacia, pues inmediatamente se inician los conflictos en el seno de la elite entre los senadores y ecuestres.
  • M
    Imagen 1. Moneda de Nerón con el templo de Jano.
    edidas militares: se produce el cierre del templo Jano Bifronte (cuando están las puertas abiertas hay guerra; esto no es del todo real, es por conveniencia política). También se da la desmovilización de veteranos del ejército y su asentamiento. El licenciamiento de soldados fue uno de los principales problemas para los emperadores, pues no siempre el Estado tiene la capacidad económica para afrontarlos; de ahí las protestas que se darán de estos colectivos. Octaviano dio un porcentaje de tierras tanto en Italia como en el resto de las provincias. Así, Octaviano, recibe a cambio un gran apoyo militar y político.
En el año 28 a.C. Octaviano ocupa la censura, lo que en apariencia no es una agresión de la legalidad. Este cargo tiene entre sus competencias la lectio senatus (la lista de integrantes del Senado, quien entra y sale del organismo, es una herramienta para el control de las elites romanas). La ocupación de la censura es muestra del poder que toma Octaviano.
En el año 27 a.C. empieza el Principado, a raíz de la entrega de poderes del Senado a Augusto. En este año, Augusto hace un acto teatral en el que renuncia a los poderes limitados que tiene hasta entonces ante el Senado; el Senado pide que no renuncie, por el temor al presente fantasma de las guerras civiles, otorgándole una serie de poderes:
  • El consulado
  • El proconsulado sobre las provincias de Hispania, Galia, Siria y Egipto, un abanico que le permite el control sobre los territorios más problemáticos e importantes
  • Título de “princeps”, que ya existía en época republicana, aunque era más honorífico.
  • Título de “Augustus”, que en origen tiene un sentido religioso, pues es aquel que tiene la capacidad para leer los augurios, que luego adquirirá un poder totalmente distinto, como aquel que toma el poder de forma unipersonal.


  • Octaviano y la situación política hasta el año 27 a.C.
E
Imagen 2. Clipeus virtutis. Arlés.
n el mismo año 27 a.C. hay una serie de manifestaciones de los poderes que se han dado al nuevo monarca, que vienen a ser las viejas tradiciones republicanas que se adaptan a la nueva situación y se otorgan a Augusto, como el clipeus virtutis, el cual era concedido a aquellos que realizan un acto para salvar a la República, o lo que tenga que ver con el Estado Romano; es el reconocimiento por parte del Senado de que es el nuevo salvador del Estado. Conocemos este escudo por las fuentes y por una pieza de mármol de Arlés, donde está representado el escudo con la inscripción “Senatus populusque romanus Imperatori Caesari Divi filio Augusto consuli VIII dedit clupeum Virtutis clementiae Iustitiae pietatis erga Deos patriamque”, que es del momento en el que se le da en su octavo consulado, reflejando todos los títulos que ostenta. También posee la virtus, la claementia, la iustitia y la pietas. Estas virtudes representan los ideales que algunas corrientes filosóficas defendían, principalmente el estoicismo. Pero en estos momentos los estoicos no apoyan el Principado, pero estas virtudes aparecen como cualidades del monarca. El escudo también aparece reflejado en algunas acuñaciones monetales, en las que se ven las dos vertientes de Augusto: la civil y la militar.
Imagen 3. Monedas de Augusto con el clipeus virtutis y los estandartes legionarios recuperados de los partos tras la derrota de Quintilio Varo.




El príncipe también recibe la corona cívica en el año 27 a.C. Es una condecoración de época republicana que se da a determinadas personas que se quiere destacar por su servicio a la República. Se le da físicamente una corona que puede poner en su casa. Esta decisión del Senado también se refleja en algunas monedas. Vuelve a destacar su vertiente civil.


  • Augusto y el nacimiento del Principado.
Augusto reúne tres poderes:
  • Potestas: como cónsul, con una vertiente civil.
  • Auctoritas: es un poder civil. Es el reconocimiento del poder unipersonal del príncipe que ha hecho el Senado. Se refleja en los términos de Augustus y Princeps.
  • Imperium: ocupación del proconsulado y todas las manifestaciones que recibe como Imperator. Es el poder militar.
Ronald Syme, en relación a esta situación, dice “se han separado la legalidad y la práctica política”, puesto que la asunción de los poderes por una única persona se ha separado de las instituciones republicanas. Augusto ya tiene los mecanismos políticos suficientes para controlar al Estado.
El año 23 a.C. es un segundo momento en el Principado, pues se debe adecuar la situación política a la realidad: Augusto manda sobre el Imperio pero carece de los poderes suficientes para imponerse al resto de cargos. Durante las guerras cántabras, Augusto estuvo físicamente en la Península Ibérica, en Tarraco (26/25 a.C.); está ocupando el consulado “in absentia”. En este momento en Roma se vive una situación difícil, pues Augusto ocupa todos los poderes del año 27 y se dan acusaciones en el Senado y oposición política. Así, empieza la limpia de sectores de oposición en el Senado. Tras el cierre de las puertas del templo de Jano –no acaban las guerras, ha enviado a Agripa-, fuerza la concesión de poderes por parte del Senado. Es entonces cuando adquiere el Imperium maius proconsular, un mando para todas las provincias a perpetuidad; también recibe la tribunicia potestad, un poder civil que le permite tener control sobre las magistraturas en Roma, que se renueva anualmente, lo que representa que no se ha alterado la ficción republicana. Por tanto, podernos decir, que ha partir del 23 a.C. el Principado se ha completado, pues ya tiene poder tanto civil como militar sobre Roma y el resto de las provincias.
Hay dos poderes más que Augusto y sus sucesores recogen, aunque algunos se muestran reticentes a recibirlos. En primer lugar es la vertiente estrictamente religiosa, la jerarquía religiosa, que en Roma es una cuestión de Estado. El mando sobre todas las jerarquías religiosas lo adquiere con el Pontificado Máximo, que recibe en el año 12 a.C. La culminación de los poderes de Augusto es la concesión del título de Pater Patriae, padre y fundador. Como tardó tanto en recibir este último, dejó una obligación para sus sucesores: ocupan todos los poderes de Augusto, aunque rechazan el de pater patriae, aunque pasados unos años lo aceptan, para tener esa deferencia al Senado.
Imagen 4. Augusto representado como Pontifex Maximus.


  • El nuevo orden institucional.
Una de las principales acciones de Augusto tras la imposición del Principado es la retención del control sobre los servicios del Estado. Debe asegurarse del abastecimiento de los ciudadanos, con una constante preocupación por el estallido social en Roma a causa de la carestía de trigo. Así pues, Augusto toma una serie de medidas prioritarias que aseguran el abastecimiento, que las arcas no estén en bancarrota, y que el ejército siga funcionando como un elemento para la guerra pero que se pueda licenciar. Es decir, necesita fondos. Para ello controla algunos de los servicios del Estado como:
  • Cura Annonae: asegura el abastecimiento de productos de primera necesidad en Roma.
  • Cura viarum et aquorum: cuidado de los medios de comunicación y las vías de llegada del agua.
  • Cura legum et morum: cuidado de las leyes y de las costumbres, que en parte continúa la tarea de César. Es algo fundamental, que se encuentra en la base de la política social de Augusto, muy conservadora, que se orienta a mantener el sistema social tal y como está. Cualquier ruptura del orden social será penalizada.
  • Potestas censoria. Es un instrumento de poder importante, pues permite la lectio senatus. Pero ahora Augusto tiene el poder de reformar el Senado, de reducir el número de miembros (de 1000 pasa a 600 individuos), haciéndose más restrictivo y buscado. Por tanto, establece un censo mínimo, que ya existía pero lo recuerda: 1 millón de sestercios para pertenecer al censo senatorial –algunos príncipes apoyan económicamente a personajes del Senado que en el momento de hacer la lectio senatus carecen de dinero, para que no salgan de ese grupo-. Augusto luchará contra el absentismo, haciendo que estén en Roma y vayan al Senado.
La relación Senado-Príncipe genera una nueva versión del poder en Roma. El Senado mantiene una serie de competencias, aunque tiene que ceder algunas al Príncipe:
  • Administra Italia y algunas provincias. De derecho, el Senado no tiene que ocuparse de todo el terreno del Estado Romano, tan solo de algunas provincias. Las provincias son las más pacíficas, las más estables en el Imperio y preferiblemente aquellas que no están en las fronteras –pues son zonas conflictivas y requerirían el control de parte del ejército- .
  • La capacidad legislativa por medio del senadoconsulto. Es la capacidad de promulgar leyes sin necesidad de ser controlados por ninguna otra institución. Pero la fuerza del príncipe es muy fuerte, lo que limita enormemente.
  • Gestión del aerarium populi romani. Augusto ramificó las arcas, para que una parte quedase bajo gestión del Senado y otra en sus manos.
  • Acuñación de monedas: el Príncipe se guarda la acuñación de monedas de metales preciosos, y el Senado el resto. Pero todas las acuñaciones tienen una intromisión del Príncipe, pues sus actuaciones quedan reflejadas en todas las monedas.


  • Los fundamentos económicos del sistema.
Hay algunas novedades que tienen que ver con cambios en la burocracia. Los cargos se mantuvieron, cambiaron de número, pero se toman una serie de medidas:
  • La burocracia se complica, pues se ajusta a la complejidad del territorio que se articula. Se introducen en puestos de responsabilidad a los libertos imperiales, personas de confianza del Príncipe, que están preparadas para realizar trabajos de gestión. También se incorpora a los cargos civiles más cercanos a la oficina imperial a personajes del cargo ecuestre. En determinados momentos los príncipes se rodean de personas de su confianza, pero en otros momentos se incorpora a los ecuestres como una manera de controlar el poder excesivo de los senadores.
  • Creación de prefecturas.
  • Praefectus Urbi: cargo senatorial de la ciudad de Roma, alcalde, cuidador de la ciudad.
  • Praefectus praetorio: cargo ecuestre, que es una de las principales metas para los individuos de este orden. Es el jefe de la guarnición de Roma, jefe de la guardia del emperador y encargado del orden social dentro de la ciudad –no podía haber legiones armadas dentro de la ciudad, siendo el único cuerpo armado la guardia pretoriana-. Es un elemento muy peligroso, ya que pone y quita emperadores. Son dos; uno de los dos será más cercano al príncipe, por lo que una parte de la guardia del pretorio se desplazará con el Príncipe.
  • Praefectus annonae: se encarga del abastecimiento de la propia ciudad de Roma, de que haya suficientes recursos para toda la población. Se trata de un puesto muy destacado por la política de Roma de abastecimiento diario a cambio de la renuncia a los derechos políticos. El desabastecimiento de Roma podía provocar revueltas y la irrupción de la plebe en la política por medio de los comicios.
  • Praefectus vigilum: es el comandante de los vigiles, los vigilantes nocturnos.
  • Praefecutus Aegypti. Es un cargo especialmente importante, es una persona de confianza del Príncipe que controla Egipto, pues no se fía de ningún senador (no pueden ir allí sin el consentimiento del Príncipe, pues podía desestabilizar el país y crear problemas).
  • El ejército de Augusto.
Augusto hace una reorganización del ejército, aunque ya se habían realizado otras en época republicana. Sus medidas se deben a que, tras la guerra civil, el ejército había quedado muy dispersado. Las legiones romanas eran un elemento de debilidad también para Roma y el Príncipe, pues es muy caro de mantener y se encuentran muy alejados, pudiendo dudarse de su fiabilidad. Ahora crea un ejército permanente y profesional.
Augusto contará con 28 legiones desde el año 25 a.C. hasta después del 9 d.C., con la pérdida de 3 legiones enteras, con sus cuerpos auxiliares (el “desastre de Quintilio Varo”). Se deben cumplir los 20 años de servicio, es un reclutamiento voluntario de ciudadanos.
Las legiones nunca fueron suficientes para mantener la seguridad del Estado. La debilidad del Imperio queda patente cuando es atacado por varios flancos, pues la movilidad limitada de las legiones impide el tiempo de preparación ante los ataques.
Las legiones siempre permanecerán en las zonas fronterizas del Imperio, pues son las zonas más conflictivas. Los lugares más importantes e inestables fueron:
  • Hispania: desde los Flavios tiene una legión permanente, la legio VII (Le Roux, “El ejército de Hispania”). Desde el momento de su pacificación cuenta con tres legiones, para asegurar la circulación de personas y metales preciosos.
  • Germania: la margen izquierda del Rin, donde había entre 7 y 8 legiones. Aquí está el límite con el territorio de los germanos, un límite inestable. Con el tiempo, este ejército se hace enormemente importante, por su gran tradición y fortaleza.
  • El limes danubiano: varias legiones, que cambian con el tiempo. Hay dos grandes zonas, el medio Danubio –la futura Pannonia- y el bajo Danubio –la futura Moesia-.
  • Dalmacia, en el antiguamente llamado Ilirico, un territorio muy inestable, con numerosos levantamientos.
  • Norte de África: territorio bien controlado y tranquilo. No ocurre lo mismo con Egipto, que precisa de control militar.
  • Siria: fue la cabeza de puente donde se establecen las legiones para controlar todo el Próximo Oriente. Se establecen en la ciudad de Antioquia, desde donde controlan el resto del territorio. A este territorio se mandan personas de gran confianza, pues tiene un gran número de legiones y puede poner en grave peligro al poder político romano. Desde aquí se controla la potencia de los Partos.
Augusto en su reorganización también interviene en las unidades auxiliares. Por Tácito sabemos como se enfrentaban las legiones: delante se ponían a los cuerpos auxiliares, peregrini de los territorios conquistados, siendo los primeros que sufren en la batalla.
Hay mucha movilidad en los cuerpos auxiliares, siendo muy difícil su licenciamiento, pues es donde más bajas se producen. Para los cuerpos auxiliares se hacen levas entre los peregrini, que no tienen el derecho de ciudadanía, siendo la inclusión en el ejército uno de los mecanismos para conseguirla.
Tenían que hacer 16 años de servicio y cuando los finalizaban se les otorgaba un diploma militar (nombre de la unidad auxiliar + jefe de la unidad durante el periodo de servicio + nombre del soldado), donde se les reconocía el derecho de ciudadanía.
Los cuerpos auxiliares son fundamentalmente dos: la cohors, de infantería, y la alae, de caballería. Todas las legiones contaban con ambos cuerpos. Uno de los aspectos más curiosos es la denominación de los cuerpos auxiliares, pues refleja el origen de donde han sido reclutados los individuos. Algunos ejemplos son: cohors I Celtiberorum, ala I Vettonum, cohors I Germanorum.
Uno de los cuerpos del ejército especialmente importante desde Augusto es la Armada, que tiene un gran contingente y está distribuida por todo el Imperio. Buena parte de los barcos de la Armada ofrecen tanto un servicio marítimo como fluvial. Los cuarteles generales están en el Miseno y en Ravenna, desde donde se distribuyen las unidades militares que pertenecen al ejército. En la zona de Colonia Agripina, en el Rin, hay una representación de la marina romana y también en Danubio, sobre todo en las Panonnias, y el en el Bajo Danubio, entre Tracia y Moesia. En Siria también hay una parte de la Armada pues, junto a Alejandría, son los puntos de control del Mediterráneo Oriental.
Augusto dejó competencias al Senado y entre ellas estaban las Arcas Públicas. Pero en estos momentos éstas se empiezan a especializar y en el siglo 6 d.C. una parte se centra en la gestión económica del ejército, por lo que se crea el “Aerarium Militare”, dedicado a pagar los gastos del ejército. Se necesita fijar el lugar del que provendrá el dinero para hacer frente a este pago. Se debe financiar de una forma precisa, y esto se va a hacer con el dinero proveniente de dos impuestos distintos, ya existentes: la vicésima hereditatum (5% sobre el total de las herencias) y la centesima rerum venalium (porcentaje variable sobre las ventas). Además Augusto organiza los mandos, dándoles mayor rango; así pues divide el rango del erario militar en tres prefectos, denominados praefecti aerarii militaris, los cuales son nombrados por el Emperador. El dinero se destina al pago del salario de los soldados y los pagos especiales –cuando los príncipes suben al poder, tras las grandes guerras y anexiones territoriales; el príncipe puede poner parte de este dinero de su pecunia-; el mantenimiento del ejército y el pago a los veteranos (gran problema, a veces no se pueden licenciar a los legionarios por falta de dinero), que debe ser en metálico desde ahora.
  • Las reformas sociales.
Augusto tuvo un gran interés por conservar las tradiciones romanas y mantener, por encima de todo, el orden social en Roma. Las nuevas medidas van encaminadas a recordar a los romanos que hay una serie de leyes que se deben cumplir, para paliar la laxitud de las leyes romanas por parte de las elites. El orden senatorial debe dar ejemplo de buena conducta. Para ello establece de forma definitiva que el orden senatorial y ecuestre tiene unas características especiales, pues Augusto quiere mantenerlos de una forma restrictiva:
  • El orden senatorial tiene una renta mínima de un millón de sestercios y se les denomina “latus clavus”, que hace referencia a la banda morada que le diferencia del resto de la sociedad.
  • El orden ecuestre se tenía que tener una renta mínima de 400.000 sestercios y recibe la denominación de “angustus clavus”, por la franja más estrecha que llevaban en sus vestiduras. Para ser ecuestre se debe recibir del emperador el título de “equus publicus”.
Toma otras medidas que afectan a los libertos. Esto se debe a la costumbre de hacer manumisiones generales en determinadas ocasiones, como por la muerte de los propietarios. Esto se ve con cierta reticencia, pues puede influir en el método productivo de Roma. Es por ello por lo que Augusto pone límites y restricciones. Van encaminadas a que cada cual se quede en su lugar en la sociedad romana.
Destacamos las llamadas Leyes Julias, no únicas de Augusto, pues ya se dieron algunas con César. En ellas, se limitan los matrimonios entre los órdenes sociales para asegurar que las familias senatoriales mantengan su pureza, evitando convulsiones sociales. Las medidas fueron cambiando a lo largo del tiempo, pero esta restricción se mantuvo mucho tiempo. Otras leyes luchan contra el adulterio, con castigos diferentes, sobre todo el destierro, los cuales son más generales para las mujeres. También existen leyes que legalizan los matrimonios entre los libertos. Por último resaltar las sanciones al celibato (diferencia de posibilidades entre los individuos casados y no casados) y a la falta de hijos; si no se contrae matrimonio y se tienen hijos, son considerados ciudadanos de segunda clase.


  • La política religiosa.
La religión es una cuestión de Estado, por lo cual debe ser regulada de forma legal. Las magistraturas por ello, tiene que ver con el ámbito religioso, al igual que el emperador. Augusto quiere recordar las antiguas tradiciones romanas, que han sido abandonadas parcialmente. El emperador formará parte de los colegios sacerdotales, formando además parte del colegio de los pontífices, del cuerpo de augures y los fratres arvales (sacerdotes vinculados al culto a Ceres, que tienen que ver con los temas agrícolas y el ciclo del renacimiento; son uno de los colegios sacerdotales de mayor prestigio en Roma).
Al mismo tiempo toma una serie de medidas que tiene que ver con los privilegios que da a determinados sacerdocios y templos, como a las Vestales, adoradoras de Vesta, un número limitado, con unas normas muy rigurosas, que viven en clausura en el templo, que deben cumplir 30 años de servicio, manteniendo la virginidad (en las fuentes hay referencias a sacerdotisas de Vesta que no cumplen el voto de castidad, lo cual es castigado con la muerte). Entre los privilegios a las vestales destacamos la libertad en el tema de las herencias. Algunas de las sacerdotisas de Vesta eran hijas de la elite romana, lo que confiere un privilegio a la casa, pues las vestales tienen una consideración especial.
Augusto volverá a nombrar a un Flamen dialis, el mayor de los flamines, pues está dedicado a Júpiter. Cuando toma esta medida hacia más de 80 años que no se otorgaba este cargo. Todo esto es lo que conforma la pax deorum, la paz entre los hombres y las divinidades, todo está regulado, todos los asuntos religiosos se han puesto en orden.
En estas condiciones se estrena un nuevo elemento: el culto imperial. Éste se inicia a la muerte de César, siendo el culto al emperador que a la muerte se diviniza. No solo es el reconocimiento de los emperadores muertos, sino que necesita una organización, con una jerarquía muy compleja. Todo ello se empieza a organizar con Augusto. El culto se extiende por el Imperio entre el 14 y el 12 a.C.
En este culto lo más frecuente es el culto a los emperadores muertos; hay que tener cuidado con el culto a los emperadores todavía en vida. Esto ocurre en vida de Augusto con algunas manifestaciones en Oriente (29 a.C.), que en Roma se consideran excesivas. Las vertientes que tiene este culto son muy variadas: Augusto se convierte en el año 14 d.C. en un personaje divinizado, con imágenes en su honor, creándose un recinto donde se da culto y diviniza al emperador y su familia (a los parientes más cercanos); culto a la Dea Roma y a Augusto (en las provincias, fundamentalmente, con el surgimiento de templos y sacerdotes); y el culto al genius Augusti, a las cualidades no físicas, a la naturaleza del monarca.
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Ilustración 7. Templo de Narona (Vid, Croacia)
n ejemplo del culto imperial es el templo de Narona en el foro, en la actual Vid (Croacia). A la figura de Augusto muerto se le van añadiendo nuevas imagenes hasta formar un aula dinástica donde se da culto a los miembros de la Familia Real que han muerto. En este caso se han divinizado a Augusto, Livia, Tiberio y Claudio, pero no a Germánico. Un caso especial es Trajano, pues cuando menciona a su predecesor divinizado Nerva, nombra también a su padre biológico.


  • La instauración del Principado.
No se ha resuelto desde el punto de vista legal el nuevo sistema. El Principado se inicia de forma oficiosa pero no oficial. Se mantiene, así pues, la ficción republicana. Se tiene gran cuidado en los aspectos de relación política entre el Senado y el Príncipe. Durante el reinado de Augusto se establece una relación formal entre ambos, que se mantendrá con sus sucesores, los que intentaran perpetuar las formas de relación formal con el Senado. Esto es lo que explica que algunos príncipes nombrados como tales por el ejército, no se reconozcan como tales hasta que el Senado hace su nombramiento. Esto también hace que la mayoría de príncipes del siglo I d.C. no adopten el título de Pater Patriae para reconocer el poder del Senado. Además, cuando el Príncipe se dirige al Senado mantiene el protocolo de pedir al Senado, aunque tiene un poder mayor. Lo que más se mantiene es la titulatura republicana, siendo la única diferencia la duración de los cargos. Las fuentes senatoriales al hablar de algunos príncipes dicen que quieren volver al antiguo régimen republicano, lo cual se dice cuando se quiere hablar muy bien de un personaje. Es un ejemplo de la contrariedad absoluta que se vive.
El sistema que se organiza bajo Augusto es lo que se llama la Pax romana. Nada más lejos, pues durante el reinado de Augusto se lleva al Imperio a graves guerras de conquista, formándose ese vasto imperio territorial. Pero cundo nosotros hablamos de paz, nos referimos a ausencia de guerra, lo que para un romano sería el quies, lo que no se dará hasta después de Augusto. La Pax augusta es algo más complejo, es una elaboración ideológica para mantener su sistema; lo que mejor sirve para definirla es el término sistema, compages. Cuando un escritor latino de la elite senatorial quiere referirse al sistema en el que vive, utiliza este término. La paz incluye la ausencia de guerras y la forma en la que el Estado romano tiene de mantener la forma de vida de sus ciudadanos. Una de las vertientes de la paz romana es la paz social, para lo que Augusto toma las medidas de estancamiento social, y otra vertiente es la fortaleza exterior, en la frontera, para mantener a raya a los enemigos (ésta se mantiene en la medida en que Roma puede garantizar que no se den rebeliones exteriores y se controlen las poblaciones interiores). Finalmente, toda la justificación del sistema sirve para mantener la idea de que dentro del limes está la romanitas, y fuera de éste está la feritas, la barbarie. Esto no les sirve a los romanos para todos los pueblos limítrofes, pues en Oriente hay estados con una cultura milenaria, muy complejos, con los que establece una relación distinta; mientras que para las poblaciones celtas sí, mantiene el término de feritas.


  • La política provincial.
Augusto reorganiza las provincias, haciendo algunas de ellas senatoriales, manteniendo otras bajo su poder (las más conflictivas por su reciente incorporación, o su carácter limítrofe, pues precisan de muchas legiones).
La administración de Italia fue dividida en 11 distritos, los cuales corresponden aproximadamente al territorio que tenían los diferentes pueblos antes de la expansión romana –esto también lo hará para el resto de las provincias-.
A partir de Augusto, con la división de las provincias imperiales y senatoriales, se dan tres tipos de gestión:
  • El Senado manda a sus provincias a un gobernador con el título de procónsul, que tiene el mando del ejército.
  • Las provincias imperiales funcionan bajo el gobierno del legatus Augusti pro praetore. Augusto se reservó una baza para algunas provincias de situación delicada, de ahí que denominará a un procurator, de un rango menor que los anteriores, un individuo del rango ecuestre, que depende de alguna provincia cercana (como es el caso de Judea, que está ligada al gobernador de Siria).
La frontera oriental.
Roma tiene un peligro en Oriente como es el Reino Parto, que ocupa los territorios desde los Montes Zagros, la altiplanicie iraní hasta Mesopotamia. Roma intentó en varias ocasiones conquistar este imperio, pero no tenía capacidad suficiente para controlarlo. Floro decía que no era lo mismo conquistar una provincia que conservarla, pues son conscientes de que la expansión imperial establece unas fronteras débiles.
Romanos y Partos llegaron a un consenso: ambos quieren influencia en Oriente, de ahí que la repartan. Los Partos son vecinos del reino de Armenia; los Partos nombraban a los reyes de Armenia entre los más adecuados. Sin embargo, en estos momentos, Augusto no quiere que los Partos nombren al rey de Armenia; este será uno de los principales puntos de conflicto. Pero con el consenso se encumbra a un rey, a cambio de que los partos devuelvan al Estado romano las insignias y estandartes de los antiguos romanos que habían sido vencidos por los Partos (en época de César tuvo lugar una gran derrota romana bajo la dirección de Craso); de ahí la expresión “signis recptis”, que queda plasmada en esculturas, como la de Augusto de Prima Porta, o en las distintas acuñaciones monetales.
Las fuentes dan información de la conquista de Roma de Armenia Minor, un pequeño territorio en el Mar Negro. En estos momentos no se incorpora al Imperio Romano, Roma solo lo constituye como un estado cliente, que después convertirá en provincia.
En Anatolia hay una serie de provincias que ya pertenecían al Estado romano desde hace tiempo. La primera que tuvo fue Asia, que ocupaba casi toda Anatolia; es de rango senatorial. Otra el Ponto-Bitinia (un territorio que sufre diversos avatares: Ponto se incorpora antes), Cilicia y Galatia. La solución dada en época de Pompeyo, con Antonio, y la solución que toma Augusto es convertirlos en estados clientes, que hacen de escudo frente a los enemigos exteriores, como es Armenia Mayor, un estado independiente. Destacamos los estados clientes de Capadocia, Commagene y Armenia Minor.
A pesar de que en las fuentes de Augusto la frontera se lleve hasta el río Éufrates, se constriñe más bien a la zona levantina mediterránea. Destacan:
  • Siria. Es el territorio desde el que Roma trata con los otros pueblos del Próximo Oriente y desde donde defiende las fronteras romanas (en el momento en el que se entra en conflicto con un estado en Oriente, Roma lleva las legiones desde la Baja Pannonia y Siria). El gobierno de Siria es un cargo delicado por las grandes responsabilidades que conlleva, de ahí que se mande gente de confianza, fundamentalmente gente de la Familia Real. El ejército oriental es muy peligroso pues puede dar gran fuerza a determinados personajes, como fue el caso de Vespasiano.
  • El reino de Judea: es un estado cliente, con pactos diplomáticos, que en un determinado momento de la época de Augusto se convierte en provincia, con un estatuto especial, con un procurator al mando, dependiente del gobernador de Siria, de rango ecuestre. Esto se debe a que no se le quiere dotar de la independencia de otras provincias, por su peligro, por las facciones religiosas que allí hay, que son más bien grupos políticos que luchan contra Roma. La relación con Judea nunca se solucionó; en época de los Flavios, de Trajano y de Adriano volverá a resurgir.
Arabia es un caso especial, pues no se incorpora al Imperio hasta el 106 d.C. Con la denominación “Arabia” nos referimos concretamente a la Arabia Nabatea o a la Arabia Pétrea. Es un territorio con algunas ciudades importantes, una zona de comunicación entre Egipto y Oriente. Aquí se harán expediciones militares que no desembocan en la conquista del territorio. El objetivo es establecer relaciones comerciales.
La frontera meridional.
La frontera sur se sitúa en el norte de África, donde se da una situación bastante tranquila, pues su frontera es muy estale. Aquí Roma todavía no es agresiva en el sentido de conquista y anexión. Destacamos las provincias de:
  • Mauretania. Los autores latinos se refieren a sus habitantes como mauri. En época de Augusto se mantiene como estado cliente, siendo una forma de pacificación sin llegar al costoso esfuerzo de creación provincial.
  • Cirenaica y África proconsular. Estas dos provincias son senatoriales, a pesar de ser fronterizas, debido a que no necesitan un destacamento militar excesivamente numeroso (generalmente una legión).
  • Egipto. Es un caso completamente distinto. Augusto hace un estatuto especial, por ser uno de los grandes graneros de Roma, junto a la Península Ibérica, Sicilia y algunas de las regiones del Mar Negro. Se había convertido en provincia en el año 30 a.C., tras la derrota de Antonio. Hay un prefecto, de rango ecuestre, que solo depende personalmente del Príncipe. Hay unas disposiciones sobre la provincia: ningún senador puede ir Egipto sin pedir permiso al propio Príncipe. Hasta tal punto llegan éstas, que Tácito hablando de Germánico, dice que existía el rumor de que éste había caído en desgracia por visitar Egipto cuando estaba en Oriente, sin permiso del Príncipe.
La frontera occidental.
De Hispania, en tiempos de Augusto, solo faltaba incorporar los territorios del Norte, concretamente los pertenecientes a los de cántabros, astures, vascones, etc. Por tanto, se lleva la guerra contra estos pueblos; Augusto vino a dirigirla, pero necesitó volver a Roma por la situación de su poder. Hasta el año 19 a.C. no acaba este conflicto, a pesar de que cuando retorna a Roma cierra las puertas del Templo de Jano, dejando al cargo a Agripa, uno de los hombres de su confianza, que había sido casado con Julia, la hija de Augusto.
A partir de este momento quedan en la península, hasta la época Flavia, tres legiones (legio IV Macedonica, legio VI Victrix, legio X Gemina), acartonadas entre la Meseta Norte y la Cornisa Cantábrica, por los grandes intereses económicos, por las fuentes minerales. Además, en estos territorios las fronteras se acaban de extender. De ahí que con la reorganización provincial, Augusto tan solo cede la Bética al control senatorial, quedando la Lusitania y la Tarraconense bajo su poder. La realidad es que el Príncipe en la Bética tiene una intervención directa en muchos asuntos, pero no se conoce hasta que punto. La adscripción de los límites entre las provincias hispanas varía en función de la posesión del Príncipe de las principales explotaciones mineras.
La frontera septentrional.
En la zona del Rin y del Danubio hay un peligro latente, los pueblos germanos, de los cuales se suele hablar de forma genérica. Pero también se habla de ellos en detalle, cuando se entra en contacto; es el caso de Tácito a finales del siglo I d.C., cuando escribe la Germania, recogiendo noticias de primera mano, contando cómo son, cómo viven, qué pueden dar a los romanos... da una visión ecuánime, pero no debemos olvidar que es un senador con un estereotipo de estos pueblos. Hay que destacar que la frontera viene a ser una amplia franja de convivencia, donde se establecen lazos comerciales entre las partes separadas.
Ahora se establece la frontera, con un carácter casi definitivo, en el Rin y el Danubio. Pero parece que las intenciones del Estado romano no se ciñen a estas fronteras. Cuando se habla de Germania, de forma muy difusa, se hace referencia al río Elba, al que pretende llegar en sucesivas conquistas.
  • El Danubio.
Entre la cabecera del Danubio y el Rin, y la costa, hay un territorio que Augusto incorpora como provincias con rango procuratorio. Por su configuración geográfica se denominan Alpes. Son tres las provincias: los Alpes Graiae et Penian e (cuya denominación se debe a los dos primeros procuradores que había en la provincia), los Alpes Cottiae y los Alpes Maritimae (por su gran cercanía a la costa). Con estas provincias solucionan el problema de seguridad en el paso del Norte de Italia y la Galia Narbonense. La política provincial romana extiende las fronteras a estados que no estaban fuera de sus fronteras, sino que no estaban organizados. También se funda la provincia de Retia y Noricum, de rango procuratorio. Con la organización de los territorios alpinos y la creación de éstas, se establece la seguridad hasta el Danubio. Hacia el 15 a.C. está completado este bloque.
En el medio Danubio la situación es similar. Un territorio muy complejo fue el Ilirico, con numerosos problemas. Sus poblaciones tienen un contacto muy estrecho con los romanos, pero también tienen episodios de conflicto armados con ellos. Además, en la antigüedad se habla de episodios de piratería en las costas del Ilirico por parte de las poblaciones habitantes en la costa. Por ello el estado debe garantizar la seguridad. Para ello convierte el territorio del Ilirico en dos provincias: Dalmacia y Pannonia –con el tiempo se dividirá en Pannonia Inferior y Superior-. En casos puntuales, los gobernadores de Pannonia son personas de confianza del Príncipe, por ser un territorio fronterizo con control de tropas. En el territorio de Grecia se divide la provincia de Acaya, la cual es de rango senatorial.
En el bajo Danubio, una frontera peligrosa, donde a comienzos del siglo II d.C. se crea la gran provincia de Moesia, de rango imperial. También destacamos Tracia, un reino que todavía no se incorpora al Imperio, pues mantiene una relación clientelar –desigual-, que sirve para taponar la frontera y asegurar el Estado romano.
La Galia se divide en 4 provincias (entre 16 y 13 a.C.):
  • La Galia Narbonense. Era de Roma desde el siglo II a.C., siendo denominada como la Provincia. Todo romano sabe que con ese nombre se hace referencia al territorio gálico más cercano a Italia. Será la única provincia de la Galia de rango senatorial. Dará personajes de gran transcendencia para el Imperio.
  • Aquitania
  • Galia Lugdunensis
  • Galia Bélgica. Son poblaciones que viven en vecindad con los germanos, y en ese contacto salen conflictos, pues los movimientos de alianza entre ellos son un problema para Roma, de ahí que se envíen a procónsules de la confianza del emperador.






La Galia Comata: había sido conquistada por César, pero Augusto lleva a cabo su reorganización territorial, dividiéndola en estas tres provincias.






  • El Rin.
La frontera germana es un territorio del que hablan mucho las fuentes pues tiene que reorganizarse. No se tienen unos límites precisos y tiene unas poblaciones muy diversas. De ahí que sea una de las fuentes de conflictos más destacadas. En esta frontera se concentra el peligro germano; desde época cesariana hay guarniciones militares, con sus infraestructuras, estableciendo un sistema defensivo en el Rin.
La mayor parte del territorio germano quedaba fuera de las fronteras. Por las fuentes y una vaga referencia en la Res Gestae Divi Augusti, podemos decir que había un proyecto de trasgredir la frontera y avanzar la conquista hasta el río Elba. Sin embargo, en el año 9 d.C.1 ocurrió el llamado en la historiografía como el “desastre de Quintilio Varo”.
Publio Quintilio Varo era un senador que fue enviado al Rin, como persona de confianza, pues puede que yerno de Agripa o se encontrara de alguna forma emparentado con Augusto. Según cuentan las fuentes, a su llegada a los territorios del Rin se produce un levantamiento por parte de las poblaciones germanas asentadas dentro de la frontera. La excesiva presión fiscal que ejercían los romanos llevó a que se agruparan buena parte de las poblaciones germanas y se levantan contra Roma. Publio Quintilio Varo con sus legiones se adentra más allá del Rin, en territorio de los germanos más opuestos a Roma, convirtiéndose en un ataque directo al corazón del territorio gálico. El resultado es que cuando llegan al bosque de Teotoburgo (“saltus Teotoburgensis”) las tribus germanas agrupadas bajo un solo líder atacan a los romanos y los derrotan, perdiendo tres legiones, incluso con sus cuerpos auxiliares (en su totalidad, puede que quedasen algunos sobrevivientes). Es por ello por lo que las fuentes literarias utilizan el término “clades variana”. Nunca se presentó como una derrota de Augusto, sino como una derrota de Varo, por imprudencia, mala gestión, sobretodo por inexperiencia y negligencia.
La clades variana fue provocada por las tropas germanas que se pusieron bajo el liderazgo de Arminio (Hermann). Éste se había convertido en ciudadano romano, pues contaba con propiedades y una condición social importante en su lugar originario, de ahí que pertenezca al rango ecuestre. Siendo joven había sido enviado a Roma para educarse, lo cual era posible mediante un pacto entre Roma y su pueblo de pertenencia; esta es la forma de tener un aliado romanizado en los pueblos conquistados. En determinado momento, a su vuelta al Rin, se encuentra con el descontento de los pueblos germanos por la presión fiscal romana, lo cual es el caldo de cultivo idóneo para movilizar a los germanos contra Roma.
Hay dos fuentes que dan gran dramatismo a la derrota. Unas son las fuentes latinas, como Tácito y Suetonio, llegando éste último a hablar de la opinión pública, tanto en Roma como en las provincias, pues no solo es una cuestión de alta política estatal. Por otra parte la investigación alemana del XIX y XX también ayuda a engrandecerlo, para magnificar un episodio “patrio”, que influye en la creación del nacionalismo alemán.
La clades variana en la historiografía científica alemana y en la sociedad ha tenido un gran impacto, pues es una de las grandes victorias de los germanos contra Roma. La interpretación que se da de este acontecimiento actualmente es que una parte de los destacamentos de las legiones se enfrentaron en esta zona. Se ha excavado, se ha hecho un centro de interpretación e incluso un parque arqueológico en Kalkriese, cerca de la ciudad alemana de Osnabrück. Una de las actividades que hizo este centro fue una exposición de las distintas representaciones que se habían hecho de Hermann a lo largo del tiempo.
Hoy en día, investigadores alemanes se plantean que este episodio ha sido tan engrandecido, que distorsiona la verdadera dimensión que realmente tuvo esta derrota en la política augustea. Prefieren decir que para la política de Augusto, este episodio no fue más transcendente que otras derrotas.
El resultado de esta derrota es que la frontera norte queda en el Rin y se abandonan las aventuras trasrenanas. Augusto mantiene allí las fronteras, aunque en determinados episodios se trasgrede este límite. Por tanto, la mayor parte de las poblaciones germanas queda fuera de los límites del Imperio, pero queda una parte en su interior, en la zona vecina a la Galia Bélgica. En los momentos finales del reinado de Augusto se decide mantener a estos pueblos dentro del Imperio con una situación administrativa especial, un estatus que puede ser coordinado desde Roma; es por ello por lo que se crean dos distritos militares: Germania Inferior (norte) y Germania Superior (sur). Cada una de ellas cuenta con 4 legiones, administradas desde Bélgica, que tiene el control de los mandos militares. Será una frontera muy inestable durante todo el siglo I d.C.


  • La política exterior de Augusto.
Entre los aspectos a destacar es que las fuentes, como Suetonio, dicen que las puertas del templo de Jano fueran cerradas en tres ocasiones, por lo que estas campañas de Augusto se presentan como los últimos momentos de conseguir territorios regidos por la Pax Augusta. La versión oficial dada desde el poder es que Roma, desde su fundación hasta Augusto, solo había cerrado las puertas 2 veces, mientras que solo en su reinado fueron 3. Sabemos que todas las veces que cerró las puertas no había solucionado del todo el conflicto.
Podemos decir que la política exterior romana queda sintetizada por la frase de Virgilio “Tú, romano, recuerda tu misión: ir rigiendo los pueblos con tu mando. Estas serán tus artes: imponer leyes de paz, conceder tu favor a los humildes y abatir combatiendo a los soberbios” (Eneida 6, 851-853). Se da la imagen de pax en el interior y la fortitudo en las fronteras y en el exterior.
Si algo caracteriza al Estado en estos momentos es que los recursos de la conquista se ponen al servicio de Roma e Italia; con los Flavios se dan cuenta de que con ello no se puede mantener al Imperio, necesitando la formación de nuevas provincias.
Las Res Gestae Divi Augusti es el documento oficial de los últimos momentos del reinado de Augusto, del que se hacen copias por todo el Imperio. La versión original es en latín, pero para algunos territorios de Asia se traduce al griego, puesto que el Oriente helenístico siempre sobrevivió –desde que llegó con Alejandro Magno-. El documento mejor conservado que narra estas hazañas es el conocido como Monumento Ancyrano (actual Ankara, Turquía).
Tema 3. Aspectos políticos de la dinastía Julio-Claudia.
  • La sucesión de Augusto.
A la muerte de Augusto, el 14 d.C., la situación es muy delicada, pues todavía no se había planteado lo que iba a pasar, pues el Principado no había sido reconocido legalmente. Desde las altas esferas se plantea si se acepta o no el Principado, con la sucesión hereditaria. Esto complica los inicios del reinado de Tiberio, y además se inicia un período de represión entre el Senado, entre los ecuestres y otros grupos, pero especialmente en el primero, pues se dirimen cuestiones de oposición política, dándose numerosas muertes y exilios. Esto crea una situación permanente y endémica en el Senado, pues los senadores son los que deciden que otros senadores son condenados por traición (expropiación de bienes, los cuales pasan a manos del príncipe y en determinado momento también a las manos de los delatores). Así, se deja un poso de familias senatoriales que han sido represaliadas por el Estado. Esto queda plasmado en la prosopografía (PIR, Prosopografia Imperii Romani, donde se concentran todos los nombres de los personajes destacados, con toda su historia).
Con el fallecimiento de Augusto hay iniciativas en las altas esferas del Estado y el Senado para dar una situación legal a la sucesión dinástica. Ante todo, se proclama al fallecido emperador como Divus Augustus y su esposa como Livia Augusta. Se está formando la primera sucesión dinástica, en una situación de desaparición de los potenciales sucesores. Augusto, antes de morir, había visto fallecer a los hombres más válidos para sucederle, pues no contaba con heredero directo masculino. Por ello casa a su hija Julia con distintos senadores, que también mueren, pero que dejan hijos. Es por ello por lo que Augusto deposita sus esperanzas en sus nietos Cayo y Lucio, frutos del matrimonio entre Agrippa y Julia, los cuales son virtuales sucesores; pero fallecen siendo muy jóvenes, en el 2 y 4 d.C. Antes de fallecer habían sido nombrados principes iuventutis, que define a aquellos que son el futuro de la línea dinástica. En esta situación, Augusto recurre a los hijos de Livia que había adoptado, Tiberio y Druso. El segundo muere pronto, por lo que el primero recibe poderes como hijo adoptivo y virtual sucesor, como la tribunicia potestas (10 años) y el imperium maius proconsular (10 años). Con esto se inicia la dinastía Julio-Claudia, pues los Claudios son la familia de Livia (de Tiberio a Nerón).
Hoy en día se plantea en la historiografía científica que quizá se ha hecho poco hincapié en las diferencias entre julios y claudios, con numerosas luchas dinásticas, en las que parecen estar por un lado los intereses de la familia Julia y por otro lado los de la familia Claudia. A partir de este momento inician un programa dinástico encaminado a consolidar la dinastía, reforzado por su presencia en los grupos escultóricos en los foros de todo el Imperio. Así, el tema de la identidad de las dinastías es un tema de estudio muy complejo, que todavía debe ser definido. Quizá el error es que hayamos intentado establecer el Imperio por dinastías, pues el sistema romano es de cooptación.


  • El reinado de Tiberio (14-37 d.C.)
Tiberio empieza a gobernar a la muerte de Augusto. Por las fuentes, adversas a este personaje, conocemos los acontecimientos de sus primeros años. Tiene prestigio militar antes de subir al trono, pues en su papel como de hijo de senador de la Familia Imperial hace que tenga que ocupar determinados cargos, con los que adquiere prestigio. Cuando sube al poder debe presentarse al Senado como un siervo de la República, pues aún se mantiene la ficción republicana. Las fuentes coinciden en que al principio rechaza todos los poderes y honores a la muerte de Augusto, gesto de pura supervivencia política. Finalmente aceptará la herencia ante el Senado, pero es toda simulación.
Cuando llega al poder cuenta con un bagaje de conocimiento del mundo provincial, de las fronteras, de los problemas en el ejército... Pero a la muerte de Augusto los problemas económicos afloran. Los gastos militares son muy importantes, salen de las arcas públicas del Estado, pero no revierten en el Estado, sino que los beneficios se reparten entre los miembros del rango senatorial y ecuestre. Por tanto, Tiberio encuentra problemas por el tema económico, pues no puede mantener el gasto de las legiones y de las guerras. Por ello se dan sublevaciones en las legiones, principalmente en las del Rin (tras las cuales, en muchas ocasiones, están los germanos); esto se debe a que han cumplido el tiempo de servicio militar, pero no son licenciados, porque el Estado romano debe pagar una cantidad muy cuantiosa para las arcas del Estado. Tiberio promete su licenciamiento, lo que va haciendo paulatinamente, pero indica las enormes dificultades financieras, sobre todo en el erario militar, de donde salen las recompensas a los veteranos. Todo ello se da a pesar de que las fuentes dicen que Augusto había dejado de su propio patrimonio donativos para el ejército, para paliar las dificultades económicas del Estado romano.
Esto hace que Tiberio tome una medida que la ingratitud de la historia le arrebata: la conquista se frenó. Según Tácito, Augusto dejó en sus disposiciones testamentarias que los límites del Estado quedasen establecidos; sin embargo, Suetonio no lo nombra. La realidad es que nada en la política augustea indica que tuviera la intención de pararse. Los grupos que apoyan a Tiberio necesitan una orden de Augusto para justificar su actuación, pero esta modificación de la política exterior no le corresponde de ninguna manera.
Durante los primeros momentos de su reinado hay relaciones complicadas con el Senado, por los sectores de oposición. Hay que hacer una reflexión: el sistema dinástico es consustancial a las elites romanas; lo que ocurre es que la primera familia de Roma quiere aplicarlo, de ahí que en el Senado no se cuestiona, sino que se dirime que algunos sectores están descontentos porque en el reparto de poder han salido malparados. Así se inician numerosas represiones, que dan lugar a juicios por lesa majestad, alta traición, que acaba con numerosas muertes y la confiscación de sus bienes2.
En el reinado de Tiberio los propios asuntos dinásticos tienen gran importancia porque en el momento en el que el Senado acepta a Tiberio como emperador, debe establecer la línea dinástica. Por necesidades políticas adopta a su sobrino Germánico, a pesar de que tenía un hijo biológico. Es una imposición, que muchas veces se repetirá: el sucesor es elegido por el príncipe. Germánico es un personaje que destaca durante el gobierno de Tiberio por ser un joven de familia senatorial, que ocupa cargos provinciales, con mando de las legiones. Éste conocerá, por su trayectoria política y militar, la situación de los ejércitos del Rin, en Germania, y en determinado momento también los de Oriente. Las fuentes insisten en que Germánico contaba con la fidelidad de los ejércitos del Rin porque los había heredado de su padre; seguramente tenga parte de verdad, pues el funcionamiento de líder político y militar y las legiones tiene un sentido clientelar. En la frontera del Rin había actuado directamente Tiberio para solucionar el desastre del 9 d.C., que dejará al cargo a Germánico cuando deba volver a Roma. Germánico llega a encontrar el lugar donde combatió Varo y los despojos de sus legiones, retornando los estandartes de las legiones perdidas, lo que le valió el título de Germánico, por la estabilización de la frontera, y la celebración de un triunfo. Cuando marcha a Oriente, es un héroe: pertenece a la familia de Augusto y Tiberio y ha ganado la gloria en la frontera mandando los ejércitos del Rin. Las fuentes nos dan la imagen de un líder político y militar, unido a una imagen dinástica. Éste marcha a Oriente con su familia, su mujer, Agripina (es una julia) y sus hijos. Las fuentes dicen que es el modelo de familia romana, que se presenta en los ejércitos provinciales como modelo de estabilidad dinástica y de comportamiento romano. Uno de sus hijos, Calígula (Caio Gaio), se cría en los cuarteles. No es más que propaganda dinástica. Así, comienza a circular la frase “si Germánico está bien, la república esta a salvo”.
Según las fuentes las relaciones de Tiberio con Germánico se degradaron. Tácito dice que Germánico viaja a Egipto sin permiso del Príncipe. El caso es que fallece en Antioquia de Siria, en el año 19 d.C., dándose una serie de acusaciones, porque Germánico estaba enemistado no solo con Tiberio, sino que también con el gobernador de Siria, Pisón, al cual se le culpa de su muerte (también se acusa a su mujer, Plancina). Mediante senado consulto se decreta la ejecución de Pisón y su esposa (muestra en el bronce de El Saucejo, Sevilla).
Las honras fúnebres también son decretadas por el Senado, como narra Tácito (Annales 2, 82) y como queda demostrado por la aparición de ejemplos por todo el Imperio (algunos son la Tabula Hebana y la Tabula Siarensis, procedente de Siarum, las cercanías de Utrera –Sevilla-). Esto se entiende porque Germánico era el virtual heredero de Tiberio, de ahí la demostración de poderío. Las honras fúnebres de otras personas de la Familia Imperial son similares, siendo expuestas por todo el Imperio (un claro ejemplo es la Tabula de Ilici, en la que se recogen los honores fúnebres por la muerte de Druso, hijo de Tiberio –en el 23 d.C.-).


  • El papel del prefecto del pretorio.
Marca un período determinado del reinado de Tiberio. Lucius Aelius Seianus, perteneciente al orden ecuestre, pero con una rama familiar senatorial, se convirtió en el prefecto del pretorio, que aunque tenía las mismas competencias que su compañero, se hizo la mano derecha del príncipe. Este cargo es la culminación de una carrera ecuestre. A partir del 24 d.C. su poder es creciente junto al príncipe. A él se le atribuyen los principales episodios de limpieza senatorial. Entre los sectores perseguidos por Sejano están la viuda y los hijos mayores de Germánico, los que incluso serán enviados al destierro. Todo esto se debe a que son las familias senatoriales las que dirimen quien tiene el poder.
En los últimos años del gobierno de Tiberio, este se retira a Capri. Solo tenemos la versión de las fuentes, que dan una visión de Tiberio descontrolada, conocedor de los acontecimientos de Roma solo por Sejano; es su momento de máxima crueldad y perversión, donde hace especial hincapié Suetonio. Las fuentes dicen que la gente se alegra cuando se enteran de la muerte de Tiberio, al grito de “Tiberius ad Tiberim”. Después de la descripción exagerada de las crueldades de Tiberio, también se resalta el aspecto físico degenerado del príncipe, y se narra el episodio de su muerte. Suetonio habla de la oposición de la plebe de Roma a Tiberio, lo que no podemos saber si es verdad, pero es una de las pocas veces en que los autores latinos hablan de la opinión pública.
Cuando Tiberio fallece, acababa de perder sus apoyos más importantes, dándose los cambios en el círculo de poder cercano al príncipe, que parecen buscar a un sucesor en la Familia Real. Uno de estos personajes es Macro, un prefecto del pretorio cercano a Tiberio, que sustituye a Sejano. Aquí se ve el papel importante de las cortes pretorias, pues serán ellas las que nombraran a los monarcas a partir de este momento. No hay que olvidar que a las altas magistraturas del Estado las nombraba el Senado, de ahí la violación de la legalidad, que provocará tensiones y suspicacias entre el Senado y los Pretorios.


  • El reinado de Gayo (Calígula) 37-41 d.C.
Gayo es un joven de la Familia Imperial, que tiene 25 años cuando accede al poder. Es uno de los gobiernos más breves y distorsionados, que se centra más en los pequeños detalles, debiendo sacar del estudio de las fuentes las acciones políticas del emperador. Tras él, hay un grupo de poder que toma unas decisiones políticas moderadas, apenas tratadas por las fuentes.
El reinado de Calígula significa el triunfo póstumo de Germánico, pues es su hijo pequeño, conocido por haber crecido en los cuarteles. Hereda los apoyos de su padre, sobre todo los militares, porque no hay que olvidar que Germánico es un senador que ocupa cargos en las fronteras del Imperio. Si algo caracteriza las relaciones en la sociedad romana es el sistema clientelar, las relaciones personales con la obligación de apoyarse.
En los primeros momentos de su reinado (37-38 d.C.) realiza una serie de actos que vienen a ser una reivindicación familiar y dinástica que se extiende a todos los ámbitos, desde representaciones gráficas a ceremonias. Cuando sube al poder reivindica el recuerdo de la familia de Germánico. De ahí, que traiga a Roma las cenizas de su madre, Agripina “maior” (acusada durante el gobierno de Sejano), y sus hermanos mayores, acusados al destierro, donde fallecen. Los restos de éstos son llevados a Roma de forma espectacular, con grandes honras fúnebres. Este acontecimiento quedará plasmado en unas acuñaciones monetarias del año 38 d.C. Esto forma parte de un “espectáculo dinástico”, pues hay señalar que Calígula no es el único representante de la familia de Germánico. En esta línea de actuación, las hermanas de Calígula también son honradas de forma especial. En algunas acuñaciones monetarias aparecen Agripina Minor, Drusila y Iulia Livila (se habla sobretodo de Drusila, la más cercana a Gayo, con la que se dice que mantenía una relación incestuosa).
Podemos decir, por todo ello, que Calígula es el primer Julio Claudio, a pesar de que se considerase a Tiberio como a tal, aunque aquel solo fuera julio por adopción.
Las fuentes dicen que Gayo, durante su reinado, mantiene una relación con los príncipes orientales. Durante décadas Roma trae a los hijos y herederos de las distintas Casas Reales de los territorios conquistados y los estados clientelares, donde son educados a veces junto a la propia Familia Real. Así, cuando éstos retornaban a sus lugares de origen, se convertían en aliados fieles a Roma. Entendemos así, que muchos de los reyes habían sido criados con Calígula, como es el caso del heredero legítimo del territorio de Judea, o los de Tracia y Comagene.
Esto puede ayudarnos a entender algunos datos distorsionados en las fuentes sobre la actitud de Calígula, pues es posible que sean costumbres de corte helenístico, que hayan sido adoptadas por el príncipe como principios propios. Pero en los valores morales de las elites romanas son inaceptables; esto es lo que ocurre con la prokynesis, de arrodillarse ante los reyes (según las fuentes, estaba tan endiosado que hacia que se inclinasen ante él). El Principado, no del todo aceptado, impone a los príncipes la ficción de mantener su apariencia de senador, es una especie de cuestión protocolaria. En este contexto, podemos entender las acusaciones de incesto con Drusila, pues también se dice que es una costumbre helenística, como ocurre con la dinastía lágida, donde se contrae matrimonio entre hermanos, pero esto es exagerado. Esta relación trasciende por el reconocimiento de Calígula por encima de sus otras hermanas. A la muerte de Drusila, a una edad temprana, será divinizada, lo que refuerza la revitalización de la familia de Germánico.
Por primera vez con Gayo, el Senado se encuentra con un príncipe impuesto, lo que cambia las relaciones Príncipe/Senado. Hay un cuidado en las formas, que será heredado en los siguientes reinados. La relación de Calígula con algunos sectores senatoriales será muy tensa, pues para poner en valor a su familia, ataca y limpia los sectores opuestos a Germánico. Es una relación compleja. Calígula adopta el consulado de forma continuada: dicen las fuentes que llega un momento en que durante 3 días no hubo cónsules en Roma (Dión Cassio), una gran tragedia, pues el consulado era lo más sagrado para Roma. Esta crisis institucional puede deberse a la oposición del Senado a las voluntades del Príncipe. En el año 40 d.C., Calígula toma el consulado sine colega, de forma única, lo que es una aberración desde el punto de vista de las instituciones colegiadas romanas.
Otra característica de su reinado es que a finales del año 37 d.C., sobre todo, se da una feroz represión en los círculos senatoriales y ecuestres. Se lleva al suicidio y al exilio, dándose una limpieza de los sectores de oposición al Príncipe. Muere Tiberio Gemelo, hijo adoptivo de Calígula impuesto por el Senado para ser aceptado como príncipe; Julio Silano, suegro de Calígula; y Macro, prefecto del pretorio al que Calígula le debía el trono. En esta limpieza también se produce el exilio de las dos hermanas que todavía viven, pues entra en desgracia incluso su propia familia. La causa es por la gran oposición al príncipe en amplios sectores del Senado; las fuentes añaden que a finales del año 37 d.C. sufre una grave enfermedad, que cambió su comportamiento. Pero esto no es más que la lucha por el poder de las familias senatoriales.
Sin embargo, por lo que las fuentes dicen de Calígula, hay un grupo de poder que se encarga de la gestión política, de gran calado en algunos sectores. Éstas se interpretan como un gran derroche del dinero publico, en excentricidades, tras el ahorro dado en época de Tiberio. Algunas de estas medidas son: publicación de las cuentas del Estado, reducción del número de cecas emisoras de moneda y reducción de la presión fiscal –supresión o reducción de la cuantía de algunos impuestos, pero no hay unanimidad en estas medidas, pues algunos autores dicen que aumentan los impuestos a pesar de que la mayoría coincide en la reducción fiscal-. Los autores le acusan de despilfarro del erario público, diciendo que dejó vacías las arcas. Lo que hace el sector que gobierna con Calígula tiene repercusión posterior, pues seguramente es el primer momento en el que se inician ayudas de auxilio económico.
El príncipe es asesinado mediante una conspiración, en la que participan algunos senadores, ecuestres y libertos. En ella muere Calígula y su familia directa, cortando de raíz esa rama familiar. Las fuentes dicen que Calígula tenía más apoyo en la plebe que en la elite romana; este apoyo puede verse en las quejas en la opinión pública por la conspiración y se en la visión tan negativa de Calígula en la elite, pues sus medidas pueden encaminarse a solucionar los problemas económicos de las clases más desfavorecidas, pero que ponen en peligro el sistema “parasitario” de las elites romanas. Debemos tener en cuenta que su padre también gozó de un gran apoyo popular, el cual, en cierta medida, también heredará.


  • El reinado de Claudio
Cuando Calígula es asesinado, la guardia pretoriana –encargada de la limpieza dinástica- encontró, según las fuentes, a Claudio, hermano de Germánico. Estaba temblando, oculto tras una columna, lo que nos da una imagen patética de éste. Los pretorianos lo nombraran príncipe sucesor, por lo que debía ser aceptado por el Senado, unas horas después de su proclamación por los pretorianos (si no lo aceptan, no hay legalidad, de ahí que los pretorianos lo llevaran a sus cuarteles hasta su ratificación por el senado). Esta elección es destacable al tratarse de un individuo de la generación anterior. Esta es la imagen rocambolesca de la enorme y compleja traición que puso fin a la vida de Calígula. Esta explicación la dan las fuentes por la visión que Roma da de Cludio, enfermizo, que no es entiende, por ser una persona cultivada.
Claudio no tiene una carrera especialmente importante, pues no había tenido a penas proyección pública, lo que es muy raro, por el cursus honorum que debían tener los jóvenes de la Familia Real y de las familias senatoriales; esto se debe a las dificultades físicas que tenía el nuevo príncipe. Podía ser que sufriera de una parálisis cerebral, de ahí las dificultades al hablar y al moverse, a pesar de gozar de una enorme capacidad intelectual. Es un hombre de una gran erudición, escritor preocupado por la historia de Roma, que escribe tanto en latín como en griego –común en las clases pudientes-. A pesar de todo ello, fue aclamado con el título de imperator, posiblemente para paliar la falta de experiencia militar.
Claudio tiene unas prioridades distintas al resto de la familia. Tiene una visión del Estado romano más universal; por primera vez salimos del espíritu pueblerino de Nerón y Tiberio. Para él, todos los pueblos integrantes del Imperio deben participar en el funcionamiento del Estado.
Lo que más se aprecia en época de Claudio, sobre todo, es la reorganización de la oficina imperial, pues quiere un mayor control de los asuntos del Estado. La mayoría de los cargos más importantes, cercanos al poder, son ocupados por ecuestres y libertos, lo cual es una forma de restar competencias al Senado y de controlarlo (nombra a una serie de procuratores para poner a ecuestres al frente del gobierno, alejando a los senadores, pues en muchas ocasiones tienen intereses contrapuestos). Hay una serie de libertos de la Casa Imperial que van a ser conocidos por su nombre y apellido (eruditos griegos en su mayoría), debido a que durante el reinado de Claudio en algunos momentos llegaron tener un poder enorme sobre el Príncipe. Lo que hace Claudio es diversificar las oficinas en la Oficina Imperial, dándole un departamento a cada una, con un liberto dedicado a él (esta organización se mantendrá a lo largo de todo el siglo I d.C.); los tres departamentos más citados en las fuentes son: A libellis (estudia todas las solicitudes hechas al príncipe), A studiis (se centra en los aspectos culturales) y Ab epistulis (correspondencia de todo tipo; de aquí se mandan las cartas a los departamentos afectados por los determinados asuntos).
En cuanto a las arcas públicas del Estado, Claudio también toma determinadas medidas. Lo que hace es separar una parte de las arcas públicas para los gastos de la Casa del Príncipe (fiscus caesaris). Esto es una novedad, pues hasta ahora no se habían distinguido los gastos de la Casa Real de los gastos públicos y de los pagados con la pecunia del príncipe; se nombrará a un procurador para esta parte del dinero público. Además, desde comienzos del principado, el erario público (aerarium Saturni) era gestionado por el Senado; pero ahora hay un control más efectivo. A partir de este momento el príncipe crea dos procuradores, personas de su confianza, que lo gestionan.
Una de las preocupaciones del reinado de todos los julio-claudios es el problema del abastecimiento a la ciudad. Roma es un gran centro de consumo que necesita de productos de primera necesidad, convirtiéndose en un auténtico polvorín si falla su aprovisionamiento. En época de Claudio hay problemas de este tipo, por motivos muy diversos, que en el año 51 d.C. desembocarán en una revuelta social. El Príncipe hace medidas de protección al trigo y remodela el puerto de Ostia. Además Claudio cuida no solo el abastecimiento de la ciudad (la annona), sino que también la distribución del trigo entre la población. A lo largo de la Historia del Imperio en todos los reinados hay determinados momentos en los que se reparten productos de primera necesidad entre la población –es lo que recibe el nombre de frumentaciones-, aunque también se dan en monedas. Con ello se garantiza la paz social en Roma, pero también muestra una preocupación por la demografía. De todas formas, en época Julio Claudia no hay un sistema establecido en los repartos para la población, tan solo hay iniciativas de los determinados príncipes de hacer tales repartos. Los beneficiarios son los niños hasta determinada edad, –con ello se ayuda a las familias de la plebe-.


  • Una nueva concepción del Imperio.
Es característica la iniciativa del príncipe de ampliar el espectro de población que puede incorporarse al Senado. Quiere incluir a grupos con un origen demográfico distinto, en el sentido de repartir los beneficios entre la administración del Estado pero también entre los vencidos, pues o sino el sistema del Estado romano no puede mantenerse en los términos en los que lo ha hecho hasta ahora. La iniciativa consiste en la incorporación de la Galia Comata al Senado, a la elite de este territorio; así, se van creando colonias y municipios, que incorporan al modelo romano el modelo de vida de esas comunidades. Todo ello queda reflejado en el texto de Tácito y la Tabula Lugdunensis, que recogen los argumentos de Claudio para incorporar a la elite de la Galia Comata al Senado. Los argumentos los podemos resumir en:
  • Como se forma el imperio, con la procedencia diversa de los individuos.
  • La diversidad dentro de la romanidad.
  • El origen de los miembros del senado, pues sus poblaciones, muchas de ellas no eran del Lacio, y se han incorporado al senado.
Tan solo una parte de los galos, los eduuos, parecen haber sido incorporados finalmente al Senado.
Claudio intenta extender los beneficios del sistema romano por medio de la concesión de la ciudadanía. Estos los extendió por medio de la creación de ciudades privilegiadas; esto no da de inmediato la ciudadanía a los habitantes, sino que les da la posibilidad de incorporarse progresivamente a la ciudadanía. Quiere extender los beneficios del Estado romano a la población, pero con ellos vienen deberes. Para ello establece colonias y municipios, que siguen el modelo romano, desde el punto de vista urbanístico y legal –pero para la colonia se necesita el establecimiento de un contingente de población, bien veteranos del ejército, o población civil-. Las colonias más destacadas en este momento son:
  • En Britania la colonia de Camulodunum. Esta creación se engloba en la feroz campaña de conquista de este territorio, la cual es parcial e incompleta. Se establece cerca del Canal de la Mancha, en el lugar más seguro del territorio, que actuará como un motor de romanización, con una responsabilidad civilizadora.
  • En Germania se establece la ciudad de Augusta Treverorum. Tiene un sentido de seguridad, de romanidad, en la frontera renana.
  • En Hispania se crea Baelo Claudia. Siempre estuvo romanizada, pero sirve como campo de asentamiento de veteranos.
  • En Mauritania crea Lixus.
En estas colonias se extiende el modelo de vida romano y en las ciudades privilegiadas se crean diversas posibilidades de incorporación a la ciudadanía. Esta medida supone una nueva concepción del Imperio, en el que no solo hay que extender la conquista, sino que también el modo de vida romana.
































  • El reinado de Nerón (54-68 d.C.)
Nerón era hijo de Agripina “minor” (por tanto nieto de Germánico), pero no de Claudio, sino que de Lucio Domicio Ahenobarbo –Suetonio culpa a la familia paterna de todos los males que mostrará Nerón-.
Nerón era un Julio-Claudio, que asciende al poder a una edad temprana, de ahí que las fuentes le atribuyan muchas maldades; pero no son más que las fuentes senatoriales que atacan al emperador, haciendo una distinción entre los primeros años y los últimos de su gobierno. Si algo caracteriza al reinado de Nerón es que no gobierna, sino que está en manos de personas muy influyentes en Roma que son las que en verdad gobiernan. Sin embargo, la figura de este monarca es una de las que más transciende en la historia.
Cuando Nerón sube al poder prepara un discurso para ser leído ante el Senado, que tiene como fin reconducir la relación entre la familia Julio Cludia y amplios sectores del Senado. Hubo decenas de conspiraciones en el Senado en épocas anteriores, de ahí su actuación. Nerón, para ello, hace gestos de respeto y reconocimiento al Senado, haciendo creer que él reside el poder; no es más que un intento de reconciliación institucional. Estos primeros años, así pues, son de estabilidad institucional. Hay que destacar la imagen que se da de su antecesor. Para ello debemos referirnos a la obra Apokolokyntosis, que ha sido atribuida a Séneca; la traducción de su título no está del todo consensuada, sería como “Transformación en Calabaza”. Se trata de una obra satírica donde se relata el proceso de transformación en Dios de Claudio, satirizándolo.
Los cinco primeros años del reinado de Nerón son conocidos en las fuentes como el “quinquennium aureum” o “quinquennium neronis” (54-59 d.C.). En ellos se da una gestión política moderada, digna de elogio para muchos. Esto se debe a la influencia de las personas cercanas al príncipe, los que en realidad ejercen la actividad de gobierno. Estos son:
  • Lucio Anneo Séneca, preceptor de Nerón. De él hereda la filosofía política que orienta el gobierno en estos años. Una de sus obras principales es De Clementia, que se dice dedica a Nerón, pues en ella explica como es un buen gobierno y como sería el príncipe ideal, defendiéndose las cualidades del príncipe en un sistema de gobierno que no busca el abandono del sistema autoritario del principado, pero el príncipe de forma paternal debe encarnar una serie de virtudes que le permitan gobernar, las virtudes estoicas (clemencia, piedad...). Esto separa, en estos momentos, la idea de los viejos valores romanos de la oposición política al principado; es una muestra de que lo que se busca es la vuelta al republicanismo en el aspecto moral, pero no en el político.
  • Sulpicio Afranio Burro. Era perfecto del pretorio en estos años, y aparece como la mano derecha del príncipe que le ayuda a gobernar.
Según las fuentes, Trajano decía que no había habido en la historia de Roma hasta su gobierno ningún momento tan grande y floreciente como los cinco primeros años de gobierno de Nerón, a pesar de ser un gran crítico de esta dinastía. Aquí se reconoce la gestión política que está por debajo de los enfrentamientos senatoriales y reconoce la labor del círculo cercano al príncipe. La herencia del principado en personajes tan jóvenes, viene a ser lo mismo que para los hijos de senadores, ocupan cargos que le quedan demasiado grandes, siendo esto una de las grandes flaquezas de Roma.
Hay una clara ruptura con el gobierno de Claudio, de ahí que veamos que no son los mismos sectores que apoyan a este emperador. Se sustituyen a los libertos imperiales, como Pallas, encargados de la oficina imperial, por la falta de confianza. Se envenena a Británico, hijo de Claudio, según las fuentes por orden de Nerón, en el proceso de limpieza para evitar la competencia dinástica. También se produce la expulsión de Agripina del palacio (las mujeres de la familia Julio Claudia tienen un papel político como se puede desprender de las fuentes; agrupan en sus alrededores algunos miembros de la sociedad romana que son muy influyentes; llegan a contar con grupos clientelares; finalmente son las que se dedican a controlar la educación de los futuros príncipes), entorno de la cual se habían agrupado grupos senatoriales descontentos por estar fuera del grupo de poder.
Durante buena parte de su gobierno, Nerón mantuvo una relación bastante buena con el Senado. Mantiene una serie de gestos de respeto con el senado, en una parafernalia de sumisión a su poder.
Destaca su proyecto de reforma fiscal, orientado a suavizar el carácter proteccionista de la economía itálica. Italia tenía una serie de impuestos, denominados portoria, que gravan las mercancías que llegan a través de los puertos. Este sistema, de época republicana, se mantiene, siendo una forma de proteger a los propietarios itálicos frente a la llegada masiva de productos desde las provincias. Sus medidas van orientadas a reducir la defensa fiscal de Italia, de estos impuestos, reactivando así el comercio, para que los productos de todas las provincias puedan venderse por todo el Imperio. A ello se opone el orden ecuestre, pues a éste pertenecen muchas familias itálicas que ven su economía en peligro por la llegada de productos de fuera; también se oponen los propietarios itálicos que sitúan sus productos con gran facilidad en el mercado, y que con esta supresión verían peligrar su situación. Este proyecto que sale de la oficina del príncipe, fracasa, lo cual es muy significativo, lo que deja ver que no solo gobierna este órgano, necesitando del apoyo de otros.
También se produce el establecimiento de colonias de veteranos, pero no tuvo la proyección que en época de Claudio. En Italia se establecen algunas colonias, como Capua, Nuceria, Puteoli, Tarentum y Antium. Estas colonias en Italia no funcionan como motor de romanidad, pero tienen un sentido importante para la oficina imperial y el príncipe: son círculos de fidelidad, pues es el príncipe el que propicia su modelo de vida como civiles tras el licenciamiento. Nerón sigue la política cosmopolita de Claudio en algunos terrenos, como la economía, pero en este aspecto dista mucho de su predecesor.
A partir del año 59 d.C. hay un cambio de los grupos de poder, que se resuelve con la muerte del opositor. Se produce la muerte de Agripina “minor”, se dice que por orden de Nerón; esta muerte no se puede separar de los cambios de orientación política. Al ser hija de Germánicose considera un sacrilegio entre determinados sectores de la sociedad romana. Las fuentes dicen que Nerón estaba fuera de Roma a la muerte de su madre. Las fuentes inician una crítica feroz.
Nerón, por este entonces, contrae matrimonio con Popea Sabina, a quien las fuentes atribuyen todos los males del gobierno de Nerón. Ahora bien, es cierto que los matrimonios en el seno de la familia reinante son una cuestión política, en función de las necesidades políticas de la familia, es el último término de la relación clientelar. Con este matrimonio se produce el acercamiento a un sector político distinto, de ahí puede que cambie la actividad política; puede que no cambie tanto, pero las fuentes se centran en la trama de oposiciones políticas, expropiaciones y muertes, olvidándose de la gestión política. En el año 65 d.C. Popea muere y es divinizada. También destacamos la figura del prefecto del pretorio, Tigelino, a quien también se le achacan todos los males.
A partir de este momento hay una serie de acusaciones por conjuraciones, las cuales finalizan con duras represiones. Es el caso de Lucio Calpurnio Pisón, Séneca, el poeta Lucano y Domicio Corbulo (es el personaje más importante de la política fronteriza de los últimos años de la dinastía Julio Claudia; estuvo primero al mando de las legiones del Rin y luego de Oriente; cae en desgracia por no pertenecer a los sectores de poder).




Nerón tiene muchos apoyos senatoriales en los primeros momentos del reinado, en el “quinquennium aureum”, apoyos que progresivamente se va perdiendo a medida que el Príncipe se distancia de las posturas de Séneca y Afranio Burro.


  • El incendio de Roma (64 d.C.)
Un momento especialmente crítico, según las fuentes, es el del incendio de Roma. Este acontecimiento se dramatiza, si bien es uno de los más grandes que sufrió la ciudad y supuso una catástrofe. Si atendemos a Suetonio, solamente 3 distintos habían sido afectados totalmente y 7 parcialmente; así pues, de los 14 distritos de la ciudad, tan solo habían quedado 4 totalmente a salvo. El incendio se inició en el Circo Máximo, extendiéndose hacia el Palatino y el Quirinal, afectando tanto a zonas públicas como residenciales. El incendio se propagó por la estrechez de las calles y por la construcción de las viviendas, que eran de madera.
Los autores que escriben sobre Nerón añaden nuevos matices, dando un mayor dramatismo, para remarcar la culpabilidad del Príncipe, quien o lo había provocado o no dejaba sofocarlo. Las fuentes son altivas: unas dicen que Nerón mandó incendiar Roma, otras que no dejaban apagar el fuego. Suetonio y Dión Cassio mantienen una postura parecida, se desprende la culpabilidad del Príncipe y el efecto más dramático de la población que va muriendo en el incendio y no tiene dónde protegerse. Tácito (Annales, libro 15), en ese sentido es diferente: utiliza el elemento de la culpabilidad de Nerón, pero introduce también algunos factores como las disposiciones que en política social que se toman en ese momento, disposiciones que toma el entorno de Nerón para proteger a los afectados, darles cobijo y asistencia (se baja el precio del trigo, se crean infraestructuras para alojar a la población, etc.); esto resulta algo extraño porque es un autor totalmente enemigo de los Julio-Claudios, debido a la gran represión que se dio contra su familia bajo esta dinastía, por lo cual podía haber omitido estas medidas sociales que dan una imagen positiva de Nerón.
Las fuentes dicen que Nerón aprovecha la destrucción de su palacio por el incendio para construir la Domus Aurea, palacio que para todos los romanos parece excesivo, mucho más lujoso que de costumbre. La dinastía siguiente abandona este palacio porque quiere romper con el lujo Julio-Claudio.
De las fuentes se desprende una cosa: Nerón y su grupo de apoyo culpan a los cristianos de esta catástrofe. Las fuentes más cercanas en el tiempo que nos hablan de la persecución de los cristianos son paganas, del siglo II-III d.C., las cuales no dan una versión demasiado dramática de estos sucesos, pues se trata de persecución de grupos religiosos que no tienen en Roma una gran aceptación, dado que en época de Nerón el cristianismo no tiene todavía demasiada trascendencia. Los primeros grupos cristianos están extendiendo el mensaje de aquellos grupos provenientes de Judea que no hay que olvidar que no solo son grupos religiosos, sino facciones políticas anti-sistema (destacan grupos como los esenios, los cuales en un primer momento han defendido una opción política en Judea pero ahora son grupos anti-sistema). De ahí a que en Roma en determinados momentos realice actos de represión contra estos “terroristas”, que ponen en peligro al Estado romano, por lo que son ajusticiados. Para Roma los cristianos son un grupo más anti-sistema, no tienen mayor trascendencia; la expansión del cristianismo se está haciendo de manera limitada.
La trascendencia de esto viene por fuentes posteriores, porque la dramatización de estos episodios viene cuando en el siglo IV-VI los autores cristianos escriben sobre ello, realizando listas de Príncipes persecutores, figurando Nerón como uno de los mayores. Desde el punto de vista estrictamente político, no moral, no hay una línea de persecución en las dinastía Julio-Claudia, Flavia y Antonina. La transmisión cristiana a la cultura europea hace que todo esto se vea magnificado, por las fuentes que nos llegan.
  • Las “aficiones” del príncipe.
Las fuentes señalan una serie de aficiones del Príncipe, al margen de las perversiones sexuales transmitida por Suetonio:
  • El gusto por las artes. Parece que participaba en espectáculos públicos y certámenes en los que cantaba y tocaba la lira. Esto es muy criticado y ridiculizado por las fuentes, dado que eran deleznables para un Príncipe, algo mal visto por el Senado, dado que se dedican a la carrera pública, participar en los asuntos del foro y la vida pública. Para el pueblo romano sería un príncipe cercano, al participar en estos espectáculos.
  • Crea algunos juegos nuevos: Ludi Iuvenales (59 d.C.), que son competiciones de atletismo y arte.
  • En el año 60 d.C., crea el certamen los Neroniana, juegos quinquenales, que vienen a añadirse a los juegos que ya existían en Roma en forma de certamen. De tipo deportivo, teatrales, de canto, etc.
  • Una “clac” de 5000 jóvenes, los “Augustiani” que jaleaban y aplaudían al Príncipe, club juvenil dedicado a este tipo de certámenes.
Las fuentes dicen que los senadores también participaban en estas actividad, quizá obligados, pero no tiene mayor trascendencia, salvo para generar mala fama, pues son las fuentes senatoriales o más cercanas al poder las que están contando estos acontecimientos.


  • La muerte de Nerón.
Nerón muere por una conjura de amplios círculos sociales, fundamentalmente senatoriales, que encuentran apoyo en los pretorianos. El principal apoyo de todo príncipe es el prefecto del pretorio, los cuales habían sido los artífices del nombramiento de los Príncipes desde Calígula. En el momento en el que hay un giro político o cambios políticos y cae en desgracia un prefecto del pretorio, los pretorianos con el nuevo jefe al mando se hacen con el poder y eligen a un nuevo príncipe. No debemos olvidar que los pretorianos están presentes en Roma, encontrándose sus cuarteles en el interior, y son los únicos con capacidad de llevar armas dentro de la ciudad.
Finalmente, los pretorianos buscan a Nerón en su palacio para matarlo, pero en realidad asesinan a gente de su entorno, pues el Príncipe había huido. Las fuentes dicen que Nerón optó por suicidarse, para lo que necesitó la ayuda de uno de sus libertos, debido a su gran cobardía.
Con Nerón muere una dinastía, pues el Senado está dispuesto a dar su apoyo a un miembro de su grupo, del orden senatorial, que es Otón, quien en este momento empieza a tomar las primeras disposiciones como nuevo Príncipe para gobernar en la propia Roma. Pero al mismo tiempo que surge ese sucesor reconocido por una parte del Senado, en las provincias hay candidatos que tienen distintos apoyos que reclaman el poder. Esto lleva a la eclosión de una guerra civil, entre el 68-69 d.C., que afecta a todo el territorio romano.
La mayoría de las fuentes de la dinastía Julio-Claudia son de mitad del siglo I- II d.C., son autores que recuerdan esta etapa y en especial la guerra civil; conocen de primera mano este gran conflicto. Hablan de Augusto y los Julio-Claudios como un suceso entre las guerras civiles a finales de la República y la gran guerra civil tras la muerte de Nerón.










  • La política exterior de la dinastía Julio-Claudia
Desde Tiberio se considera el final de la expansión, salvo momentos puntuales. Las fronteras quedan establecidas en los grandes ríos (Rin, Danubio, Éufrates), formándose el concepto de fronteras estáticas, frente a aquella frontera dinámica y en cambio continúo de las grandes guerras republicanas. El responsable de este parón es Tiberio, por encima de las consideraciones de las fuentes sobre Augusto; para ello utiliza la diplomacia, un arma que ya había utilizado su antecesor, por medio de la cual establece estados clientelares que actúan como cinturón de seguridad.
Frente a eso, la visión de política exterior del reinado de Calígula es más cercana al helenismo, pues cuenta con un mayor contacto con los herederos legítimos de los reyes orientales, lo que supone una visión distinta de lo que se puede hacer en las fronteras. Calígula devuelve a sus legítimos herederos algunos territorios que ya eran provincia romana; ello se presenta como una traición, volviendo bajo el dominio de Roma a la muerte del Príncipe. Pero esta política denota la existencia de un sector político que defienden una postura diferente: por qué cargar con estos reinos en vez de establecer estados clientelares dependientes de Roma.
La visión de Claudio es una nueva forma de entender la gestión política en un territorio tan amplio, de una forma universal. Se crea una serie de colonias a modo de agentes de romanización, junto al deseo de que amplias capas de otros territorios puedan participar en las altas esferas de la política romana; se plantea como una participación más amplia de sectores reivindicativos.
Todo ello se plantea con algunos aspectos concretos:
    • Durante todo el reinado de los Julio-Claudios se da una relación diplomática con la formación de una serie de estados clientes, lo cual se había iniciado con Augusto y potenciado con Tiberio. Algunos ejemplos de estados clientes son: Capadocia, Tracia, Arabia Pétrea, etc. Con ello Roma mantiene en Oriente un estatus, siempre participando en una cuestión: la elección de los monarcas en Armenia. Cuando Roma no puede nombrar a estos reyes o dar su opinión sobre el heredero más adecuado para sus intereses, o cuando los Partos disputan esta competencia a Roma, surge el conflicto en Armenia.
    • Durante el reinado de Calígula hay algunas provincias que se abandonan, porque algunos de estos príncipes helenísticos (Antíoco, Ptolomeo o Herodes), se estaban educando en Roma en contacto con el Príncipe. De ahí la devolución de algunos territorios, apoya por algunos sectores políticos, también impulsada por los beneficios económicos. Judea era una provincia procuratoria que le fue devuelta a su legítimo sucesor, Julio Agripa, perteneciente a la casa de los Herodes, tomando el nomen de la casa gobernante en Roma; Armenia Minor también es devuelta a Cottys, rey Ptolomeo que gobierna en territorios de Asia y que tienen lazos de parentesco entre ellos; y finalmente el Ponto, provincia independiente que en ocasiones se une a Bitinia, es devuelta a Polemo. En el caso de Commagene, se le otorga una indemnización a la familia gobernante por los impuestos que no habían percibido a consecuencia de la ocupación romana.
    • En el reinado de Claudio, Tracia se convierte en provincia, a pesar de que era un reino cómodo porque sus reyes son aliados de Roma y no dan problemas. La expansión no ha parado del todo, sino que además se produce la invasión de Britania.
Hay dos asuntos especialmente importantes:
  • En la Galia hay dos revueltas de los galos más cercanos a la frontera del Rin, porque están en contacto con los galos, con los que mantienen una relación comercial. En determinado momento los germanos les animan a sublevarse, aduciendo la avidez romana en el cobro de los tributos. Hay episodios en varios reinados en este sentido. En época de Tiberio hay una revuelta en la que participan los tréviros y eduos, cuyos líderes son los galos Julio Floro y Julio Sacrovir, respectivamente, ciudadanos romanos, pero galos en origen. Son galos dentro de la frontera de Roma, romanizados, que se sublevan simplemente contra la presión fiscal y los abusos de los gobernadores provinciales. Son sublevaciones del mundo marginal.
  • Britania es uno de los pocos territorios por el que se expande el Imperio. Hay dos momentos:
    • Durante el reinado de Calígula, las fuentes cuentan un intento de conquistar esta área que no tuvo éxito. La forma de contarlo es tan rocambolesca que no sabemos si los barcos llegan o se trata de un experimento sin que el ejército llegue a pasar, o simplemente una amenaza del Príncipe y su gobierno. Por ello se trata de una expedición virtual, porque se forma un ejército con intención de conquista, pero o bien no pasa o fracasa.
    • Los príncipes que inician la conquista de Britania solo hacen una conquista parcial. Claudio conquista una parte, hasta la zona de Notthingham, celebrando el triunfo en el año 44 d.C., tomando el título de Británico. Se trata de una conquista parcial que no continuará hasta época de Adriano. En época de Nerón se produce una revuelta, 60 d.C., que une a unas tribus britanas bajo el liderazgo de una mujer, Boadicea o Boudica. Se convierte en provincia romana, pero no será hasta Adriano cuando se conozca profundamente, constituyéndose como una zona frágil cuyas fronteras no están claras.










































Tema 4 “Crisis política y cambio dinástico: la guerra civil y los Flavios”


  • La guerra civil del 68-69
La guerra viene dada por la muerte de Nerón, pues se produce un vacío de poder que genera una batalla política en el Senado de Roma por ver quien ocupa el trono. Las familias senatoriales lucharán por poner a su candidato en el trono. En Roma ya había un candidato, que contaba con grandes apoyos senatoriales, y que no pertenecía a la misma dinastía de Nerón, Otón. Pero, por primera vez, en las provincias hay un movimiento para nombrar candidatos: mientras Otón está en Roma como el verdadero representante de la legalidad y nombrado por el Senado como sucesor, los ejércitos provinciales eligen a sus candidatos. Los ejércitos provinciales están vinculados a su jefe de legión, porque se mantienen durante bastante tiempo en un lugar determinado, por lo que hay una vinculación con el legado de legión de tipo clientelar y personal, de obediencia a un líder.
Ello provoca que los ejércitos provinciales tengan opinión. En esta época, las legiones del Rin tienen constancia de que son el ejército más poderoso de Roma, dado que los asuntos fronterizos más peligrosos se dirimen allí; ello pesa a la hora de que las legiones vean lo que sucede en Roma y tomen una decisión. Al mando de estas legiones está Vitelio, el cual es aclamado por sus hombres como Imperator; ahora tiene otra trascendencia que va más allá de jefe militar, eligiéndole como virtual sucesor. Otón no puede hacer frente a esta enorme oposición. Hay una serie de seguidores con vínculos familiares en el Senado, tienen apoyo militar y busca su propia candidatura. En distintos momentos, Galba está en la Tarraconense y va a estar por tanto al mando de la provincia y también del ejército, que consta de tres legiones casi enteras y es aclamado emperador.
En Oriente está Vespasiano, quien se encuentra apaciguando las revueltas que se están dando en Judea, con el gobierno de las legiones de Siria. Está allí por orden de Domiciano, después se irá resolviendo a lo largo de su reinado con las legiones de Siria. En ese momento, Vespasiano recibe el apoyo de las legiones de Siria y de las legiones de Egipto, siendo finalmente la candidatura triunfante. Vespasiano cuando tiene el apoyo del ejército de oriente marcha hacia Roma, y tras las sucesivas batallas, la principal en el norte de Italia, se convierte en Príncipe.
Otón era de todas estas opciones el candidato idóneo dentro de la legalidad, por sus apoyos senatoriales. Busca en Roma el apoyo fundamental de dos sectores de la población: las Cortes Pretorianas, a las que otorga un generoso donativo; y la plebe (para Nerón no tenemos constancia de que tuviese oposición popular, de ahí que Otón es presentarse como un candidato fiel a la dinastía Julio-Claudia y a Nerón, y en estos momentos que se han retirado estatuas del último Claudio, las restablece). Pero el resto de los candidatos tienen el apoyo de los ejércitos provinciales.
A partir de este momento el equilibrio de poderes ha cambiado: mientras que en la dinastía Julio-Claudia era fundamental el apoyo del Senado y de la guardia pretoriana, ahora es vital el apoyo de los ejércitos provinciales, los que tienen capacidad para nombrar un candidato al trono y en algunos casos, como con Vespasiano, sale adelante. Es lo que Tácito llama “arcanum imperii” [se podía hacer a un príncipe en un lugar que no fuera Roma], el secreto del Imperio se ha desvelado, se trata de la verdadera capacidad de las provincias de nombrar a un Príncipe. El resultado final de todas las reivindicaciones de las provincias, las que tienen esa capacidad. Dos de las fuentes principales para entender este momento son Las Historias de Tácito y la Historia de Roma de Dión Cassio –aunque es un autor posterior, recoge las noticias de autores antiguos-.
  • La dinastía Flavia
  • Vespasiano (69-79 d.C.) (Tito Flavio Vespasiano)
  • Tito (79-81 d.C.)
  • Domiciano (81-96 d.C.)
Esta nueva dinastía se inicia nuevamente tras una guerra civil. Es por ello por lo que se percibe a Trajano como un segundo Augusto, que llega para salvar a Roma tras este nuevo conflicto civil. Se trata de la primera dinastía en la que los virtuales sucesores no mueren o son asesinados, pues Vespasiano llega a Roma con sus dos hijos, Tito y Domiciano, potenciales sucesores.
La familia es de origen sabino, son itálicos y es una familia que tenía solo dos generaciones de miembros pertenecientes al orden senatorial (era una familia adinerada, del rango ecuestre, que con el padre de Vespasiano consigue llegar al Senado). Pero Trajano gracias al apoyo de los ejércitos orientales logra llegar al poder, a pesar de que pertenece a una familia recién llegada al Senado. Lo que pasa en el Senado es que se abre un nuevo frente, lo que ocurría en la alta política romana era la lucha entre las familias senatoriales, algunas con raíces patricias, ahora hay familias que se consideran nuevas que participan y toman decisiones en la política romana.
Un aspecto significativo de la nueva dinastía es el Dies Imperii elegido por Vespasiano. Éste era el día que los príncipes elegían como el principio de su reinado, cuando son aclamados como imperator, y que celebraban todos los años. Fue un día complicado de elegir: para la mayor parte de los nombramientos no tiene problema, pues se fija en el día en que sube al trono; pero en algunos casos, cuando pasa un tiempo entre la proclamación por el ejército y el reconocimiento por el Senado, el príncipe ha de elegir cuál es la aclamación que elige. Ello es delicado en época de Vespasiano, porque es aclamado el 1 de julio por los ejércitos de Oriente, pero el Senado no le reconoce hasta el 21 de diciembre, fecha en el que le da los poderes –hasta entonces existían los otros candidatos-. Vespasiano elegirá como su dies imperii el 1 de julio.
Cuando Vespasiano ocupa el trono, hay muchos problemas en Roma, pues se sale de una guerra civil y por tanto hay que demostrar la capacidad de mandar. Pero el reinado de los Flavios no se va a limitar a esto, sino que reorganizan legalmente el Principado, que era “ilegal” dado que no hay un conjunto de leyes que estipulen cómo han de mandar los Príncipes, sus títulos y competencias, porque desde Augusto, una vez que se había trasgredido la legalidad, no se había reorganizado.
Para ello Vespasiano crea la Lex de Imperio Vespasiani, cuya existencia queda demostrada dado que se conserva una de estas tablas de bronce en el Museo Capitolino (CIL VI, 930). Con ella por primera vez se da un marco legal al Principado y se definen los poderes, que ya les eran otorgados; básicamente estos poderes eran el Imperium Maius (el cual se habia ido adquiriendo desde tiempos de Augusto y que es el reconocimiento del mando sobre todas las legiones y provincias, al margen que pueda ceder algunas al senado) y la Tribunicia Potestas (renovación anual, que nos otorga fechas fiables). A partir de ahora queda fijada por ley la titulatura con la que se va a nombrar al monarca, Imperator Caesar Augustus Titus Flavius Vespasianus.


  • Los principes iuventutis.
Una de las cosas que caracteriza a la dinastía Flavia, que debió colaborar para su establecimiento en el trono, es que por fin se puede hablar de dinastía, tras la traumática experiencia de los Julio-Claudios. El nuevo monarca trae a dos hijos, jóvenes pero adultos, dando una imagen desde el principio de estabilidad dinástica, que sabe explotar en Roma. Trajano, continuando con la tradición senatorial, promociona a sus hijos en determinadas magistraturas y cargos, vinculándolos al trono. Son muy representativas las acuñaciones, ya no solo del Príncipe, sino también de sus hijos, que da una imagen de continuidad, la estabilidad dinástica es el símbolo de la estabilidad política. La filosofía que se desprende de toda la actividad política, se representa en la numismática con la continuidad política, apareciendo los dos príncipes en el reverso.
Desde época de Augusto, los virtuales sucesores en la casa del Príncipe eran declarados Principes Iuventutis; si bien fueron asesinados continuamente en la familia Julio-Claudia. Ahora continúan tomando este título.
Vespasiano ocupa buena parte del reinado asociando a su hijo Tito al trono, desempeñando algunas magistraturas conjuntamente como modelo de asociación entre ambos, algo totalmente novedoso. Pero en ningún caso podemos considerarlo un reparto de poderes. Ambos comparten la censura e incluso el consulado en determinados momentos, lo cual es muy significativo porque los príncipes suelen favorecer a gente de su confianza e incluso de su familia para desempeñar el consulado como colega junto a él. A Tito individualmente se le concede el imperium proconsulare, ya que es cierto que Vespasiano desde que accede al trono no abandona Roma, siendo Tito quien se encargue de la política exterior, tanto en el plano diplomático como bélico.


  • La época dorada.
La dinastía Flavia se caracteriza por inaugurar una nueva época, en la que hay que demostrar que las guerras civiles se han acabado y que retorna la estabilidad dinástica. Así, toda la proyección pública de los Flavios se orienta a resaltar el comienzo de una nueva época, una época dorada, de tranquilidad y prosperidad, tras los males anteriores. Pero estas épocas doradas son creídas por la historiografía, a pesar de que solo es “palabrería”.
Se inicia una regeneración política, que quiere demostrarse que se hace a todos los niveles. Roma, tras el periodo nefasto de los Julio Claudios y ser una víctima de una guerra civil, necesita regenerar la vida romana, se ha de volver a la pureza de los antiguos romanos, a las antiguas virtudes romanas, que el lujo y las conquistas habían degenerado. Por ello los Flavios se separan del modelo de vida de Nerón, incluso físicamente, construyendo un nuevo palacio, abandonando la Domus Aurea.
Los Flavios se plantean el retorno a dos puntos fundamentales para la regeneración de la vida pública: la austeridad, para recuperarse económicamente, y la imagen de servicio público, se quieren presentar como servidores del Estado romano, se trata de gestores y no divinidades.
Ello va acompañado de una serie de actividades en el que la construcción es algo importante, relacionado con la nueva imagen de una ciudad regenerada. Se construye el templo de la Gens Flavia en el Quirinal, donde se da la veneración a aquellos cultos ancestrales de ésta familia, igual que los Julios habían venerado a Venus, divinidad de la que descendían. También se construye la Domus Flavia, en el Palatino, dado que se niegan a vivir en el palacio de Nerón, un derroche en el que no se querían ver envueltos. Tambien se crea el anfiteatro Flavio, el Coliseo.
Se habla también de la celebración de los Ludi Seculares, en los que se conmemora un nuevo siglo, aunque no se celebran cada 100 años, sino cuando determina la autoridad romana. Es un acontecimiento deslumbrante para la sociedad. Reflejan la idea de la nueva que se inicia con los Flavios.


  • La recuperación económica.
Uno de los objetivos de los Flavios es la recuperación económica. Lo que dicen las fuentes es que Vespasiano deja sentado que una de las prioridades de su gobierno es sanear la economía, porque había tenido dificultades económicas durante la historia de los Julio-Claudios y la guerra civil, que había sangrado a las legiones y a las provincias. Suetonio dice que Vespasiano pensaba que hacían falta 40.000 millones de sestercios para recuperar las arcas del Estado. Pero desde el principio los Flavios se dedican a reorganizar el sistema fiscal para que el Estado tenga una capacidad recaudatoria mayor de la que tenía hasta entonces. Algunas de las medidas que adoptan son:
    • Supresión de algunas exenciones fiscales en las ciudades y provincias, como ocurre en la provincia de Acaya, parte sur de Grecia, que tenía alguna de estas por tradición y se suprimen.
    • Creación de impuestos especiales para determinados territorios. Es el caso de los judíos, con los que los Flavios tienen muy mala relación. En Judea se establece ahora el fiscus iudaicus que tenía que pagar el pueblo hebreo. Flavio Josefo escribe bajo dominio romano pero es hebreo, cuenta la historia de su pueblo y va narrando las acciones que realizan los príncipes.
    • Establecimiento del vectigal urinae, impuesto que grava mercancías, como por ejemplo la orina, que también impone un impuesto para el que utiliza los urinarios y a los concesionarios que la transportan. Ello es significativo porque demuestra que tenía todo controlado, quieren demostrar que una de sus prioridades es la recuperación económica.
    • Vespasiano encarga un censo de población del imperio y un catastro de las propiedades, es la única forma en la que puede saber cuál es el patrimonio romano en todo su territorio. Había censos y catastros anteriores de los bienes del Estado, pero parece ser que se había descuidado lo que era el patrimonio y hasta dónde se podía obtener beneficios. Con ello reclama ahora las tierras públicas que hay en todas las colonias, sobre las que el Estado tiene derecho de propiedad y usufructo.
Además de todo ello, Vespasiano se encuentra con un problema que ya tenían los Julio-Claudios, la dificultad en la propia Roma para asegurar el abastecimiento de grano. Para ello, en primer lugar, cuida el sistema de abastecimiento de grano, la Anonna (aparece su personificación en las acuñaciones monetarias). Lo cuida especialmente porque en Roma se necesita que este sistema tenga un buen funcionamiento, para ello manda construir los Horrea Vespasiani –quizá durante el reinado de Domiciano-, grandes silos que se construyen en Roma para almacenar el grano con el que se va a abastecer a la plebe romana. Además de todo ello, hay una preocupación por cuidar a los grupos desfavorecidos dentro de la plebe romana. Ello se había hecho en algunos momentos con los Julio-Claudios, pero con los Flavios comienza a realizarse estos repartos de trigo; no será hasta épocas posteriores cuando se instaure. Se repartía esporádicamente trigo en función de la población femenina e infantil; además en ocasiones se repartía también dinero.


  • La recuperación económica.
Una de las vertientes del intento de regeneración de Roma con los Flavios es precisamente la regeneración política, que está en relación con la distancia que quiere mantener en política con la forma de actuar de los Julio-Claudios. Para ello los Flavios tomarán iniciativas novedosas, pues el Senado debía abrirse a nuevas familias. Los Flavios son los adecuados para abrir este grupo tan cerrado. Hay algunos individuos que ocupan puestos ecuestres y senatoriales que antes no tenían este rango, en ocasiones es la primera generación que accede; se les conoce como Homines Novi, grupos que acaban de llegar por la apertura de los Flavios. A partir de estos momentos encontraremos a estos homines novi en las altas esferas políticas y ocupando importantes cargos y magistraturas. Entre los homines novi destacamos intelectuales y escritores, que son ahora senadores y ocupan magistraturas; también personas al mando de legiones que son senadores.
Para ello los Flavios establecen el sistema de la adlectio, que es la capacidad del Príncipe para promocionar de forma especial a ciertas personas. En Roma hasta ahora había un cursus honorum que seguía siempre las mismas pautas, pero mediante la adlectio el Príncipe incluía en el Senado a personajes que no lo habían desarrollado o una buena parte de sus fases. Mediante la entrada de Homines Novi y la adlectio, los Flavios consiguen grandes grupos en el Senado y en el grupo ecuestre, fieles a la dinastía. Ello genera, por otro lado, conspiraciones. Se da un buen número de conjuras contra el Príncipe, por ello se darán momentos de limpieza senatorial, las cuales son más comunes con Domiciano. También encontramos noticias surrealistas, expulsando de Roma a astrólogos y filósofos estoicos; ello tiene una explicación, dado que los estoicos tienen una posición destacada en Roma, con prestigio, que en determinados momentos, por su forma de entender el gobierno, se oponen al sistema. Respecto a los astrólogos, en momentos de convulsión política, parece que se les consulta, pues pueden diagnosticar el futuro del Príncipe, ello se interpreta como oposición y se les expulsa.


  • La transformación del ejército.
El ejército Flavio se caracteriza, no por una distinta organización, sino que por el incremento de sus efectivos, pues se aumentan las bases de reclutamiento y los lugares en los que se busca. De manera que las legiones pasan a partir de este momento a un número de 29. Además, hay una novedad: la base de participación provincial está aumentando. Habrá más legionarios provinciales, en primer lugar, porque se extiende la ciudadanía romana a muchos provinciales por lo que están en condiciones de convertirse en legionarios. Por otro lado, se aumenta el número de cuerpos auxiliares, formados por indígenas, los que acceden a la ciudadanía cuando finalizan el servicio militar. Los cuerpos auxiliares no cuentan con un número fijo, sino que varían según los momentos. Así pues, en el ejército encontramos homines novi de todas las partes del Imperio, lo que está en relación con la visión universalista de los Flavios, de extender la romanizad a todos los territorios. Todo ello está relacionado con las nuevas necesidades defensivas de los Flavios3.
Otra de las reformas relacionadas con el ejército fu la redistribución de las legiones. El panorama sería el siguiente:
  • Hispania: se establece el ejército permanente, con la legión VII Gémina4. De aquí saldrán algunos destacamentos en momentos puntuales.
  • Judea: con anterioridad a la subida al trono de Vespasiano, se había producido una gran revuelta en Judea. Así pues, con motivo de la guerra judaica, se da una reorganización de las tropas en la zona oriental.
  • Las fronteras: se da un reforzamiento de ellas, con una mayor presencia de auxiliares, porque el aumento legionario es difícil. Para ello se emplean muchas torres de defensa y otros sistemas defensivos. Hay un mayor refuerzo de estas fronteras porque a estas alturas Roma sabe que uno de los problemas que tiene es la debilidad en la frontera, sobre todo en la del Rin.
    • La visión de Imperio.
En época de Vespasiano se realiza la extensión del derecho de ciudadanía. Esta política afectará a Hispania, como se desprende en los textos de Tácito. Lo que se hace en este momento no es dar la ciudadanía latina ni romana a toda la Península Ibérica, si no que se concede a las ciudades o territorios que tienen características destacadas pero que no eran ciudades privilegiadas. Esto se realiza por medio de una Lex provinciae por la que se da el Ius latii a estas nuevas ciudades privilegiadas. Convierte en municipios a las ciudades importantes en Hispania que todavía no lo eran. Esos municipios se crean en ciudades de nueva planta, o en ciudades que eran indígenas, incorporando todos aquellos elementos destacados en la vida de una ciudad romana (un foro, que en ocasiones excede las propias necesidades de la ciudad; templos; basílicas; edificios de espectáculo; etc.). Ahora bien, en los municipios no se les concede a todos los habitantes la ciudadanía romana, si no que se cede al municipio el derecho de ciudadanía. Estas leyes municipales fueron recogidas en tablas de bronce que eran expuestas en los centros públicos, para su conocimiento por todo individuo.


  • La política exterior
Para referirse a la política exterior flavia se ha empleado el término “estrategia”, lo que resulta bastante correcto pues a pesar de que no hay un plan premeditado de política exterior, los Flavios siguen una línea, que es mantener la seguridad dentro de los límites del Imperio. Para ello refuerzan las fronteras, pero no dándoles un cuerpo físico con la construcción de muros, como se hace con Adriano, si no con un sistema de torres de defensas que recorren la línea fronteriza, especialmente en el limes renano.
En la frontera del Rin, cuando termina la guerra civil y se inicia el gobierno de los Flavios, se produce una serie de revueltas de los pueblos galos cercanos a los germanos. Una de estas revueltas es la de los Tréviros y los Lingones, dirigidas por Julio Clásico y Julio Tutor, dos galos que habían obtenido la ciudadanía y se habían romanizado. Esta revuelta, que tendría que ver con la gran presión fiscal romana, fue azuzada por los germanos. Este episodio lo conocemos por Tácito en las Historias (fines del siglo I y principios II d.C.). Tácito habla del general que es enviado para sofocar este levantamiento, Petilius Cerialis. Una vez obtenido el triunfo, reúne a los vencidos en la ciudad de Augusta Treverorum, realizando un gran discurso, en el que expone todos los argumentos para que éstos continúen bajo dominio Romano; aduce que a pesar de estar sometidos, es un sistema justo, añadiendo que ya conocen la forma de actuar romana. Este discurso es la plasmación de lo que un romano, como es Tácito, entiende por la pax romana. Tácito utiliza en este discurso una serie de términos que debemos resaltar, como compages (“sistema” en latín), obsequium (sirve para definir una relación desigual, pero no en un sentido peyorativo), o servitus (definir la situación de los galos bajo dominio romano).
Es importante destacar los Agri Decumates. Este fue el nombre dado por los romanos a las tierras del Este del Rin y el Norte del Danubio, de las que tomaron posesión al retirarse los germanos hacia el Este y que repartieron entre los germanos aliados y emigrantes galos; más tarde cedieron tierras a sus propios veteranos, con lo que reforzaban la seguridad en este territorio. Ahora también se convierten en provincias la Germania Inferior y la Superior, en los años 85 y 89 d.C. respectivamente. Todas estas obras serán terminadas en el reinado de Domiciano.
Otro episodio en la frontera es el de Britania. Su frontera era enormemente inestable, sufriendo graves ataques como el del año 60 d.C. (Boudica), y su conquista era solo parcial (por los intentos en época de César y de Claudio). En época de los Flavios se produce un avance en esta frontera. En el reinado de Vespasiano esta conquista fue encomendada nuevamente a Cerialis, un verdadero especialista de frontera en esta dinastía, y a Julio Agrícola. Tácito es quien nos narra aquellos sucesos y, al estar emparentado con Agrícola –es su suegro-, ensalza por encima de la figura de Cerialis la de aquel, a pesar de que parece que el papel de Cerialis fue más destacado.
En época de Domiciano hay una retirada parcial de la frontera de Britania, que tiene que ver con la forma de actuar de este emperador. Domiciano tiene otros proyectos que no tienen que ver con la expansión. La retirada de Domiciano es difícil de valorar, porque al enfrentarse a una parte del Senado, tiene una gran leyenda negra que impide conocer la verdad.
Debemos destacar también la situación en el Bajo Danubio (Moesia). Al norte del Danubio, viven los Dacios, una serie de poblaciones que viven de forma independiente, pero que en determinados momentos se unen bajo un único monarca, Decébalo. Bajo el reinado de esta dinastía se dan episodios de conflictividad por la presión fiscal ejercida por Roma, lo que dará lugar al ataque de los galos en el año 85 d.C. a la fuertemente fortificada provincia de Moesia. En los años 87 y 88 d.C., Domiciano decidió enviar legiones para castigar y conquistar a los Dacios, las cuales sufrieron emboscadas y fueron derrotadas, haciéndose los Dacios con los estandartes militares. En esta situación, los romanos se vieron forzados a comprar la paz a los dacios en el 88 d.C., mediante el pago de importantes sumas de dinero en forma de tributo, incluso debieron enviar ingenieros y arquitectos para embellecer y fortalecer la capital dacia. Esta situación humillante para los romanos duró hasta que el Trajano accedió al título de emperador en el 98 d.C.
En Anatolia, la cual pertenecía casi completamente al Imperio, se incorporan nuevas provincias, como son Cilicia y Licia-Pamfilia.
Un asunto especialmente destacado es la guerra contra Judea. Es un territorio conflictivo que tiene un rango provincial especial, por los numerosos enfrentamientos entre Roma y las distintas facciones religiosas que actúan también como grupos anti-sistema. Roma en esta provincia no puede actuar igual que en el resto: no pueden ponerse estatuas en honor a los emperadores, no puede intervenir en el nombramiento del Sumo Sacerdote; etc. La Primera Guerra Judaica se inicia durante el reinado de Nerón, en el año 66 d.C., haciéndose cargo Vespasiano, pero cuando accede al trono de Roma el asunto queda en manos de su hijo Tito. Terminó cuando las legiones romanas, asediaron y destruyeron Jerusalén, saquearon e incendiaron el Templo de Jerusalén (en el año 70), demolieron las principales fortalezas judías (principalmente Masada, que cae en el año 73 d.C., que finalizó con el suicidio de todos sus habitantes, animados por Eleazar) y esclavizaron o masacraron a gran parte de la población judía. Los tesoros del templo son llevados a Roma, lo que queda plasmado en numerosos motivos iconográficos. Este conflicto lo conocemos principalmente por Flavio Josefo, en su obra “La guerra de los judíos”, donde cuenta todas las guerras entre judíos y romanos. Esta victoria se presenta a la población de Roma como el gran momento de éxito y prosperidad, que trae destacados beneficios; es la década dorada de Roma. En el arco de Tito en Roma se conmemora la guerra de Judea con algunas escenas representando la guerra, o el candelabro de los siete brazos sacado de Judea y llevado a Roma.
El reinado de Domiciano significa la culminación de todas las políticas llevadas a cabo en época flavia. Lo que caracteriza a las publicaciones más recientes sobre Domiciano es que se ha superado la visión excesivamente crítica que se tenía del emperador que impedía conocer su actividad política; por ello, ahora se sabe que numerosos proyectos que se atribuían a Vespasiano se deben a Domiciano.




  • El reinado de Domiciano.
En el reinado de Domiciano se continúa con la política social que se llevaba a cabo con Tito y Vespasiano. Pero este príncipe buscaba apoyo popular, de ahí los tres congiaria o pagos de trigo que realiza.
Por otra parte, las leyes municipales que se realizan en esta dinastía, cada vez se acepta más que el modelo parte de Vespasiano, pero que su aplicación se da con Domiciano, el cual dota a cada uno de los municipios de esa legalidad.
En política exterior es común que las fuentes, como Plinio el Joven, hablen de las victorias ficticias de Domiciano, pues a pesar de que durante su reinado se dan conflictos militares, no se añaden nuevas provincias ni territorios al imperio.
Durante el reinado de Domiciano estalla una crisis política en las altas esferas del Estado y una fuerte oposición senatorial al príncipe. Aparece un príncipe que no es querido por los grupos populares. Esto provoca la aparición de conjuras para acabar con el reinado. Una de las más conocidas es la de Lucio Antonio Saturnino, legado al cargo del Rin. Estas rebeliones son sofocadas por aquellos individuos que se mantienen fieles al príncipe. Aunque la usurpación fue reprimida sin dificultad, el emperador rehabilitó las acusaciones de maiestate que en beneficio de una nutrida red de delatores concluían generalmente en confiscación, destierro o ejecución, penas de las que no se salvaron ni siquiera los amici ni los parientes de la familia imperial.
Finalmente, “odiado y temido por todos” –Suetonio-, fue asesinado en septiembre del año 96 d.C. al triunfar una conspiración urdida contra él en la que participaron sus supuestos amici, la mayor parte de los senadores, gobernadores provinciales y los prefectos del pretorio, que llevaron a cabo la ejecución. Por último, se le decretó damnatio memmoriae.




































Tema 5. Los Antoninos.


  • De Nerva a Trajano.
En primer lugar debemos tener en cuenta que el sistema de herencia dinástica será la adopción, actuando como una herramienta de promoción política. Los tres primeros emperadores de la nueva dinastía tradicionalmente se han llamado Antoninos. Ahora se los prefiere llamar “primeros antoninos” o “emperadores adoptivos”. Trajano y Adriano sí que eran parientes. Podemos decir, por ello, que no hay una dinastía clara, pues Nerva es un Cocceius, Trajano un Ulpio y Adriano un Elio. Alicia Canto propuso por ello la denominación de dinastía Ulpia-Elia, la cual no ha tenido mucho éxito entre los investigadores.


  • De Nerva a Trajano.
Domiciano, a su muerte, es condenado a una damnatio memmoriae. El Senado busca una solución transitoria de consenso entre las distintas facciones que luchan por poner a su pretendiente en el poder. Se acaba eligiendo a Lucio Cocceio Nerva, de una elevada edad. Hay un personaje de rango senatorial muy destacado, Marco Ulpio Trajano Padre, quien se encuentra al mando de las legiones de Siria. Gracias a su importancia y relieve logra colocar a su hijo homónimo en el trono de Roma. Esta familia, los Ulpios, representa el nuevo Senado que se ha promocionado con los Flavios. La base del Senado se había ampliado, sobre todo con hispanos y narbonenses, aunque vienen de muchas partes del Imperio. Los Ulpios son originarios de Itálica (Sevilla). Estos hispanos tenían lazos políticos, puesto que habían dejado intereses económicos en su tierra de origen. En el Senado hay una fuerte vinculación entre hispanos y narbonenses. Algunos historiadores, de hecho, hablan de un clan hispano-narbonense. En el momento en el que Trajano sube al trono el 40% de los miembros del Senado son provinciales y de ellos una cuarta parte son hispano-narbonenses.
Así pues, Trajano sube al poder por la influencia de su padre. Después de Trajano subirá al trono Adriano, con el que parece que está emparentada al haber contraído matrimonio con una sobrina-nieta suya. Existe una duda sobre la supuesta adopción de Adriano; fue un personaje cercano al emperador durante todo su reinado, pero no fue adoptado, a pesar de su cercanía, su preparación y de que Trajano no tiene hijos. Trajano morirá en Oriente, posiblemente envenenado, y dicen las malas lenguas (Dión Cassio) que en su lecho de muerte alguien imitó su voz, declarando su adopción de Adriano.
  • La imagen del príncipe.
Con una nueva dinastía viene un nuevo momento dorado en la Historia de Roma. Una de las cosas que más cuida la nueva dinastía es la imagen del príncipe. Se proyecta la imagen del príncipe soldado o como magistrado civil. Esta proyección que se da en todos los aspectos de la vida pública quiere demostrar que ha acabado la época negra anterior y que los nuevos monarcas reúnen las virtudes estoicas –ya estaban presentes en reinados anteriores-. Debemos tener en cuenta que en este período la filosofía estoica tiene un gran peso; el estoicismo defiende el gobierno ideal basado en una serie de virtudes: la clementia, la pietas, la iustitia, etc.
Además, la imagen del nuevo régimen se liga a un cierto paternalismo por parte del príncipe. Plinio el Joven escribirá un famoso Panegírico a Trajano. Las Cartas de Plinio son una gran fuente de información para entender los contactos entre las elites. En el libro X se recogen las cartas a Trajano, cuando Plinio ocupaba la gobernación de Bitinia. El Panegírico se leyó en Roma durante la entronización de Trajano.
Trajano hereda el trono en el 98 d. C, adoptado por Nerva, pero no acude a Roma, si no que se queda al mando de sus legiones en el Rin, en un principio pacificando la zona (98-99 d.C.). Entre el 99-100 vuelve a Roma, momento en el que Plinio lee su famoso panegírico, donde plasma la nueva filosofía política del Principado tras los años oscuros de Domitiano y el gobierno tan corto de Nerva, dando una visión de prosperidad, una nueva época dorada.
Hay otras obras, como las de Dión de Prusa, natural de Anatolia (Bitinia) –escribe en griego, pues aún se mantiene vivo el oriente helenístico-, discursos “sobre la realeza”. En ellos detalla, al igual que Plinio, como debe ser el príncipe ideal, pero habla de forma muy distinta. Al principio defiende las virtudes estoicas, pero luego cambia su parecer.
  • La política social de los Flavios.
Una de las cosas más destacadas de los primeros Antoninos es la política social. Ésta se basaba en dos pilares: abastecer de los productos de primera necesidad a las clases más pobres, y dar espectáculos. Dentro de esta política, se dan las frumentaciones (repartos gratuitos de trigo), dentro de las cuales se dan los congiaria (repartos de trigo utilizando un tipo de medida, el congius). Durante época augustea y flavia, estos repartos se daban según la voluntad del príncipe, pero a partir de Nerva parece que se institucionaliza, pasando a denominarse alimenta; es una forma de atraer a otros grupos sociales así como de separarse de la época de Domiciano. En época de Trajano el sistema está en pleno uso. Los alimenta son créditos de tierra de interés variable (5%) que tan sólo se dan en Italia, y los cuales los concede el estado a los campesinos.
Este sistema consiste en la concesión por el Estado romano de préstamos de tierra a un bajo interés, en Italia, y ese interés varía de unos sitios a otros. Esos préstamos son devueltos al Estado a largo plazo, y sus beneficios van destinados al reparto de alimentos a la plebe de Roma. Los beneficiarios son sobre todo los niños censados en Roma, dando más cantidad a los niños que a las niñas. Mayoritariamente se quiere conseguir el cuidado de la demografía (sube la mortalidad y baja el ritmo de aumento de la población) y la ayuda a los pequeños y medianos propietarios en toda Italia. Esta política se celebra en todas partes en época de Trajano. En las monedas quedan reflejados estos alimenta, al igual que en la propia columna de Trajano. También tenemos constancia en la epigrafía, en los grandes bronces, como en la Tabula alimentaria de Veleia (norte de Italia), que refleja la aplicación de la institución de los alimentas, con el nombre de los propietarios a los que afectan estos préstamos y los contingentes de población a los que van dirigidos estos beneficios.
  • La política exterior. La frontera en el Bajo Danubio.
La mayoría de las publicaciones recientes se dedican a las guerras que se suceden durante el reinado de Trajano. Hay un episodio que rompe con la política exterior anterior: vuelven a expandirse los límites provinciales. Por primera vez desde Augusto, se pasan los límites considerados sagrados; se traspasa la frontera del Danubio, conquistando Dacia, y la del Éufrates, aunque fue efímeramente.
El primero de estos asuntos fueron las guerras dácicas (101-102; 105-106 d.C.). Las tribus dacias se agrupaban con Decébalo y la solución que Domiciano había dado en esta zona era temporal y se consideraba que había fracasado. Sabemos bastante sobre las legiones que se llevan, además hay un gran número de inscripciones que nos cuentan el acontecimiento.
Se desarrollan dos guerras: la primera parece acabar con la pacificación temporal, pero no se lleva a cabo ningún cambio administrativo; la segunda guerra supone la conquista e incorporación como provincia romana de la Dacia. Esto tenía un significado muy especial pues era la primera vez que Roma tenía un territorio al otro lado del Danubio. Hay que enseñar en Roma los beneficios de esa guerra y de la ampliación del territorio. Es en este momento cuando Roma se ve inundada de propaganda, como queda demostrado en la columna de Trajano en Roma y el foro de Trajano. El príncipe celebrará un gran triunfo en Roma, llevando dacios y algunos tesoros capturados. El rey Decébalo había muerto en la misma guerra; Dión Cassio, a pesar de ser un autor posterior, es el que mejor describe lo que ocurrió. Cuenta como Decébalo muere en la batalla, parece ser que se suicida cuando se ve rodeado; se le corta la cabeza y siendo exhibida en Roma. En la Columna de Trajano se representan en espiral todos los acontecimientos de las guerras dácicas, y entre ellos la muerte de Decébalos. Una inscripción funeraria de un soldado de Macedonia cuenta las gestas del difunto; entre otras, dice que fue él quien cogió la cabeza de Decébalo y la presentó a su jefe.
Las fuentes nos hablan además de los principales personajes que estuvieron en la guerra, como Lucius Licinius Sura, es un senador que pertenece al clan hispano-narbonense, el cual posiblemente fue uno de los principales apoyos que tuvo Trajano para su subida al trono, es la mano derecha del monarca. También está Adriano.
Una de las cosas más características del reinado de Trajano, es que cambian los nombres en las dos guerras. Encontramos algunos en la primera guerra, que no se repiten en la segunda, o aparecen en las dos, pero que tras las batallas ya no se encuentran junto al príncipe. Esto puede tener que ver con la polémica desatada en Roma por la creación de la provincia de Dacia.
Los beneficios de las guerras dácicas se exageran de manera clara. Aparecen en las monedas (fechadas entre el 103 y 111) y en los relieves, pero la iconografía que aparece sobre las guerras es muy interesante. Se podrían hacer dos grandes grupos de esa iconografía:
  • Las monedas donde la referencia de Dacia se envuelve de guerra, con el emperador como milites o a caballo como equite.
  • Las monedas donde se hace referencia a la Dacia y a la pax provincial. Suele aparecer el Danubio como un hombre barbado recostado, o la Pax personificada, o una mujer rodeada de niños con los frutos propios del territorio. Cuando necesita recordar los beneficios que se le había a Dacia vuelve a acuñar en el 112-113 una nueva moneda conmemorando este hecho, ya que está preparando la guerra con Oriente.
Muchos años después, cuando Trajano necesita apoyo para otra guerra, vuelve a acuñar motivos propios de las Guerras Dácicas.
























La conquista de Dacia5 es una cuestión que no dejaba de ser una guerra más en Roma, pero en el 106 se convierte en la trasgresión de una frontera sagrada, violando el testamento augusteo. A partir de este momento hay una bibliografía muy abundante de lo que ocurre con Dacia, principalmente de investigadores rumanos, sobre si se convirtió tempranamente en provincia, si fue reorganizada inmediatamente, etc. Lo que más se discute hoy en día es el momento en el que se convierte en provincia, el momento en el que pasa a contar con gobernador provincial, y las divisiones siguientes, sobre todo en época de Adriano.


  • Los “beneficios” de las guerras dácicas.
El tema de Dacia tiene en Roma una gran proyección, espectacular, inundándose Roma del tema de Dacia: de su victoria, de los beneficios obtenidos, etc. El primer acto que se realiza es un triunfo, con todo el protocolo; en este desfile por Roma Trajano lleva lo más representativo de la victoria en Dacia, como prisioneros y botín. Debió ser impresionante porque siglos después se hace referencia a éste, como queda atestiguado en la obra del siglo VI d.C. de Juan Lydo, quien hace hincapié en las cantidades de oro y plata que de allí se traen (las minas de oro de Rumania en aquellos momentos son conocidas). Todo ello va acompañado de una representación de los beneficios de las guerras dácicas en Roma, con nuevas acuñaciones monetales y una actividad constructiva frenética, dando como fruto el Foro de Trajano, que se dice es construido con los beneficios de la guerra dácica, la biblioteca Ulpia, la basílica Ulpia, los mercados del foro, y la Columna de Trajano6, obra de Apolodoro de Dumas.
La Columna7 es el eje central de las guerras, pues allí se plasman en espiral todos los episodios de las dos guerras dácicas –divididas por una escena, la representación de la Victoria alada escribiendo sobre un escudo Vic Dac, iconografía muy similar a la empleada en algunas monedas-. En su base se lee una inscripción que recuerda que se ha construido esta columna; allí, supuestamente, estaba enterrado Trajano. Dión Cassio escribe sobre esto “Las cenizas de Trajano fueron depositadas en su columna”8.
En este gran documento del arte oficial, se observan escenas de guerra, la toma de la capital dacia, Sarmizegetusa, las obras de ingeniería llevadas a cabo en el territorio por los romanos, etc. Se lleva a debate la historicidad de los relieves, aunque hoy en día se considera que si que responden a la realidad. Esta columna quiere representar la victoria de Trajano y los beneficios de la guerra. Algunas escenas muestran al propio príncipe en el escenario de la guerra, siempre como motivo central, bien haciendo sacrificios, arengando al ejército, presidiendo las actividades del ejército… es decir, es su representación como miles. Una de las escenas representa a Decébalo con la espada curva de los dacios cortándose el cuello, como nos narran también las fuentes, como Dión Cassio. También algunas escenas representan al Danubio, que aparece personificado, como un anciano barbudo, pues es la primera vez que se transgrede su frontera (también aparece en las monedas, con una iconografía un poco distinta, pero con el mismo significado: el Danubio era la frontera norte donde Roma se defendía de los enemigos). En la parte alta de la columna supuestamente había una figura del príncipe, aunque no lo conocemos con seguridad.
Los beneficios de las guerras dácicas también aparecen reflejados en los relieves del Arco de Benevento, pues allí se recoge la política social de Trajano. Ésta se basaba en un sistema de auxilio social, el cual fue favorecido por los beneficios de la guerra.
Entre el 106 y el 113 d.C. es cuando tienen lugar todas estas construcciones, debido a la prosperidad por el botín y porque Trajano debe reforzar su poder, pues cada vez es más evidente la oposición a Trajano antes y durante su estancia en el trono. De ahí que desde el 106 al 114 se mantenga en Roma para afianzarse en el trono –su estancia en Roma antes de esta fecha había sido muy limitada, por lo que no podía haber establecido y reforzado sus apoyos políticos-. Además a mediados de este período pierde algunos de sus principales apoyos, como Lucio Licinio Sura (muere en el 110 d.C.) o Plinio el Joven (muere entre el 110-113 d.C.). En estos años también tiene que preparar la guerra en Oriente -desde el 112 d.C.- pues ésta se inicia en el 114 d.C. y allí se llevan unidades militares de todo el Imperio, debiendo tener en cuenta la escasa movilidad de las legiones romanas, produciéndose además el reforzamiento de los cargos provinciales. En realidad se discute cuando se toma la decisión de hacer la guerra pártica.


  • La victoria dácica en el arte provincial.
En el bajo Danubio se construye un monumento, el Tropaeum Traian, en la ciudad de Adamclisi (Rumania), en la antigua Moesia Inferior, que quiere conmemorar la victoria sobre los dacios, pero que dista mucho del arte oficial de Apolodoro de Dumas.


  • La política exterior: la frontera en el bajo Danubio.
Desde el punto de vista político, la victoria sobre los dacios se presenta para reforzar los valores del gobierno de Trajano. El Estado romano tiene que justificar frente al vencido que obtiene los beneficios, pero también debe justificarse ante la población de Roma, pues esas actuaciones están salvaguardando la seguridad de las fronteras, mostrando la fortaleza con otros pueblos. Así, los valores del Estado son dos: la fortitudo (la imagen de poder que se da en las relaciones con otros pueblos) y la securitas. Son los valores más importantes que salvan al Estado romano, pues hay que demostrar la fuerza en la relación con el exterior y la seguridad en el interior, ya que son los pilares sobre los que se asienta el Estado. Es el nuevo concepto de Pax, su redefinición en la postura pública, en la base de los valores presentes desde Augusto, pero que ahora son ensalzados. Todo ello proyecta una imagen del monarca como cives y como miles, pues es el primero de los ciudadanos y un soldado, el primero que participa en las batallas (así aparece representado en la iconografía).
A partir de Trajano hay un nuevo concepto de la monarquía, el príncipe viajero, que va personalmente a cualquier parte del Imperio para realizar las actuaciones necesarias allí donde hay conflictos (acompañado del Estado Mayor y del prefecto del pretorio). Desde la muerte de Nerva a la de Cómodo (192 d.C.), no hay ningún príncipe que fallezca en Roma, pues siempre están en el escenario de la guerra.
Nada más acabadas las guerras dácicas se comienza a planificar la creación provincial. En época de Trajano se crea una única provincia para el territorio conquistado, Dacia. Cuando Adriano sube al trono dicen las malas lenguas que quería abandonar Dacia; lo dicen porque este asunto no está resuelto: es un territorio difícil de controlar, con una frontera muy inestable. Seguramente no quiso abandonar Dacia, pero debe tomar una solución para resolver este problema. Para ello realiza una división provincial, de la que se dice se hizo con varias dificultades. En primer lugar divide la provincia en Dacia Inferior y Superior, pero en algún momento se separan los territorios del norte en la Dacia Porolissensis. No podemos decir con seguridad que ésta última sea obra de Adriano. Tenemos noticias de esta división tanto por las fuentes como por la epigrafía, pues son numerosas las inscripciones que hacen referencia a ello (aparecen reflejadas en ellas los nombres de algunos gobernadores provinciales).


  • La frontera oriental: la guerra pártica de Trajano (114-117 d.C.)
El territorio comprendido entre Mesopotamia y los Montes Zagros forma el reino Parto. Éste representa para Roma un gran peligro, por su gran extensión y sus costumbres milenarias; de ahí que Roma no luche contra ellos, lo que obliga a utilizar otras armas. Además, la conquista más allá del Éufrates es muy difícil, por ello el Estado romano mantiene una política diplomática con los partos. Tanto los Partos como los romanos luchan por tener influencia sobre Armenia, un reino independiente, por poner un rey que les sea fiel, por su gran importancia estratégica. Es precisamente por esta cuestión –había sido escogido como rey de Armenia un personaje poco propicio a Roma- por lo que en el 114 d.C. se inicia la guerra contra los Partos, que dura hasta el 117 d.C., año en el que fallece Trajano, cambiando drásticamente la política exterior romana.
La guerra pártica se conoce muy bien a través de algunas fuentes, conociendo la bajada de los ejércitos hasta el territorio, con la toma de varias ciudades e incluso de su capital Ctesifonte. Sin embargo, luego algunas de las cosas más destacadas de esta guerra y de los momentos posteriores son muy confusas; ni siquiera podemos saber las provincias que se fundan, ni su duración.
En cuanto a la organización de esta guerra existe un amplio debate historiográfico acerca de si era un asunto preparado. El caso es que en el 114 el príncipe marcha a Oriente, donde había reunido a un buen número de legiones, acompañado de su Consejo, entre los cuales está Adriano. Debemos tener claro que el reinado de Trajano tiene un punto de inflexión entre el año 112-113 d.C., dándose un cambio de política; esto posiblemente sea debido a la preparación de la guerra, motivo por el cual perdería apoyos. Si seguimos los cargos provinciales y los cargos más importantes de Roma, en estos años se dan cambios sustanciales que nos hacen pensar en el cambio de apoyos políticos del emperador. De ahí que aparezcan nuevos individuos:
  • Lusius Quietus: es un mauri, de origen norteafricano, jefe de un cuerpo auxiliar del ejército (ala de caballería) formado por miembros de su mismo origen. Aparece como uno de los protagonistas de la guerra, siendo mencionadas sus acciones en las fuentes.
  • Acilius Attianus: es uno de los dos prefectos del pretorio durante esta etapa. Se había constituido como la mano derecha del príncipe. Está en Oriente con él, pues es su guardia personal, y porque debe acompañar a este príncipe viajero. Tiene gran influencia en el príncipe. También es importante en el asunto de la sucesión de Trajano.
  • Plotina: es la mujer de Trajano. Tiene una gran influencia en las altas esferas de Roma, pues se rodea de círculos de intelectuales. A ella se le atribuye una gran influencia en el reinado de Trajano, a pesar de no tener un papel público.
  • Adriano: virtual sucesor, que está en Oriente porque antes de iniciarse el conflicto había sido enviado a hacerse con el control de las legiones de Siria.
Debemos tener presente que la influencia política de los senadores resulta difícil de valorar, pues tienen un papel público reconocido al que nunca van a renunciar.
Una de las cosas que nos puede demostrar como discurre la guerra es la propia titulatura del príncipe. Su titulatura es enormemente compleja, entre la que se encuentra el término Imperator, el mando militar que tienen los príncipes, se realiza a través de una serie de aclamaciones imperatorias por parte del ejército. Las aclamaciones imperatorias siempre aparecen como un acto de espontaneidad, pero tienen un sentido político muy marcado. Trajano recibirá XIII aclamaciones imperatorias, algunas de ellas en estos años (de la VII a la XIII, en tan sólo tres años, lo que conlleva cambios en la proyección oficial del príncipe). A esto se une que en estos años Trajano no ocupa el consulado en ningún momento, lo que complica la datación –a partir del VI consulado no asume más-.
A su titulatura se van añadiendo una serie de títulos de victoria; hasta ahora los príncipes habían asumido el de Germanicus, pero él añade el de Dacicus –cuando finaliza la Primera Guerra Dácica- y el de Parthicus. Por último se añadirá el de Optimus Princeps, concedido por el Senado, con un carácter eminentemente civil, el mejor de los gobernadores que han gobernado; pero este título tiene una connotación religiosa, pues es un epíteto de Júpiter. El título de óptimo aparece en las monedas a partir del 102, y Dión Cassio nos dice que su concesión se sumerge en los acontecimientos que van del 112 d.C. en adelante.
En la guerra de Oriente, el ejército parte de Siria y a partir de ahí descienden por el Éufrates y el Tigris para llegar a la capital pártica. El motivo que se alega para la guerra es que los Partos habían puesto en el trono de Armenia a un personaje no aceptado por Roma. A partir de estos momentos los acontecimientos son muy rápidos. La documentación oficial nos plantea algunas dudas. Los territorios de Armenia y otros los tenemos claros, al igual que sus denominaciones; pero en época romana son denominaciones geográficas. Tras la conquista, dicen las fuentes que se crean una serie de nuevas provincias, celebradas en las acuñaciones monetarias –representaciones simbólicas de aquello que el Imperio acaba de incorporar-. Las fuentes nombran a Armenia, Mesopotamia y Asiria; las dos primeras está claro que se convierten en provincias, Asiria parece que también se convierte pero las noticias de ella pertenecen en el siglo IV d.C., debidas a Eutropio y Aurelio Víctor, por lo que no se sabe si es cierto (parece que no se creó y si se hizo fue efímero, pues apenas deja documentación oficial; quizá solo hubo intención de crearla; además se cree que uno de los autores copia a otro, de ahí que se dude aún más de su existencia).
A la muerte de Trajano, los territorios más allá del Éufrates son abandonados, pero puede que tuviera una incidencia en la relación de Roma con los Partos (desembocará en una nueva guerra).
Trajano fallecerá en Oriente, a una elevada edad –unos 60 años-, sin descendencia, de ahí que pueda recordar a la imagen de Alejandro. Cuando se habla de su muerte y recuerdo se evoca a Alejandro, lo cual es debido a que son las fuentes más cercanas de su sucesor, pues se va a poner fin a la política expansionista. La herencia que queda en Oriente es la de una obra inacabada; deja una situación enormemente complicada a su sucesor, lo que se desprende de las actuaciones de Adriano. En aquellos momentos se da una revuelta hebraica que se generaliza; su alcance debe ser importante porque seguramente es una de las causas de que la empresa oriental quedase inacabada. Hay quien piensa que en los últimos momentos de Trajano la situación se hace tan insostenible que se había producido un primer abandono de los territorios orientales, completando Adriano la retirada hasta la frontera del Éufrates. Dión Cassio nos cuenta como el emperador enferma y muere, habiendo proclamado a un sucesor; dice que en el lecho de muerte se proclama a Adriano. Lo cierto es que su prefecto del Pretorio Acilio Atiano y Plotina, contribuyen en su ascenso al trono.


  • Los cambios políticos: el ascenso de Adriano.
A partir del 117 d.C. sube al trono Adriano, habiendo un giro político espectacular. La imagen de Adriano está en las fuentes senatoriales, siendo una de las principales Dión Cassio, quien defiende siempre la imagen del Senado, de ahí su dureza con Adriano. Cuenta que cuando sube al trono, retorna a Roma con las cenizas de Trajano, pero primero se demora en Oriente; mientras tanto se hace limpieza en el Senado de aquellos que ejercen la oposición al nuevo príncipe. De ahí que tenga lugar la acusación de traición de cuatro senadores de rango consular, los cuales fueron ejecutados; éstos eran los responsables del expansionismo trajaneo, los principales artífices de la ayuda a la expansión de Trajano.
El responsable de su ajusticiamiento es el propio príncipe. Es la lucha entre los senadores más expansionistas y los que no lo son, que se habrían separado de Trajano con la guerra dácica y que buscan en Adriano un nuevo giro en política exterior. Sin embargo, en las fuentes, se adjudican las muertes a Acilius Attianus, el prefecto del pretorio; el caso es que cuando Adriano llega a Roma y se presenta al Senado hace un juramento de respeto a la vida de los senadores, diciendo que no dará muerte a ninguno.
Con Adriano se da una concepción distinta del Imperio y de su gestión, junto a lo que debe significar la figura del príncipe. En el mundo antiguo, en general, la inmediatez del personaje que gobierna se hace por medio de las esculturas y las monedas, pero desde Trajano los príncipes visitan más menudo las provincias. Existen diferencias en su concepción entre Trajano (siempre presente en los escenarios de la guerra y con gran vinculación con las provincias –ejemplo en las cartas de Plinio-) y Adriano (siente la necesidad de que las provincias se sintieran cercanas al príncipe, estando presente en los distintos puntos del Imperio). Es por ello por lo que Adriano realiza varios viajes para reforzar la paz; se habla de cuatro viajes, que se pueden dividir en dos grandes bloques:


  • Viaje del 121 al 126 d.C. Visita los territorios de:
      • Galia, donde dicen las fuentes que reinstaura la disciplina militar, un asunto importante porque las fuentes le achacan su escasa capacidad militar. De ahí los gestos dirigidos a las legiones para hacer sentir que tiene el poder sobre ellas y también dirigidos a la población, para que quede patente que es él quien tiene el control.
      • Britania: allí construye el muro de Adriano, la frontera física que separa la romanidad del resto del territorio. Quiere dar un cuerpo físico a las fronteras.
      • Hispania: visita varias ciudades como Itálica, Gades y Tarraco. Con ella mantiene una relación especial, pues su familia es de Itálica, aunque esto está en duda.
      • Mauritania.
      • Oriente, que ya conocía por su estancia con las legiones durante la guerra pártica.
      • Grecia. Las fuentes le presentan como un enamorado de la cultura griega. Sabemos que leía griego con fluidez, aunque no hay que extrañarse pues era común en la elite. Se llegó a iniciar en algunas de las religiones mistéricas. Por todo ello se habla de su filo-helenismo. En Grecia llevó a cabo un programa de reconstrucción de edificios para estar presente en aquellos territorios.


  • Viaje del 128 al 134 d.C. No realiza estos viajes de forma continuada, pues retorna a Roma. Visita:
      • Norte de África.
      • Grecia, donde desarrolla otro proyecto constructivo.
      • Egipto, momento en el que se produce la muerte de Antínoo
      • Judea. Aquí tiene numerosos problemas, por lo que toma una serie de medidas para reorganizar la provincia. En primer lugar cambia el nombre de la capital por Aelia Capitolina –cambio efímero- e instaura una imagen del príncipe, que supuso el estallido de una revuelta, que fue rápidamente sofocada. El príncipe llegará a cambiar el nombre de la provincia por el de Siria Palestina.


  • La vuelta a una administración en la paz.
        • Se realiza una reorganización del ejército, dirigida a un férreo control de la disciplina militar. Esto es debido a la dificultad de controlar a los ejércitos en los tiempos de paz. También se orienta a dar un entrenamiento estricto a las tropas.
        • Extensión de la municipalización. La extensión de la vida en la ciudad ya estaba presente en muchas partes del imperio, pero ahora se intensifica en algunos territorios, como en el Norte de África.
        • Protección de la actividad minera, aligerando las cargas fiscales que se dan, y la protección de los cultivos. Hay una serie de leyes que adoptan el nombre de Lex Adriana de rudibus agris, que se encamina a potenciar las tierras en cultivo; con ella se da la concesión de tierras sin cultivar a aquellos que estén dispuestos a trabajarlas, teniendo una presencia en esta tierra. Sobre estas tierras se establece una situación especial: el Estado tiene su propiedad, la cual no se cede (el dominium), sino que lo que se le otorga es el usufructo con todas sus consecuencias (la possesio). Es más, tiene el derecho de dejar el uso de la tierra en herencia. Esto da un impulso a la agricultura importantísimo, no solo en Italia.


  • La sucesión de Adriano.
A partir de la década del 130 se plantea el tema de la sucesión, por la enfermedad que sufre el emperador desde el 136 d.C. Esto se debe a que no tiene descendencia directa, de ahí que se inicie la lucha entre las familias senatoriales. Se dice de la preferencia por uno u otro de los candidatos por el emperador. El caso es que se da una nueva limpieza senatorial, dándose la muerte de Lucius Iulius Urdus Servianus, de 90 años de edad, y la de su nieto Pedanius Fuscus Salinator; seguramente se produjo porque el grupo familiar busca una persona para poner en el trono, siendo el último uno de los candidatos idóneos. Además de ello Servianus era muy influyente, pues había sido cónsul por tres veces, lo que pocas veces podía pasar –sólo podían serlo en tantas ocasiones los emperadores-, y además era cuñado de Adriano; a pesar de todo, es ejecutado. Con ello, los últimos años de su reinado ven una crisis institucional, hasta tal punto que a su muerte el Senado quiso hacerle Damnatio Memoriae.
En el 136 d.C. es elegido césar Lucio Aelio Cesar; parece que tenía muy mala salud, falleciendo en unos meses, haciendo empeorar la salud de Adriano. En el 137 realiza una nueva adopción, en la que no había consenso en el Senado; adopta al futuro emperador, Antonino Pio, perteneciente a la familia de los Aurelios, pero en el mismo momento es obligado a adoptar a dos personas de dos familias senatoriales:
  • Un hijo de Lucio Aelio Cesar, Lucio Vero, perteneciente a la familia de los Ceionii
  • Marco Annio Vero, el futuro Marco Aurelio, de la familia de los Anii.
Así pues, tres familias se disputan el trono: los Aurelios, los Ceionii y los Annii.


  • El tratamiento del reinado anterior.
Del reinado de Adriano tenemos numerosas fuentes, quizás de las más abundantes para la historia de Roma. Pero de las fuentes más cercanas al príncipe se desprende lo que es la ideología del poder en estos momentos; en ella, entre otras cosas, se trata a sus predecesores. Así pues, uno de los temas principales es el tratamiento del reinado de Trajano, con el que se diferencia enormemente en la política exterior, por los intereses distintos de los grupos rectores. Esto se plasma en los grupos cercanos al poder, porque intentan justificar la construcción del Estado romano. Entre los argumentos empleados por las fuentes para demostrar que el reinado anterior ha sido excesivamente generoso en las conquistas son los siguientes:
  • La megalomanía. Se le atribuye a Trajano un cierto deseo de gloria, en lugar de un carácter racional de las conquistas. Busca imitar a los grandes héroes militares. Este es un tema absolutamente falso, producto de la manipulación política.
  • La imitación de Alejandro. Alejandro Magno se había convertido en época imperial en un patrón, el esteriotipo del gran conquistador, sin límites. Esto queda más patente en las fuentes griegas de época imperial, como Dión de Prusa. Parece que lo que hace Trajano cuando va a Oriente es lo que hacía Alejandro: va a la conquista de Oriente, la cual es inconclusa. Es por ello por lo que en las fuentes se emplea la fórmula imperium sine fine, la conquista sin fin, solo interrumpida por la muerte. Dicen que Trajano hubiera llegado hasta el Indo, pero como fallece antes no puede realizarlo; esta imagen se ve reforzada por la muerte prematura del monarca. Pero lo cierto es que lo único que se le puede achacar es no ser prudente en las conquistas.


  • Las fuentes.
  • Dion Cassio: escribe en época severiana, aunque se basa en las fuentes anteriores.
  • Vita Hadriani (HA, SHA): conjunto de biografías imperiales, las cuales fueron escritas en distintas épocas y por distintos autores, entre los siglos II y III d.C.
  • Eutropio y Aurelio Víctor: fuentes del siglo IV d.C., posiblemente uno copie al otro. Para los primeros Antoninos es aquí donde mejor se mantiene el estereotipo de Trajano hombre de guerra y Adriano hombre de paz.


  • Los Antoninos.
Bajo esta denominación se engloban los reinados de Antonino Pio (138-161 d.C.), Marco Aurelio (161-180 d.C., con Lucio Vero) y Cómodo (180-192 d.C.).
El gobierno de los últimos antoninos empezaría con la reconciliación con el Senado, la cual tienen que ver con la buena relación que impone Antonino Pio, la cual se basa en una serie de gestos, que culminan con la obtención del título de Pius, que le reconoce como el detentador de la pietas. Además se establece un Consilium Principis, el cual ya existía, al que pertenecían una serie de individuos que acompañan y aconsejan al príncipe; pero ahora hay una mayor importancia de este consejo, dándosele competencias mayores, legislativas y de participación judicial. Es un intento de dar una definición mayor al consejo del príncipe, pues hasta ahora estaba muy mal definido, no era más que un grupo de compañeros.
El principio del cambio es el reinado de Marco Aurelio, quien toma una serie de medidas ante la situación del Estado. Pero estos cambios se inician con Antonino Pio pues con él se da la división social entre honestiores y humilliores, una forma de definición de la sociedad romana. Es un referente en la legislación que es distinto y que tiene que ver con la capacidad económica de los individuos; es una definición paralela a la anterior, diferenciando a los que tienen un mayor poder económico, que reciben una mayor consideración social.
Además, ahora se produce la expansión del rango senatorial, y especialmente en el consulado. Los senadores provinciales se han ampliado, por lo que acceden en mayor número al consulado. Desde Claudio y sobretodo con los Flavios se da la extensión del Senado, mientras que con Trajano y Adriano se potencia y mantiene, siendo más evidente con Antonino Pio.


  • Elementos de continuidad.
Seguramente con Nerva se había iniciado una política social que consistía en un sistema establecido de los alimenta, institución que se mantiene con los Antoninos. Dentro de los alimenta se crea un movimiento especial, el de los Puellas Faustinianae, encaminado a alimentar a los niños de Roma. Es un intento de definir el sistema de reparto de alimentos entre la población infantil. Esto siempre tiene un motivo demográfico.
Otro elemento a destacar es la actividad constructiva, sobre todo el gran viario romano. Todo ello queda reflejado en la epigrafía, por medio de los miliarios, pues en ellos se recoge quien es el responsable de la construcción y mejora de las redes viarias. Esta actividad nunca se había abandonado, pues las vías suponen la arteria principal de la estrategia romana.


  • La contención del gasto público.
Desde Marco Aurelio se toman una serie de medidas encaminadas a contener el gasto público. En su época se dan numerosos indicios de la grave crisis que vivirá el Estado romano en el siglo siguiente. Lo que lleva al Estado romano a muchas crisis económicas que dan lugar a una grande, son las contradicciones del Estado. Sus medidas son:
  • Reducción de los viajes imperiales. Son una aventura inimaginable, porque lleva consigo el traslado de la oficina imperial y la parada en determinadas ciudades, que era un enorme gasto para los ciudadanos y para el príncipe, el cual solía hacerles donaciones. Tras el reinado de Adriano hay una reacción, permaneciendo los emperadores en Roma.
  • Limitación de congiaria y donativo. El reparto de trigo se había hecho muy repetitivo porque suponía hacerse con el apoyo social, al igual que la entrega de dinero al ejército, siendo una costumbre muy extendida darles dinero cuando suben al poder, tras una gran victoria, etc., lo cual crea un peligroso precedente.
  • Limitación del gasto en los juegos gladiatorios. Éstos no siempre salían de las arcas del Estado, pues en muchas ocasiones son actos de evergetismo, donaciones de particulares. Pero los grandes juegos si que salen del Estado por mandato del príncipe. Era una forma más de buscar los apoyos de la plebe de Roma.
De estas medidas se desprende, así pues, los inicios de la crisis. Se dan episodios de hambruna, que los emperadores quieren solucionar, trayendo más grano para poder alimentarlos. Además se dan procesos de inflación en los precios, que si hacemos caso a las fuentes llegarían a ser muy significativos, llegando al 200% en Egipto; es un elemento de crispación social que debe resolverse enseguida.


  • La política exterior de los Antoninos.
El reinado de Marco Aurelio es el inicio de una serie de dificultades que estallaran en el siglo III d.C. En su reinado se dan nuevos peligros fronterizos:
La frontera oriental: se mantienen los enfrentamientos con los Partos, pues los gastos ingentes del reinado de Trajano no finalizan con esta hostilidad. Los Partos pondrán en estos momentos un nuevo rey en Armenia, por lo que Marco Aurelio les declarará de nuevo la guerra (161-166 d.C.) Vuelven a vencer a los Partos, aunque no permanecen en el territorio. Celebra el triunfo en Roma (167 d.C.) y es el primero que hace un alarde exagerado de títulos pues asume el de Armeniacus, Parthicus y Medicus (por el territorio de Media, un título innecesario pues era territorio persa, que luego pasa a dominio parto).
La frontera en el Danubio Medio (168 d.C.). Incursión de pueblos que viven en el norte del Danubio y del Rin. Esto ya había pasado en periodos anteriores, pero ahora es más evidente porque se toma como una avanzadilla de entrada de poblaciones bárbaras. Estos pueblos transdanubianos atacan a las provincias romanas como Noricum o Retia. Es un gran momento de debilidad para el Imperio, pues el ejército está en Oriente tras el fin de la guerra con los Partos, y deben ser retornados, lo cual es un proceso muy lento, y además deben ser repuestas las bajas; a ello añadir que se había dado una gran epidemia de peste que había afectado a los soldados en Oriente, la cual es llevada a los campamentos legionarios de sus lugares de origen, difundiéndola por todo el Imperio. Estas dos cosas dificultan la defensa del limes danubiano. Marco Aurelio tendrá dos guerras con estas poblaciones germanas en el bajo y medio Danubio, el bellum Germanicum I y II9, término empleado en determinadas fuentes. Tras ellas toma el título de Germanicus.
La frontera del bajo Danubio. Tiene lugar una invasión de los dacios que culmina con la guerra contra las poblaciones al norte del Danubio. La guerra recibe la denominación de Bellum Sarmaticum. De esta guerra toma el nombre de Sarmaticus; con ello se refuerza la imagen de miles del emperador, debido a que todas las fronteras están en peligro por la debilidad general del Estado, que hace que las poblaciones limítrofes se animen a pasar la frontera.
Las fuentes, principalmente la Historia Augusta, hablan de la intención de Marco Aurelio de formar las provincias de Marcomannia o Sarmatia, pero no sabemos si es real o no.


  • El fin de la Dinastía Antonina.
Con la subida de Cómodo al trono se inicia una nueva etapa de mala relación con el Senado, que culmina como en otros momentos con juicios contra amplios sectores del Senado que desembocan en el exilio o la muerte de algunos senadores. Siempre que se produce esto se puede ver detrás episodios de política social que no conviene al Senado o que no son bien vistos por sus miembros. El caso es que el reinado de Cómodo se caracteriza por esta crisis institucional que desemboca en una conspiración senatorial que finaliza con la muerte de Cómodo en Roma en el 192 d.C.










Tema 6. La sociedad romana durante el Alto Imperio. El modelo de ciudad.


  • La sociedad romana 10
En este gráfico se recoge toda la estructura de la sociedad romana, la cual es de forma piramidal.


  • La domus principis.
La familia imperial ocupa la cúspide de la pirámide. Tiene una titulación dependiente del cargo que ocupen: Augusto el emperador; Augusta las esposas o las mujeres muy cercanas al príncipe; principes iuventutis, los príncipes de la juventud, los jóvenes de la familia imperial que se cuentan entre los virtuales sucesores. El sistema de adopción hace que desde Augusto el título que se da al sucesor sea el de César, aunque todavía detentan el de principi iuventutis.
La familia imperial se compone de muchos más individuos, pues también se incluyen a los libertos imperiales, aunque éstos desde el punto de vista social no están en la cúspide, aunque se encuentran por encima de la plebe.
En la casa del príncipe hay una oficina imperial que le acompaña donde reside. De ella destacamos los departamentos de:
  • Ab epistulis (correspondencia)
  • A rationibus (fisco).
  • A libellis (respuesta a las consultas o peticiones)
  • A cognitionibus (procesos judiciales)
  • A studiis (asesoría técnica, científica, cultural)
  • A memoria (conserva las decisiones imperiales,
que se materializan en los rescriptos)
  • El “ordo senatorius”
Augusto es quien define este orden en época imperial. Los senadores tienen el Latus Clavus el distintivo que consiste en una banda ancha de color púrpura que ostenta sobre la toga y que los distingue. Por él se le define como un “vir clarissimus”, que lo distingue del resto de la población. La legislación romana siempre protegió esta distinción por encima de otra cosa.
Para pertenecer a este rango debían tener una fortuna superior a un millón de sestercios, aunque solían ser muy superiores a tal cifra. Pero en algunos casos esta limitación si que suponía un problema, pues se daban casos de bajadas en su nivel económico o de ruina; es por ello por lo que los príncipes dan ayudas para que aquellos puedan seguir perteneciendo al orden senatorial.
Los senadores de este rango tienen un modelo de vida que sigue unas reglas. Augusto ya había proclamado las Leyes Julias el 18 a.C., donde se incluía la que hacía referencia al matrimonio, la llamada lex Iulia de maritandis ordinibus, la cual limitaba la capacidad de los senadores de casarse con cualquier individuo libre; con ello se mantiene el sistema social romano sin peligro.
Hay una serie de actividades que debe hacer un senador y otras son muy denostadas; una de las cosas que critican las fuentes de Cómodo es que participe en los juegos gladiatorios o las críticas a Nerón por participar en los certámenes. Los senadores deben mantener una actitud digna, dentro del mores, por lo que no pueden desarrollar determinadas actividades o profesiones; de ahí que sean grandes latifundistas. Estos latifundios son tierras compradas bien en Italia o en otras partes del Imperio, aunque algunas de estas posesiones son heredadas. Esto es un peligro para el funcionamiento social de Roma, pues los senadores deben permanecer en la capital y además esto dispersaba las fortunas, pues invertían en otras partes del Imperio; de ahí las medidas limitadoras: con Trajano se obliga a que 1/3 de sus tierras estén en Italia.
En estos momentos los senadores se dividen en dos:
          • Los pertenecientes a las viejas familias patricias: Aemili, Anii, etc.
          • Los homines Novi, que entran en el orden senatorial porque han sido aceptados por determinados príncipes.
En las fuentes hay referencias que nos hacen ver que la sangre se tiene en cuenta.
En el orden senatorial hay una política matrimonial muy delimitada. Los matrimonios son alianzas políticas entre las familias senatoriales, con las que se garantizan el poder. Estos matrimonios, esta endogamia, hacen que muchos de los senadores creen vínculos con las familias más destacadas.
Además la adopción es algo muy frecuente y complejo, que se realiza por motivos diversos: individuos de otras familias a los que se quieren proteger; senadores que no tienen familia directa que buscan a gente del grupo senatorial que pueda heredar y gestionar su patrimonio en el futuro, etc. Este sistema hace que el adoptado cambie su nombre; en algunos casos sustituyen totalmente el nombre antiguo por el nuevo, aunque algunos añaden el nuevo al suyo anterior. El caso más espectacular de complicar su nombre por los sistemas de adopción y porque no quiere borrar los elementos destacados de su denominación llega a un número de 35 nombres. Pero si es muy frecuente el nombre de senadores que tienen dos o tres cognomina.
Los lazos matrimoniales y de adopciones son la mejor expresión de que los grupos rectores funcionan por un sistema clientelar. Cuando hablamos de las clientelas hacemos referencia a pactos personales desiguales, pero realmente van más allá en el funcionamiento social de Roma. Por lo que respecta a los grupos gestores de Roma esto es lo que nos permite ver en las carreras quienes les han protegido.
Finalmente el miembro del orden senatorial romano tiene desde su juventud una educación refinada. En ella se incluyen los estudios de filosofía, de oratoria –cualquier joven senador va a tener una carrera política en la que se va a ver obligado a utilizar esta disciplina-, de derecho (por eso muchos senadores actuaran como verdaderos jueces y abogados en el Senado, como Plinio, Séneca o Cicerón; además se da una cierta especialización en este sentido), de griego, etc.


  • La situación jurídica del “ordo senatorius”
Hay que distinguir entre este rango y el Senado, el cual es una asamblea, que varía en su número (desde Augusto tiene 600 miembros), tiene unas competencias delimitadas las cuales son, sobre el papel, las mismas que en la República. Pero esto no es cierto, hay una diversidad de competencias que no puede ejercer en todos los momentos. Para formar parte de esta asamblea se pasa por una serie de cargos, el cursus honorum. La carrera senatorial constaba de los siguientes cargos (los ocupan por nacimiento, no por su preparación, siendo esta una de las grandes debilidades del Estado Romano):
          • Vigintivir (XX vir). Es el comienzo de la carrera. Es un grupo de veinte cargos diferentes, que tienen que ver con los distintos cargos funcionariales. Cargos civiles.
          • Tribuno militar laticlavio (tienen el latus clavius). Cargos militares.
          • Cuestor (25 años): se ocupa sobretodo de los asuntos económicos, del tesoro público en sus diferentes manifestaciones.
          • Curator: es un cargo civil que se ocupa de muy distintas cosas, de alto rango.
          • Pretor (30 años): es un cargo senatorial que se ocupa de asuntos judiciales.
          • Legado Provincial: gobierno de una provincia.
          • Legado de legión: ocupación del cargo de mayor responsabilidad militar en una provincia.
          • Cónsul (más de 40 años). No todos los individuos ocupan este cargo, pero sí buena parte, pues es anual. Este rango no lo pierden nunca
          • Procónsul de Asia o África, las dos provincias más destacadas. Son individuos de rango consular que ahora tienen el control de un territorio determinado. Muchos de ellos se jubilan tras este cargo.
          • Praefectus Urbi. Cargo senatorial de enorme prestigio, que da gran poder: control sobre los asuntos de la ciudad, sobre las cohortes pretorianas y los vigiles.


  • El “ordo equester”
El orden ecuestre es el segundo grupo social de Roma, que tiene una serie de requisitos para su pertenencia. Tiene un carácter distinto al senatorial, el cual es la herencia adaptada al modelo del Imperio, de la vieja estructura social romana, al que se accede por nacimiento, con unas competencias de las que carecen el resto; pero los ecuestres es una orden de advenedizos. Éstos se distinguen por una serie de ornamentos, como es el angustus clavus, una banda morada más estrecha que se coloca sobre la trabea, una vestimenta especial. Lo más característico es que no se entra en este orden por nacimiento sino que por concesión imperial, necesitando un nombramiento especial para cada individuo: el príncipe o el Estado le ceden el caballo público, el “equus publicus”. Para ello se le pide un requisito fundamental, que tenga una fortuna superior a los 400.000 sestercios. Así, la elite económica de Roma es la que tiene el poder político.
La actividad profesional de los ecuestres es mucho más variada que la de los senadores. Pueden dedicarse a actividades comerciales y a empresas concesionarias (explotación de minas, cobro de impuestos, servicios que la administración romana encarga a un particular, etc.).
Tienen una carrera administrativa que les es propia. Hay una serie de organismos por los que pueden llegar al orden senatorial, como la adlectio. Pero esta carrera tiene una serie de pasos. Destacamos las llamadas Tres militae, que son los cargos militares que puede ocupar un ecuestre. Algunos de ellos se dan en cuerpos auxiliares, como el prefecto de ala o cohorte. Luego pasa a ser un funcionario civil, ocupando el cargo de procurador (dentro de él hay varios escalones, en función de los salarios que reciben). Pueden continuar su carrera por medio de una prefectura; las tres más destacadas son: prefecto de la annona (abastecimiento de Roma), prefecto de Egipto y prefecto del pretorio (tiene el mando de las cohortes pretorias y lo mantiene cerca del príncipe, en un cargo colegiado, que mantiene al individuo ecuestre en una situación privilegiada).


  • El “ordo decurionum”
Se forma por los miembros de la Curia, en sentido local, los miembros de la máxima asamblea de las ciudades. Los miembros de la Curia y sus familias directas forman este orden. Así pues, hacemos referencia a las elites locales. Tienen un requisito, como es la posesión de más de 100.000 sestercios. Estas asambleas locales como modelo general tenían 100 miembros, número variable que se adapta a las circunstancias de cada ciudad.
Estos individuos tienen una serie de privilegios, pero también de cargas que tienen que cumplir. En primer lugar existe el concepto de “honos”, lo que supone el desarrollo de las magistraturas, pero también pesa sobre ellos el concepto de “munus”, una serie de cargas económicas a las que deben hacer frente desde el momento en el que acceden al cargo.
Los munus son dos: la “summa honoraria” (la cantidad que los que van a ocupar cargos públicos deben dar a la ciudad; es una manera que tiene el Estado romano a nivel local de hacer revertir las grandes fortunas en las arcas locales) y el evergetismo (actos de generosidad que los particulares que desarrollan cargos públicos tienen para con su ciudad, los cuales resultan necesarios para mantener el Estado romano).
Estos individuos que forman parte del orden decurional tienen como base social una gran diversidad. Podemos encontrar a las elites locales, que son indígenas, que se incorporan a un nivel de funcionamiento local totalmente romano, encontrando en él un mecanismo para entrar a formar parte de la ciudadanía romana, un elemento de integración social en la romanidad.


  • La plebs urbana.
Tiene unas condiciones de vida que son muy distintas a las de la plebe rústica, a pesar de que ninguna de ellas tenga estatuto jurídico. Muestra una gran diversidad económica y laboral (artesanos, comerciantes, profesiones liberales, intelectuales…). Es la beneficiaria de la política social de la administración del Estado romano. La plebe de Roma es especialmente cuidada; en un segundo término se encuentra la plebe de las ciudades itálicas, y muy por debajo se encuentra la de las provincias. Se ven beneficiadas por la caridad de los príncipes, de los senadores y ecuestres. A ellas se encaminan los alimenta y los espectáculos públicos –son en general uno de los aspectos más cuidados, de ahí la expresión “pan y circo”, pues es la forma de la administración romana de revertir sus beneficios en el ocio público; pero estos reflejan la sociedad romana, pues los distintos estamentos no se mezclan-.


  • La plebs rústica.
Se trata de pequeños y medianos propietarios, los cuales pueden tener dificultades graves de endeudamiento; también son los asalariados de las grandes propiedades rústicas, las villae; y a mediados del siglo II d.C. también se incluyen los colonos, arrendatarios libres que trabajan las tierras del señor al que pagan con una parte de la cosecha. Añadir que con Marco Aurelio se instala a prisioneros germanos como colonos ligados a la tierra. Esto tiene que ver con los grandes problemas de Roma en las fronteras, pues con ello se protege a la romanidad de lo que viene de fuera. Esto indica que a lo largo de los siglos II y III d.C. hay cambios en la estructura de la producción agrícola.
Destacar la obra de Dión de Prusa (Crisóstomo), cuya obra se ha conservado en forma de discurso, entre los cuales destaca Euboico, donde se cuenta la historia de un individuo de la plebe rústica que en un determinado momento se ve inmerso en una ciudad, generándole una gran confusión.


  • Los esclavos.
El término que se utiliza para esclavos es el de servus o serva, aunque también el de verna, el esclavo que ha nacido en el seno de la esclavitud, de padres esclavos. Lo primero que debemos plantearnos es si Roma es una sociedad esclavista; es algo difícil de determinar, aunque se va precisando y perfilando con dos estudios: la arqueología –con el funcionamiento de las grandes propiedades- y la epigrafía –numerosas inscripciones de individuos de condición servil-. La sociedad de los siglos I y II d.C. se define como esclavista pues su papel en la producción es muy considerable; pero para algunos casos particulares y provincias esto puede cambiar, pues no se sabe que punto alcanza.
Roma tiene una entrada considerable de prisioneros de guerra, destinados a convertirse en mano de obra esclava; se da sobre todo con las guerras republicanas y con Augusto. Pero a la muerte de Augusto las guerras se ralentizan, por lo que el Imperio se plantea nuevas perspectivas ante la falta de esclavos que vender en el lucrativo comercio de los esclavos.
Los esclavos tienen una situación jurídica especial, pues no se les consideraba personas, por lo que no tienen derecho a los actos legales a los que tienen derecho las personas. Un ejemplo es el matrimonio, un acto civil reconocido por la ley; es por ello por lo que los romanos tienen una definición para una unión de hecho, considerada como tal porque los miembros de esa pareja no tienen el derecho legal a contraer matrimonio; es el llamado contubernalis.
El estoicismo produjo algunos cambios en la sociedad romana por lo que respecta a la forma de ver a los esclavos. Un buen ejemplo de ello es Séneca, el cual decía de ellos que eran personas. A lo largo del siglo I y II d.C. se da un reconocimiento de los derechos morales de estos individuos, como el de vida y muerte – se cuestiona el derecho moral de los posesores a la vida del esclavo-, a las lesiones y mutilaciones. A comienzos del siglo II d.C. es el momento en el que el estoicismo está más cercano al poder político, por lo que algunas de sus consideraciones morales son más tenidas en cuenta.
Los esclavos rústicos y urbanos no son distintos ante la ley, pero si en su vida cotidiana. El esclavo rural es más cercano a la familia, mientras que el esclavo urbano tiene una situación más variada, con una relación variable con sus amos.
Para distinguir a un esclavo tenemos los términos de servus y serva, aunque también disponemos de la onomástica, pues se dan una serie de constantes. Los nombres de los esclavos son muchas veces romanos, pero otras veces son indígenas y griegos (a partir de la conquista de Grecia se hicieron prisioneros de guerra y se convirtieron en esclavos; sin embargo, con el tiempo los nombres griegos se convirtieron en una moda; un buen número de esclavos griegos tienen un elevado grado de erudición y cultura, de ahí que sean bien vistos como preceptores de los niños de la casa o que se hagan cargo de escribir la correspondencia)
A mediados del siglo II d.C. hay un progresivo cambio en el modelo económico, y con ello en la mano de obra mayoritaria: se cambia la mano de obra esclava por la de los colonos.


  • Los libertos.
Son aquellos que han conseguido la manumisión. La concesión de la libertad se da en condiciones muy distintas, todas ellas dependientes de la voluntad personal de su amo. Las manumisiones por ello se dan de forma muy distinta; hay momentos en los que a la muerte del posesor se decreta la manumisión de sus esclavos, las cuales debieron ser muy frecuentes, más de lo que la sociedad romana podía permitirse para mantener su funcionamiento, tanto social como económico, de ahí que desde Augusto se den limitaciones de estas manumisiones (se permite la liberación de un porcentaje determinado).
Sobre su condición jurídica, hay que decir que eran antiguos esclavos pero eran totalmente libres. Podían tener propiedades y contraer matrimonio pero nunca podían ser ingenuos, el hecho de haber nacido libres, un elemento imprescindible para poder ocupar las magistraturas. Sin embargo existe un cargo público de carácter religioso que puede desempeñar, el sevirato –puede ser un sevir augustal, que forma parte del colegio de seis miembros que se encargan del culto imperial-. Además, los libertos son un grupo social muy activo; son un grupo muy ostentoso, sobre todo aquellos que logran amasar grandes fortunas.
Sobre la actividad profesional que estos desarrollan son muy diversas, dependiendo de la condición en los que son liberados. Algunos de ellos tienen la capacidad de tener propiedades pues se lo permiten sus dueños, al igual que algunos podían tener dinero por su trabajo o por donativos del dueño. Así pues, su situación es muy variada en el momento en el que consiguen la libertad. Algunos de los libertos continúan trabajando para sus dueños, en una situación más complicada, o se dedican a otras actividades, como a trabajos artesanales o no especializados. Su situación laboral es tan variada como su situación económica. Hay algunos libertos que llegan a tener una fortuna considerable, amasada después de su manumisión; esto queda reflejado en la obra el Satiricón de Petronio con el personaje de Trimalción, cuya situación económica es muy destacada, quien celebra un gran banquete, muy criticado por su gran ostentación.
Hay una relación especial entre el liberto y el patrono, el antiguo dueño del esclavo, que generalmente no se rompe nunca. Esto queda reflejado en las fuentes literarias. Tiene dos vertientes, pues se trata de una relación que viene definida por el obsequium (mayor justicia en una relación personal que es desigual) y por el operae (obligaciones que puede tener con su antiguo dueño, son más bien de tipo moral que legal; a cambio el patrón mantenía una relación de protección con el liberto). Cuando asume su libertad puede llegar a tener, además de su fortuna personal, sus propios esclavos.
  • El individuo y la sociedad.
El individuo tiene un papel muy variado dentro de la sociedad. En la sociedad el ciudadano romano se define por:
          • El trianomina: praenomen, nomen y cognomen.
          • Junto al nombre siempre se especifica la filiación y la tribu, el grupo territorial al que pertenece. A medida que los habitantes del Imperio se incorporan a la ciudadanía deben ser adscritos a una tribu, la cual generalmente depende del lugar y del momento en el que se accede a la ciudadanía.
          • La origo, el origen del ciudadano que siempre se vincula al nombre de una ciudad. Generalmente hay una ciudad que el individuo considera su lugar de origen y que siempre dará con sus elementos definitorios.
          • Pertenencia a una organización, a un colegio. Los collegia. Esto es algo muy extendido en el mundo grecolatino. Pertenecen a colegios profesionales, religiosos (culto a una determinada divinidad, o a varias), funerarios (se forman para siempre tener una cobertura funeraria), etc.


  • El modelo romano de ciudad.
Lo que identifica el mundo romano como una unidad en su modelo de convivencia es la ciudad. La extensión del modelo de ciudad es muy característica en los periodos: a todas, a unas pocas, de una forma más especial en determinadas partes. Con César y Augusto se da una extensión de la ciudad, pues no se puede gestionar un estado territorial tan grande sin ellas, que vienen a ser unidades administrativas.
Tertuliano utilizó en el tránsito del siglo II y III d.C. la expresión “ubique res publica”, pues todo el Imperio está lleno de ciudades, de entidades que desde el punto de vista jurídico y urbanístico es una ciudad –se deben dar una serie de ritos de fundación, un urbanismo especial, etc.-.
La extensión feroz se da con César y Augusto, aplicándose el modelo de ciudad romana a las provincias; hay un proyecto de cambio estructural en la administración. El sistema vincula dos elementos: la ciudad con estatuto jurídico, con unas leyes romanas, y el derecho de ciudadanía, un asunto individual, pero el sistema funciona de tal manera que la creación de estos núcleos de población genera, de forma paralela, la extensión de la ciudadanía romana a toda la población.
Los ciudadanos de pleno derecho no son todos iguales en el Imperio, pues a medida que Roma expande la ciudadanía a las nuevas ciudades conquistadas los derechos se van limitando. Se distingue entre el ciudadano romano y el latino:
  • El ciudadano romano cuenta con el ius Romani, participando de los beneficios del derecho romano.
  • El ciudadano latino –creado para incorporar a las sociedades de Italia a este modelo, es una situación jurídica-, con el ius Latii, que se extenderá al resto de Italia y del Imperio; pero parece que se distingue también en la situación dos estratos, los cuales resultan muy difíciles de definir.
  • ius Latii maius.
  • ius Latii minor.


  • Los tipos de ciudades.
A comienzos del Principado se da una expansión impresionante de la ciudad por todo el Imperio. Hay una expansión de la vida municipal y colonial. El modelo de ciudad romano por excelencia es la colonia, que imita a Roma, aunque el municipio también es una copia de la ciudad. Ambas son ciudades privilegiadas. La expansión del derecho de ciudadanía se trata de una forma individual, aunque muchas veces van vinculados a los estatutos de la ciudad de origen; esto hace especial al sistema romano, pues hay una forma de ser ante la ley que tiene que ver con el individuo y con su lugar de origen.
Después encontramos a las ciudades peregrinas o estipendiarias, núcleos indígenas conquistados a lo largo del territorio del imperio, sin un estatuto jurídico especial. Se mantienen funcionando exactamente igual en su organización urbana, social y judicial. Se llaman peregrinas porque todo individuo que no ha adquirido el derecho de ciudadanía es un peregrino, y es estipendiaria porque debe pagar el stipendium, el impuesto por ser vencido. El pago se organiza en función de los núcleos urbanos. La mayor parte de las ciudades indígenas antes de los Flavios, en el caso de Hispania, son peregrinas o estipendiarias. Las ciudades peregrinas desaparecen en el 212 d.C., cuando Caracalla por la constitución antoniniana establece que todos los individuos del imperio sean ciudadanos.
Hay unas pocas ciudades, en Hispania como en el resto de provincias, que tienen una situación especial: un pacto con Roma, un foedus, que le obliga a mantener esta situación. Son las llamadas ciudades federadas. Su número es reducido y vienen a ser ciudades que llegan al acuerdo con Roma tras la conquista, en los primeros momentos en los que Roma está entrando en el territorio que se va a convertir en provincia, por lo que necesita pactos.
Las ciudades libres o inmunes son muy escasas. Tienen la misma situación que las ciudades federadas, pero aquí no hay foedus. Es Roma la que le da una serie de privilegios.
Estos dos últimos tipos de ciudades tienen gobiernos autónomos, tratan todos los temas directamente con Roma. Además no están sujetas a los pagos que deben hacer las ciudades peregrinas, pues están libres de todos los impuestos; pero deben realizar una serie de contribuciones en función de la ciudad. Tampoco tienen que prestar alojamiento a las tropas, pues en los momentos en los que avanza o se asienta la conquista el movimiento legionario es muy numeroso, lo cual es muy gravoso, pues se tiene que alojar a los contingentes militares. Pero estas ciudades son territorio romano, por lo que no tienen soberanía exterior. Por tanto, son ciudades privilegiadas en el sentido que gozan de privilegios, de un estatuto jurídico, con el que se convierten en ciudades romanas; este estatuto le da una serie de cargas, que a veces no pueden resistir.


  • Las colonias.
La ciudad privilegiada por excelencia es la colonia, término que solo puede servir para definir los asentamientos greco-latinos. Tiene unas condiciones especiales: ritos de fundación según los establecidos en la metrópoli y modelo urbano que imita al de la metrópoli.
La mayor parte de las colonias se fundan con César y Augusto, momento de máxima extensión de este modelo. Hay casos de municipios que se quieren convertir en colonia en tiempo posterior, pero son excepciones. La colonia requiere una fundación ex novo, pero puede darse el caso de que se de en una ciudad indígena o junto a ella. La colonia necesita siempre un asentamiento de población, la deductio, que en la mayor parte de los casos son veteranos, que tienen un modelo de vida, unos valores y una mentalidad distinta. Sin embargo también hay asentamientos de civiles (por ejemplo Barcino, que se crea para el establecimiento de poblaciones civiles, y también porque en algunos lugares de la costa hay muchos ciudadanos romanos, suficientes como para que la situación que solo se da de hecho, se haga de derecho).
Los habitantes de la colonia tienen el derecho de la ciudadanía romana, algo muy importante. No sabemos cuando se tiene o no este tipo de ciudadanía, por lo que algunas ciudades lo dejan reflejado en sus nombres. El derecho romano lo tienen como ciudadanos de una colonia determinada, vinculado a la origo. Es por ello por lo que las colonias tienen el rango jurídico más elevado, teniendo los individuos libres el mismo estatuto que los romanos. Se entiende como una ampliación de la propia ciudad de Roma, no como una ciudad conquistada, de hay que tenga inmunidad fiscal. Además destaca la centuriación, un reparto de tierras en parcelas iguales entre la población. Una parcela distribuida a cada uno de los individuos suele tener alrededor de 3Ha.


  • Los municipios.
Funcionan de una forma diferenciada. Se duda sobre el verdadero carácter de sus ciudadanos, su rango. El municipio se crea sobre una ciudad existente, o en función de la existencia de un núcleo indígena; por ello el núcleo indígena se eleva a rango municipal, convirtiéndose en una ciudad con categoría jurídica. Esto se produce sin que se produzca una deductio; los habitantes ven como su ciudad asciende, adquiriendo unas leyes y magistraturas según el modelo romano y ellos tienen la capacidad de obtener la categoría de ciudadano, lo cual depende de cómo se llega al rango municipal.
Hay varios tipos de municipios:
          • Municipium civium Romanorum: ciudades conquistadas, que ascienden al rango, cambiando su organización urbanística. Sus habitantes, la mayor parte de los hombres libres, se convierten en ciudadanos romanos. En este sentido imitan a las colonias. Pero parece que estos municipios son una minoría.
          • Municipium iuris Latini. La mayoría de municipios son de derecho latino (dado en un principio en el Lacio e Italia, conforme son conquistados), el cual no siempre tiene la condición de pleno ciudadano; es por ello por lo que si distingue entre: ius Latii maius (capacidad de los municipios de incorporarse al modelo romano y con ello la ciudadanía romana) y el ius Latii minor (consiste en que como habitantes de esa ciudad pueden llegar a ser ciudadanos, pero no desde el principio, sino que lo consiguen a medida que asumen las magistraturas).


  • Las ciudades privilegiadas
Las ciudades privilegiadas tienen una serie de destacadas diferencias:
          • En el origen. En el rito fundacional las colonias tienen una deductio, y los municipios no, pues se nutren de las poblaciones que habitaban allí y ven cambiar su situación jurídica.
          • Diferencias fiscales.
          • La población: la mayor parte de las colonias tienen entre sus habitantes veteranos y civiles romanos, mientras que en los municipios son los indígenas.
Por tanto, podemos decir que las colonias son agentes de la romanidad, pues son la avanzadilla de la extensión de la romanización; en medio de un territorio de poblaciones indígenas, que viven según sus costumbres, son focos de ciudadanos romanos que viven con el modelo romano con todas sus consecuencias. Hay casos de colonias muy precoces, como es Valentia, que se funda con los veteranos de la guerra de Viriato en el 138 d.C.
Los municipios, sin embargo, tienen un carácter distinto. Son, desde el punto de vista del uso que Roma puede hacer de ellos, la herramienta de las elites locales de promocionarse a nivel local, provincial e incluso en la propia Roma. En todas las culturas son las elites las primeras que se adaptan a lo que viene de fuera, pues tienen los recursos suficientes para aprovecharse de ese contacto. Esto no podría hacerse si fueran peregrinas, pues les falta el vinculo con el que entran a la ciudadanía y con ella a las magistraturas.
Semejanzas de las ciudades privilegiadas:
          • El programa de monumentalización. El urbanismo de las ciudades cambia de tal manera, que no se puede pensar una ciudad sin una serie de edificios dedicados a la vida pública, como el foro –por encima de sus necesidades- y edificios de espectáculos. En Hispania, en los últimos tiempos, a medida que se excavan ciudades y sus edificios públicos, se modifican las fechas de creación como colonia y municipio. Roma utiliza las ciudades en las provincias, entre otras cosas, como agentes publicitarios. En muchas ocasiones parece que los oficios públicos están por encima de las propias necesidades de la ciudad.
          • El trazado urbanístico. Se establece una estructura ortogonal, aunque en los municipios algunos barrios se mantienen bajo la forma primaria, los cuales se irán adaptando paulatinamente.
          • Sistema de gobierno. No hay diferencia entre el gobierno de una colonia y un municipio.
          • Sistema de liberalidades, de los actos de generosidad. Hay toda una serie de donaciones individuales o recogidas por ley, que conforma una buena parte de la vida de las ciudades.
Ejemplos:
  • Segobriga: Municipio.
  • Tarraco: Colonia. Se crea sobre la ciudad indígena Cese –se conoce por la ceca del siglo II a.C.-. Toma el nombre de Colonia Iulia Urbs Triumphalis Tarraco.
Roma por encima de todo quiere que sus ciudades sean un espejo del modelo romano, que también sirve como un elemento propagandístico.


  • La ciudadanía.
Nos sirve de ejemplo de todo ello el edicto de Latinidad de Vespasiano, que aparece reflejado en Plinio “El emperador Augusto Vespasiano dio a toda la Hispania entera…el derecho latino”. Esto hay que entenderlo en el sentido de la prioridad que se da al mundo provincial, que ya había empezado con César y Augusto, que ahora salta con los Flavios. En este modelo está incluida Hispania, pues el edicto de latinidad da una nueva situación para los núcleos urbanos pero también para sus habitantes; las ciudades peregrinas o estipendiarias se transforman en municipios latinos, en su mayoría, y éstas, como ciudades, gozan de una situación jurídica especial.
También se da una nueva situación para los individuos, que encuentran un modelo para promocionar o cambiar jurídicamente su situación –con anterioridad eran peregrinos, que ahora pueden convertirse en ciudadanos latinos, por una concesión de Roma a los territorios vencidos-. Ahora bien, en la mayor parte de los territorios, el derecho de ciudadanía vinculado a la creación de los municipios es el latium minus, que consiste en que no cambia de repente la situación jurídica de todos los habitantes, sino en la medida en que la ciudad se ha convertido en municipio de derecho latino, los habitantes ganan la opción de conseguir la ciudadanía, a la que llegan por medio del desarrollo de las magistraturas. Es un derecho de ciudadanía restringido. Pero en las ciudades del Imperio romano no se puede desarrollar un cargo público si no se posee una determinada fortuna. Esto nos lleva a una diversidad enorme en los municipios. Esto acaba en el siglo III d.C. con Caracalla y la extensión de la ciudadanía.


  • La ciudad en el mundo romano.
La ciudad en el mundo romano es un espacio sagrado; cuenta con unos ritos sagrados a partir de los cuales se crea. Pero en su proyección en Roma adquiere un cierto carácter simbólico, presentándose como un espacio de convivencia donde están representados muchos niveles sociales:
          • Convivencia entre ciudadanos, habitantes de un determinado municipios
          • Convivencia con el Estado, pues todo lo público remite a ellos (las leyes municipales –todas siguen un modelo general- o porque todas ellas aportan una serie de beneficios al Estado romano). Además la ciudad es la forma que tiene el Estado romano de articular el Imperio.
          • Convivencia con los dioses, pues la religión es una cuestión de Estado, el cual trasmite a las ciudades, mediante una ley general, los asuntos religiosos de la ciudad, es una delegación del Estado romano (se nombra a los cargos religiosos en la ciudad, se encargan de las ceremonias y los lugares de culto). Esto es una tarea de gestión primordial para las autoridades políticas.
Para todo ello la ciudad dispone de un núcleo urbano, que recibe el nombre de urbs, y un territorio que lo rodea, conocido como ager –tiene unos límites bien delimitados por una serie de mojones, que para algunos casos se conocen para divisiones municipales o divisiones entre territorios municipales y otros espacios, como los territorios militares (los prata)-. La ciudad es sobretodo una cabeza administrativa de un territorio, que convive con los límites de otras ciudades, no dejando espacios libres entre ellas. Otros territorios también mencionados en las fuentes son:
          • El vicus: es una aldea, que nunca puede ser una cabeza administrativa, es un grupo de población que pertenece a un municipio.
          • El pagus: es más pequeño que el vicus, pues es tan solo un caserío, un conjunto de unas cuantas casas, que se forma ante una actividad profesional, relacionadas con la explotación de recursos, ya sean agrícolas o mineros.
  • La fundación de la ciudad.
La ciudad tiene un carácter sagrado, lo que requiere una serie de ceremonias y unos límites precisos. En Roma lo que mejor define su carácter sagrado es la prohibición de que las legiones entren en ella con las armas; esto requiere que cada vez que se vuelve de una gran batalla las legiones vayan al Campo de Marte que limpiaba “el polvo de la guerra”.
La ciudad tiene una serie de ritos fundacionales, los cuales suponen la necesidad de un augur, personaje importante en el mundo romano porque está envestido de un carácter religioso que le convierte en el vínculo con las divinidades, el cual por medio de una serie de ceremonias le permiten decir que se debe hacer y la opinión de los dioses. Es ahí donde reside su gran poder, siendo un cargo público. El augur hace una serie de ceremonias para comprobar si el territorio y el momento son propicios para la fundación; en el caso de que así fuese, se hace un agujero fundamental, el “mundus”, el cual se rellenaba con tierra del lugar de origen; esto está en relación con la fórmula “ubi terra patrum ibi patria”. Allí también se ponen algunos objetos de carácter simbólico para los grupos que van a fundar la ciudad. Este rito es igual para los municipios y colonias, siendo más especial para las colonias, pues llegan de territorios exteriores. A continuación se debe marcar el pomerium, el límite de la ciudad, lo cual es misión del Pontífice; también debe marcar las puertas de la ciudad.


  • El trazado urbano.
Tras los ritos de fundación empieza a trabajar el agrimensor, quien pone en el mundus un aparato, la “groma”, con el que marca los dos ejes principales de la ciudad: el decumanus maximus, del lugar de salida del sol al oeste, y el cardus maximus, de norte a sur, perpendicular al anterior. A medida que se conocen mejor estos ejes principales se observa que tienen una orientación solar, pero que no tienen una precisión astronómica, teniendo en cuenta la variación del ritmo del sol a lo largo del año (lo cual permite incluso fechar el momento en el que tuvo lugar el rito fundacional; es el caso de la Colonia Augusta Emerita, que se funda en el verano del año 25 d.C.; en el caso de la Colonia Claudia Augusta Lugdunum, se funda el 9 de octubre del año 43 d.C.).


  • Las leyes municipales.
La ley municipal sigue el modelo general de cada momento. Hay una ley de época de César y Augusto, otra para época Flavia, etc. La ley municipal se hace para ser expuesta en las ciudades, porque el derecho romano tiene entre otras cuestiones, muy modernas, el asunto de que las leyes están hechas para los ciudadanos por lo que deben ser expuestas en un lugar público para ser conocidas por todos, para darle obligatoriedad a la ley. Es por ello por lo que las leyes se gravan en bronce para ser dispuestas en el foro.
El modelo general está hecho para unificar a todas las ciudades del Imperio, imponiendo unos mínimos. Cada ciudad se adapta a ellas según sus propias condiciones. El primer modelo general es de época de César y Augusto; un buen ejemplo de él es la Ley de Urso, uno de los documentos más conocidos y estudiados de la Península Ibérica. La Colonia Genitiva Iulia Urso (Osuna, Sevilla), es una ciudad que fue una fundación colonial debida a una decisión de César, pero éste fallece antes de que la colonia sea fundada físicamente, siendo una colonia póstuma. Allí se establece a un conjunto de veteranos y se le dota de una ley municipal, que es cesariana-augustea. Sin embargo, son muchos los que piensan que es una copia de una ley anterior, que habría sido realizada en época de los Flavios, seguramente con Domiciano.
Además de esta ley julia, hay una ley flavia que responde a un modelo general, que requiere una aplicación punto por punto llegada desde Roma. Se debe hacer en pasos progresivos. Como en España, tenemos constancia de que se cambia el estatuto jurídico de las ciudades. La implantación se da sobre todo en el reinado de Domiciano, aunque el general puede englobarse en el reinado de Vespasiano. Destacamos las leyes de Salpensa (ca. Utrera, Sevilla), Malaca e Irni (El Saucejo, Sevilla).


  • El Senado Local.
El ordo de los decuriones es el grupo privilegiado de las ciudades, que son los miembros de la asamblea, nutrida por aquellos que han ocupado cargos públicos en sus ciudades. El gobierno de las ciudades es el mecanismo empleado por las elites locales para su propia promoción. Una de las cosas que mejor permite conocer el funcionamiento de las elites locales es que Roma funciona como un sistema clientelar en todos los niveles, el cual permite explicar que los mandos de legiones o cuerpos auxiliares tengan la fidelidad de los soldados que operan bajo su mando; en las elites romanas, el sistema corporativista, también se explica por este modelo clientelar. Este modelo es igual para las colonias y municipios, siendo lo único diferente los tributos que debe pagar la colonia y su origen de la población; pero las magistraturas y la forma de gobierno de las ciudades no cambia.
Las ciudades tenían, en primer lugar, una asamblea local antes de ser conquistadas por los romanos, los cuales les dan la denominación de senado local. Pero la ciudad romana también constará de una asamblea de decuriones, que se denomina Senado, pues es un satélite de la asamblea de Roma. Según el modelo general tiene 100 miembros, lo cual varía según las ciudades (Urso, 75; Irni, 63…).
Para pertenecer al senado local se pide en primer lugar la ingenuidad –el nacimiento como hombre libre-, ser mayor de edad, gozar de un cierto prestigio social, poseer un nivel de renta determinado que dentro de la ciudad sea elevado –en Roma se pedía 100.000 sestercios, pero en muchas ciudades esto es imposible, pidiendo cantidades menores-, el establecimiento de la “summa honoraria” (cantidad de dinero, bien en metálico o construcciones, que debe de dar antes del desarrollo del cargo público, con la que garantiza que la gestión va a ser buena) y también se pide la residencia local –las leyes municipales romanas tienen contemplado que los que desempeñan un cargo público en las ciudades puedan realizar viajes, para lo que proclaman sustitutos; lo que no contemplan es la residencia en el exterior-.
Los miembros de la asamblea local son los exmagistrados, pues es la culminación de esa carrera. Los magistrados son cargos vitalicios. Así pues, estas asambleas son herederas de las viejas asambleas indoeuropeas de personas maduras que han desarrollado una carrera pública en su ciudad. Tienen un lugar destacado, incluso tienen lugares reservados en el teatro. Sus decisiones se expresan con la fórmula “decreto decurionum”.
Las competencias de esta asamblea son muy variadas, pero de forma general sancionan las decisiones de los magistrados. Tiene entre sus competencias las relaciones exteriores, pues cuando la ciudad debe negociar fuera de su ámbito urbano envía a un representante o a una comisión a la capital provincial o a Roma, la cual es nombrada por la asamblea local. Además nombran al patrono, en el sentido legal del término: es la persona que ha sido elegida por la ciudad en el exterior, como su valedor, para defender sus intereses. Se busca a gente con influencia en la capital provincial o en la propia Roma. Con el tiempo esto se fue limitando, pues era frecuente nombrar como patrono a la gente de la familia imperial o algún senador.


  • Las magistraturas.
Para llegar a la asamblea local se debe realizar una carrera, el cursus honorum municipal. Todos los cargos, al menos los civiles, tienen una serie de características que son lo que el romano entiende por lo necesario para desempeñar un cargo público. Entre ellos destacamos:
          • La anualidad de los cargos.
          • La colegialidad, excepto el principado. Los cargos principales son ocupados por dos personas del mismo rango.
          • No hay remuneración. Esto, socialmente, parece una cosa de limpieza política. Pero lo cierto es que únicamente pueden dedicarse a la vida política aquellas personas que tienen dinero.
          • La ingenuidad, excepto para el sevirato.
          • Una renta mínima: se adapta a la realidad de las ciudades, pero constriñe la vida pública a las elites de las ciudades.
          • Aportación económica inicial, con la summa honoraria, al margen de otras muchas.
Ahora bien, las leyes municipales observan unas votaciones ciudadanas, en las que participan los individuos libres mayores de 25 años. Se inicia el proceso con la proclamación de los candidatos, tras lo cual comienza la campaña electoral, volcada a la generosidad con los ciudadanos, de ahí las limitaciones que se dan en las leyes (necesidad de dar un aspecto de limpieza, para que los candidatos aparezcan como en igualdad de condiciones). En campaña electoral vale todo: banquetes, espectáculos, graffiti, discursos, etc. Los candidatos que concurren a los cargos tienen una carrera que desembocará en la asamblea local, pero que tiene una serie de pasos: la edilidad, la cuestura, el duunvirato, el decurionato.
  • La edilidad. Los ediles son dos anuales, generalmente. Se reparten todas las funciones que tienen que ver con el urbanismo, encargándose desde el abastecimiento de agua, a cuidar de los mercados, los edificios públicos y privados y el cobro de multas. Pero las leyes municipales tienen contemplado todo lo que puede pasar en la vida de una ciudad.
  • Los duumviros: ocupan la más alta magistratura de la ciudad. Las grandes decisiones de la ciudad las toman ellos, aunque necesitan la aprobación de la asamblea. Son los cargos más altos que se alcanzan antes de la asamblea. La gestión pública está en sus manos. Sus decisiones quedan plasmadas en la epigrafía. También es su competencia el establecimiento de un calendario local, que rige el ritmo de vida de la ciudad (fiestas, renovación de cargos públicos, campañas electorales). Cada 5 años las ciudades realizan un censo local, con el que se adjudica a cada cual el rango social que le pertenecía; es entonces cuando asumen el título de duumviros quinquenales.
  • Quattuorviros. No es tan corriente como los otros dos cargos. No sabemos a qué se debe esta diferencia. Son cuatro magistrados que rigen la vida de las ciudades y municipios. Todos comparten la misma denominación pero por los epítetos que les acompañan sabemos que se reparten las competencias: dos las de los duunviros y dos las de los ediles. Cuando se conocían menos casos se pensaba que esto se debía a una diferencia entre colonias y municipios, lo que hoy se ha descartado, pues aparece por igual. Lo que sí parece ser es que las ciudades que más precozmente se han elevado al rango de municipio o colonia han adoptado esta particularidad.
  • Cuestores (Quaestores). Son de curso local. Son generalmente dos, que se eligen para el año, y que se ocupan de las financias de la ciudad. Es normal que un individuo ocupe el cargo de edil, cuestor, duunviro y un cargo religioso, llegando por último a la asamblea de los decuriones.
  • Los cargos religiosos recogidos por las leyes municipales, al tratarse como un tema de Estado. Éstos forman parte del cursus honorum local, lo cual significa que están ocupados por la elite de las ciudades. En las ciudades se reproduce el modelo romano, con determinadas características según las ciudades. Entre los cargos destacan:
    • Los pontífices. Gran prestigio. Son la alta jerarquía de los templos, ocupándose de los templos y las altas ceremonias. Están presentes en la ciudad desde su propia creación.
    • Los augures y harúspices. Los augures son un cargo oficial en las ciudades, pero también hay privados dedicados a los augurios. Ambos cargos se encargan de los augurios –predicciones y sanciones divinas a los temas de la ciudad- y los auspicios –estudio de las entrañas de las aves para hacer presagios-, elementos esenciales para Roma desde su creación.
    • Los flamines. Son sacerdotes dedicados al culto imperial –emperadores muertos y sus familiares directos-. También hay flaminicas. El flaminado es un cargo de gran prestigio en las ciudades, desarrollado por las elites. El culto imperial tiene una peculiaridad: es un medio de promoción social, pues existe un culto local, en colonias y municipios, y otro provincial. El salto del local al provincial permite la promoción de muchos miembros de la elite local, para desempeñar una carrera en la capital provincial. Otro medio de promoción era poseer una gran fortuna. (Aemilia Kara Uxor)
    • Los sevires (IIIIII Vir). Es el cargo público que se dedica al culto imperial. El sevir es una asociación religiosa de 6 individuos, los cuales son en su mayoría libertos, pues es un cargo que no requiere la ingenuidad.


  • El populus
La población de las ciudades en el momento en el que se ha extendido el modelo romano tiene situaciones jurídicas muy diversas. El resto de la población forma el populus, libres pero no privilegiados. Buena parte de ellos forma parte del grupo de los ciudadanos, los individuos libres censados en una ciudad. Tienen el derecho político de la ciudad y forman el cuerpo de los electores. Tiene un hándicap: su capacidad adquisitiva límita su promoción política. Esto hace que en la ciudad haya gente con muy diversas situaciones judiciales como:
  • Ciudadanos romanos: adquieren la ciudadanía por diversos medios.
  • Ciudadanos latinos
  • Peregrinos. Inmensa mayoría en el momento de creación. En el sentido de que no obtienen el derecho de ciudadanía, que tienen la situación del vencido independientemente de la situación jurídica que tienen sus ciudades.
  • Incolae. Son los residentes en la ciudad pero que son extranjeros. Han llegado a la ciudad, no han nacido en ella, por lo que en un principio tienen mayores dificultades para obtener los derechos ciudadanos, pues su origo está vinculada a otra ciudad, por lo que no pueden participar en la vida política de esta ciudad. Su situación económica es muy diferenciada también.
  • Libertos. Desde el punto de vista económico, la situación es muy diversa. Desde el punto de vista legal, podrán tener la ciudadanía pero nunca tendrá la ingenuidad, por lo que no pueden desarrollar una carrera pública o pertenecer a la elite local.
  • Siervos. Su situación depende de sus amos, y su número es muy variable. A finales del siglo I d.C. debieron ser muy numerosos.


  • El evergetismo.
Los ricos de las ciudades hacen actos de generosidad, con una serie de donaciones a los ciudadanos. El modelo general romano es el evergetismo, los actos de donación voluntaria que las elites tienen a lo largo del Imperio para con sus conciudadanos. Es una herramienta para promocionarse, pero también es utilizado para el Estado para completar la actuación social y económica en las ciudades, pues debemos tener en cuenta los enormes gastos que tiene el Estado. Estas suelen ser de tres tipos
  • La summa honoraria: no puede considerarse evergetismo, pues es la suma de dinero que dan aquellos que van a desempeñar una carrera pública en la ciudad. Es una especie de garantía a malas gestiones e incluso malversación. Esto indica que solo pueden desarrollar las magistraturas las elites adineradas.
  • Pollicitaciones. Son promesas de particulares hechas durante la campaña electoral –con ellos puede llegar a comprar votos, de ahí que se hagan limitaciones, como impedirle estos gastos dos años antes de presentarse al cargo- e incluso pueden ser disposiciones testamentarias de los individuos adinerados, para ser repartido entre la población o ser invertidos en reformas en la ciudad.
  • Adiectiones: donaciones directas, de forma esporádica (para pasar a la posteridad, a raíz de un acto familiar…) tienen un gran efecto sobre la población.
Las donaciones tienen un doble sentido: por una parte un sentido práctico, que es la contribución al funcionamiento de la ciudad, del que también se tiene una contrapartida; un efecto propagandístico pues esto significa que aparecen reflejados los nombres de estos individuos en la epigrafía, también por la visión de su nombre en la construcción y el uso de un edificio, y porque todos estos signos de generosidad van a ser la seña de identidad de una ciudad.
























































Tema 7. La evolución de la economía durante el Alto Imperio.


  • La economía del Alto Imperio
La pax Romana iniciada con Augusto proporciona al Imperio estabilidad política y económica y un desarrollo económico desigual. Es una época de prosperidad tras las guerras civiles, pues trae la estabilidad política y económica, pero también trae un desarrollo desigual en las distintas capas de población, pues se basa en un modelo muy jerarquizado en el que resulta difícil acceder a las elites; también es desigual entre provincias –algunas con una dinámica comercial muy importante, como la Bética, y otras no, como Lusitania-. Debemos tener en cuenta que la división provincial varía según el interés que se tenga en cada zona, buscando la mejor explotación de los recursos. El propio modelo romano, así pues, provoca las desigualdades provinciales; a esto se une las características de las propias provincias.
La situación existente, por tanto, es que la conquista permite el acceso a los recursos de los territorios conquistados. En un primer momento, tras la conquista y la garantía de los recursos, se da la creación de la provincia, con la que se asegura de verdad que los recursos se van a canalizar de forma permanente a Italia, la cual se convierte en el gran centro de llegada de los recursos. Por otra parte se da la expansión del urbanismo, que dan lugar a ciudades que crecen, traen a población, convirtiéndose en grandes centros de consumo. Por último, la romanización entre otras cosas, supone la entrada en la romanidad y con ello en un gran mercado común.
Durante la República se había producido una explotación exhaustiva de las provincias. Lo que caracteriza a las provincias en este modelo es que son espectadores que ven como sus recursos son explotados pero que no participan en los beneficios de aquellas mercancías. Pero durante el Imperio todo ello cambia, pues entiende que las provincias tienen sus propias reivindicaciones que deben ser atendidas; se cambia la extensión de la ciudadanía, del modelo de ciudad y del protagonismo económico. De ahí que las provincias se conviertan en agentes activos.


  • La agricultura.
Hay diferencias en las explotaciones agrícolas.
  • Pequeñas fincas libres. Consisten en un trabajo a nivel familiar. Este trabajo es realizado por peregrinos, en su inmensa mayoría, y por colonos itálicos que se establecen y reciben un trozo de tierra.
  • Propiedad Media: pertenecen a las elites urbanas, a los decuriones y ecuestres modestos, es decir, terratenientes. El trabajo en estas tierras es realizado, sobre todo, por esclavos.
  • Latifundios. La mayor base del patrimonio de las elites son bienes inmuebles. Estos latifundios son trabajados por los esclavos, tanto en las tareas domésticas, agrícolas como las del ganado, por lo que generan una gran demanda de esclavos. Los propietarios son los senadores –su prestigio está en que buena parte de su fortuna esté en la tierra-, un buen número de ecuestres –aunque se dedican a otras actividades más lucrativas- y también el príncipe y su familia –al fin y al cabo es un senador, quien cuando accede al trono tiene ya de por sí una fortuna importante invertida en tierras, que a lo largo del reinado aumenta mediante compras o herencias (aunque se llega a interpretar como una coacción)-. Se produce una extensión de este tipo de propiedad desde época republicana por la conciencia social que hace que se tienda por parte de las elites senatoriales a la compra de tierras, lo cual es favorecido desde el poder, pues la mayor parte de las profesiones estaban muy mal vistas para un senador. Con ello se mantiene una base social intacta, que le permite mantener un modelo de vida distinto.
  • La explotación de las tierras.
Una de las fuentes más importantes para conocer la agricultura romana del siglo I d.C. es Columela, con su obra De re rustica, una obra en 12 libros –se considera en la historiografía antigua que eran 13, pues también se incluye una obra que trata sobre los árboles, que se publica aparte-.
Columela es un gaditano de época julio Claudia, contemporáneo de Séneca, que tiene una serie de propiedades familiares, que parece pertenecer a la elite local, pero marcha a Italia donde también tiene propiedades, por lo que es un gran propietario absentista. Habla de cómo se debe tratar la tierra desde la perspectiva de un propietario absentista pero que conoce bien la agricultura, estando presente en algunas de sus posesiones, que sabe cómo se debe hacer la agricultura. Por tanto, cuenta en su obra como debe comportarse un propietario: cómo debe ser un buen propietario de tierras, cómo debe actuar, estar pendiente de lo que se hace en sus tierras, etc. En otros apartados se indica cómo elegir a los esclavos y como repartir las labores agrícolas.
Así pues, muchos de los propietarios son absentistas, como los propios senadores, los cuales están obligados a vivir en Roma. Esto genera una serie de problemas, como queda patente en las cartas de Plinio. Las fincas están en manos de un “conductor”, un administrador, a quien los dueños o concesionarios le encargan la gestión directa; por debajo de él está una especie de capataz, el “vilicus”, un esclavo de gran confianza del propietario, quien se encarga de la gestión del trabajo.
El resultado de todo ello es el abandono de muchas tierras y la baja productividad de las mismas. Además, esto conlleva la baja cantidad de inversiones en mejoras de la producción. El mejor ejemplo de todo ello es Plinio el Joven, quien nos cuenta los problemas que tiene él en sus tierras y sus viajes a sus propiedades.


  • La mano de obra agrícola.
En la República la mano de obra esclava se lleva a la agricultura. Pero desde la muerte de Augusto la situación en el Imperio cambia, con la ralentización de las conquistas; en este momento, falla la dinámica de prisioneros de guerra. Muchos investigadores piensan que el comercio de esclavos queda sin materia. Todo ello genera una discusión en la historiografía científica.
El resultado es que a lo largo del siglo I d.C. se da una introducción masiva de colonos en las explotaciones, lo que se acentúa en el siglo II d.C. La verdadera velocidad de este proceso y sus causas están en discusión. Este proceso tiene diferencias regionales, puesto que la situación de las provincias no es igual; también se dan diferencias con los colonos, pues las fuentes dicen que algunos de los principales terratenientes poseen colonos que deben pagarle una cantidad fija, mientras que hay colonos que son aparceros, que pagan al señor con una parte de su cosecha. Parece ser que a lo que tienden los grandes terratenientes es la solución más cómoda y rentable, la cual es convertirlos en aparceros. El propio Plinio dice que los colonos tienen tantas dificultades para pagar que optan por exigirles una parte de la cosecha.
Las ventajas de este cambio son:
  • El mayor interés de los colonos por el rendimiento de la tierra
  • Es más rentable, pues al haber menos oferta de esclavos en el mercado, por un simple principio de la oferta y la demanda, son más caros.


  • La agricultura y la estructura social.
Hay que tener en cuenta la conciencia que se tiene en la sociedad romana sobre el agricultor y la agricultura. Los sectores más conservadores tienen una alta consideración del trabajo agrícola, pues los vincula a la tierra, a los valores de la familia. La sociedad romana tiene este tipo de valores y los fomenta, pero naturalmente los que escriben sobre ellos no ejercen este trabajo. Hay una idea de ello en Cicerón para época republicana, en su obra De officiis; en ella habla de:
  • Profesiones liberales, a las cuales considera dignas, pues él es un senador que quiere mantener una serie de valores. Entre las profesiones liberales está la medicina, la arquitectura, la enseñanza y sobre todo la agricultura, la cual se convierte en la mayor justificación que se puede presentar formalmente para demostrar su trabajo en la tierra.
  • Profesiones indiganas o “sordidae”, como son los recaudadores, los prestamistas, los jornaleros, los pescadores, los vendedores…
Un senador es un gran propietario agrícola, por lo que aparece asociado a sus tierras. Esto permanece en el Imperio, justificando sus inversiones en agricultura, dedicándose a la vida pública mientras los administrativos se hacen cargo de sus tierras.


  • La protección de Italia. ¿crisis permanente?
Hay que hacer una distinción del funcionamiento de Italia con el resto de territorios. Desde Augusto, se extiende un modelo en el que las provincias tienen más intervención en el Imperio; esto supone una serie de cambios en el mundo económico. Italia, que se caracterizaba durante las guerras republicanas por ser el receptor de los recursos del Imperio, cambia su papel, porque las provincias tienen un buen número de romanos que están en condiciones de entrar en la red de comercio, en la red económica del Imperio. El papel de las provincias comienza a cambiar en estos momentos. Por eso se habla de una crisis de la economía itálica que también se discute. Siempre que se habla de la agricultura, del comercio, de la distribución de mercancías, surgen estos problemas. Esto se debe a las medidas proteccionistas adoptadas en estos momentos. Parece que en Italia se da una crisis permanente, tanto económica como demográfica. Pero parece que se trata de un cambio de equilibrio entre Italia y el Imperio.
En las fuentes literarias se dan algunos indicios evidentes de esta crisis. Hay problemas en la economía itálica en determinados momentos, dándose un reequilibrio del sistema económico. Hay tres momentos:
              • Vespasiano (69 d.C.), con apoyo en Oriente y Egipto, según Suetonio, llega a Roma desde Alejandría con barcos cargados de trigo. Esto trae un mensaje político: tras la crisis del año anterior, el nuevo emperador trae el equilibrio comercial roto en la época de guerra.
              • Domiciano (92 d.C.). Según Suetonio, mandó que no se plantaran más viñas en Italia y mando arrancar la mitad de las que ya existían en las provincias. Esta medida se engloba en un contexto muy preciso: una mala cosecha de cereal y una muy buena de vino. Así, a parte del exceso de vino que haría caer su precio, sería una medida para animar a los agricultores al cultivo del cereal. Pero también se ve como una medida de protección a la agricultura itálica. El propio Suetonio dice que con posterioridad Domiciano no se preocupó de que su norma se llevara a cabo.
              • Plinio el Joven (107 d.C.). en una de sus cartas dice a uno de sus familiares que no puede ir a la entrada de uno de los cónsules del año, por deber acudir a una de sus propiedades para hacer frente a un problema: los colonos no pueden hacer frente al pago, los cuales le pagan una cantidad fija. Plinio piensa en cambiar el sistema, pidiendo el pago con una parte de la cosecha, evitando que caigan en la miseria.
Entre los argumentos para hablar de crisis permanente está la institución de los Alimenta. Ésta se liga a Trajano, aunque se iniciara con Nerva –hace el primer proyecto-. Esto viene bien a la dinastía de los mal llamados Antoninos, pues es uno de los instrumentos que se utiliza en Roma y en Italia en general para buscar apoyos sociales y políticos. Otras fuentes de información, además de las literarias, son la epigrafía y la numismática. Los documentos contienen la aplicación del modelo general a un ámbito en concreto, por lo que se rige según sus características.
La institución de los Alimenta consiste en la concesión de préstamos agrícolas a los pequeños y medianos propietarios, los cuales pueden tener dificultades en el mantenimiento de sus tierras. Este préstamo consiste entre el 7 u 8% del valor catastral; los beneficios que crean, en torno al 5% anual, deben ser dados al Estado para que éste los gestione. El destino inmediato de estos beneficios es la manutención infantil, repartiéndose según una serie de criterios: se premia a los hijos de individuos casados, por ejemplo. Todo ello se expresa en la propaganda del régimen, mediante la representación del príncipe rodeado por mujeres y niños. El alcance concreto no lo conocemos con precisión, pero puede que llegue a 50 ciudades de Italia. Esto resalta la postura de protección de Italia.
Los objetivos de los alimenta todavía se discuten. Se dice que es una política demográfica; por otra parte, se dice que es la búsqueda de una cantera para alimentar a las legiones; y por último se utiliza el argumento del apoyo a la agricultura itálica, el apoyo a los medianos propietarios. Hoy en día, guiados por el sentido común, parece que esta institución favoreció todas estas medidas.
En este sentido la Tabula Alimentaria de Veleia –pequeña ciudad romana al norte de Italia-, recoge con muchísimo detalle la aplicación de un modelo general de los alimenta a esta ciudad. Al ser recogidas en tablas de bronce, debemos tener en cuenta que la ciudad es el órgano encargado de gestionar este sistema. En ella se dice que se daban préstamos a los propietarios por un valor de 1.044.000 sestercios. Con los beneficios se daban una serie de cantidades a la población infantil de la ciudad; a tenor de lo que dice la tabula: los niños legítimos, 16 sest/mes; niños ilegítimos, 12sest/mes; niñas legítimas, 12 sest/mes; niñas ilegítimas, 10 sest/mes. Se impulsa la demografía, sobre todo la masculina. Pero es una protección a la familia.
Este modelo en época de los Antoninos funciona; pero también hay una serie de iniciativas por parte de particulares. El evergetismo es un ejemplo. Plinio el Joven, un hombre especialmente adinerado, de una familia senatorial de las más ricas, deja en su testamento una cantidad de 500.000 sestercios para los niños y niñas de la ciudad de Como. Esto tiene una relación directa con la protección de la infancia. Este funcionamiento generoso del evergetismo se hace de vez en cuando porque es lo único que permite mantener intacto el sistema romano, sería una válvula de seguridad.
Por tanto, como conclusión, podríamos decir que se mantiene el debate sobre la existencia de una crisis. Las medidas de protección no se sabe si son por la crisis, tendiéndose a hablar de una reorganización del modelo económico, la cual está directamente relacionada con la reorganización del modelo estatal. Las provincias eran grandes centros productores, pero desde comienzos del Principado comienzan a repartir sus propios recursos, por lo que se convierten en distribuidoras. Así, al centro del comercio itálico, se le escapa este monopolio. Podríamos decir, así pues, que se trata de “la integración progresiva de la periferia en los circuitos económicos imperiales”, como bien expresó Jaime Molina.
Este cambio en el equilibrio Roma - Provincias, se ve sobre todo en la producción y comercialización de algunos productos. Es el caso de los mármoles, del aceite de oliva (Bética y norte de África), del vino (Tarraconense y Galia), de los salazones (Hispania y Mauretania Tingitana) y de los cereales (Egipto, África y Sicilia).


  • La producción y comercialización del aceite de oliva.
La importancia del aceite de oliva en Roma lo conocemos por los restos allí hallados. El mejor ejemplo es el Monte Testaccio, una colina artificial formada exclusivamente por los restos de ánforas depositadas en época imperial. Del 80 al 85% son ánforas oleáceas y la mayoría de procedencia hispana. Se forma durante un largo período de tiempo, como han demostrado las sucesivas campañas arqueológicas. Desde Augusto hay una mayor importancia de la llegada de estas ánforas. Además, las ánforas se van articulando cuando llegan al vertedero.
Durante mucho tiempo el equipo español que allí excavaba decía que el final de la vida del vertedero venía de la mano de los Antoninos, hasta finales del siglo II d.C. Sin embargo, en los últimos años se ha demostrado que en época severiana, a finales del siglo III d.C., todavía continúa su actividad, atisbándose la grave crisis que se extenderá por todo el Imperio.
El equipo español se forma por: J. Mª Blázquez, Rodríguez Almeida y J. Remesal. Destacamos la asociación CEIPAC que estudia todo lo que tiene que ver con el aceite de oliva y su comercialización, y la colección Instrumenta.


  • La producción y comercialización del vino.
Sobre la producción y comercialización del vino, también es un ejemplo de la producción y distribución desde las provincias. Desde el siglo II a.C. se da una generalización del consumo del vino. Es uno de esos productos sobre los que se tienen unos gustos muy particulares. Desde el siglo I a.C. sube la calidad de los vinos itálicos, siendo más demandados; los más destacados son los del Lacio y Campania.
Debemos tener en cuenta la gran demanda en las fronteras de los productos itálicos, por el gran número de legiones que allí se encuentran. Las fronteras, no obstante, son grandes franjas de tierra que durante épocas de paz es una zona de trasiego comercial.
En determinado momento desciende la exportación a Hispania y Galia, ya en el cambio de Era, quizás por la mayor producción de vinos en aquellas provincias. Es en este momento cuando el comercio del vino se liga a la demanda de las provincias por poder comercializar sus propios productos. En este sentido hay que recordar lo que decía Suetonio sobre Domiciano y el arranque de las viñas: hay una cierta idea de la competencia de las provincias.


  • La producción y comercialización de los salazones.
Como actividad lucrativa de las provincias también están los salazones. Hispania tiene una producción desde muy antiguo. Destaca la industria de los salazones derivada de la pesca de determinadas especies y la extracción de la sal. Un producto enormemente preciado era el garum, una salsa hecha con las vísceras mezcladas con sal –uso: condimentos, cosméticos, medicamentos-. La economía de las ciudades costeras mediterráneas tiene aquí un factor de desarrollo económico muy importante. Los centros industriales de esta producción son, generalmente, antiguos asentamientos fenicios, como Gades, Malaca, Sexi (Almuñecar). Se les denominan salazones gaditanos o “salazones tartésicos”.


  • La producción y comercialización de la púrpura.
Otra industria derivada de la pesca y que genera un comercio lucrativo en el Mediterráneo es la púrpura, dedicada a la industria textil. Hay una tradición de tejidos que vienen de Oriente, iniciada con los fenicios. La púurpura se extrae del múrice y que sirve para el tinte de textiles.


  • Las minas y las canteras.
El funcionamiento debía ser parecido en minas y canteras. Para las minas tenemos tablas de bronce que tienen que ver con:
              • Una legislación general para el uso y explotación. El ámbito minero en época imperial excede el ámbito local; la mayor parte de las veces, el control se ejerce directamente por el Estado, por medio de funcionarios estatales. El Estado manda a un alto cargo, un procurador, el procurator metallorum, quien se encarga en un distrito minero de gestionar las minas; éste promulga una normativa que se acoge a la ley general, pero cede unas particularidades a esas minas. La explotación se deja en manos privadas mediante negotiatores (sinónimo: posessores), los cuales a su vez arrendan el trabajo a los colonos, situación en la que también se dan concesiones: puede arrendar aquello que está dentro de sus posibilidades, sujeto a unos plazos y a unas normas; esto se debe a que se busca la explotación más rentable de las minas. Los colonos pueden tener dificultades en el arrendamiento por la fuerte legislación. Por propia protección profesional forman sociedades. Un ejemplo es la Societas castulonensis, una especie de sociedad limitada, formada por unos cuantos colonos para protegerse y gestionar mejor la donación de las minas.
              • Minas de explotación imperial directa, siendo los funcionarios estatales los que controlan a los propios trabajadores. Son minas trabajadas por esclavos y condenados, lo cual no quiere decir que no tenga trabajadores asalariados. Aun así, en este tipo, existe el procurator metallorum, generalmente un individuo del rango ecuestre.
Un ejemplo de la preocupación por las minas es Sexto Mario, un posesor de minas en la zona de Sierra Morena. Se suele decir que el topónimo Mons Mariorum puede deberse a este individuo, al igual que la mansio del mismo nombre. Por ley, en época de Augusto, todas las minas eran de propiedad imperial, lo cual no es cierto, siendo este el caso de las minas de Sexto Mario. Ahora bien, tras la conquista romana nadie puede ser propietario en el sentido de tener el dominio, aunque sí pueda tener la posessio. Era contemporáneo de Tiberio, el cual termina apropiándose de sus minas, acusándole de incesto, lo cual es condenado con la confiscación, pasando sus bienes al Estado.
La ley minera de Vipasca (Aljustrel, Portugal) contiene la legislación de sus minas, además una parte del texto responde a un modelo general. Son de época adrianea, por lo que se piensa que corresponde a un modelo general creado con los primeros Antoninos. Tienen una disposición imperial sobre las minas y un reglamento más específico para esa mina hecho por el procurator metallorum, que se encarga de regular la vida en ese distrito minero. Estas minas se arrendaron según los dos modelos, seguramente abundando más los colonos, los cuales tenían como obligación pagar la mitad de sus beneficios. El arrendatario tiene la posesión, pero no el dominio. Pero debemos tener en cuenta que hay mucha diversidad en esto que decimos; sabemos que hay grandes empresas o particulares que son los que arrendan a los colonos. Se arriendan las galerías que pueden explotar, una o varias; para su explotación tiene unos plazos fijos. La concesión de las galerías puede venderse, pero en el caso del abandono de una parte de las galerías, se pierde la posesión, pues son un sector estratégico.
El procurator metallorum es una autoridad política. Debe encargarse de controlar todo lo que corresponde al distrito minero. Por la ley de Vipasca sabemos que es su competencia regular los servicios del asentamiento (baños, comercios, etc.) pues tenemos que tener en cuenta que la explotación produce una población muy variada: esclavos, hombres libres, condenados…Hay unas normas de funcionamiento y horarios, los cuales también son sacados en concesión. Es por ello por lo que algunos arrendamientos funcionan como auténticos monopolios, como es el caso de tintoreros, zapateros, traída de aguas, etc. Hay una normativa muy rígida, imponiéndose multas importantes por los robos y el transporte nocturno del mineral.


  • Minas de Hispania: Las Médulas.
En Hispania existen varias de las minas más importantes para el Imperio, como son las Médulas. Hay que recordar la importancia estratégica que tienen las minas; el paisaje de Las Médulas (León) es especial, que viene de la forma de explotación que tenían estas minas, la Ruina Montis, método mediante el cual el agua va deshaciendo la montaña. Las Médulas son un ejemplo de minas estratégicas para el Imperio; todo el noroeste de Hispania disponía de destacadas minas. La presencia militar en la Península Ibérica se sitúa precisamente en estas zonas mineras, en función de la extracción de minerales y su uso por el Imperio.


  • Minas de Dacia: Alburnus Maior (Rosia Montana)
Con la incorporación en el 106 d.C. de Dacia como provincia romana, se gana la posesión de sus minas. Tiene unas minas de oro conocidas y explotadas desde la antigüedad, en la zona de Rosia Montana. Estas minas de oro son uno de los principales recursos que tienen en mente los romanos cuando se da la conquista, además de otros muchos. Hay que tener en cuenta la población en las fronteras; allí habitaban romanos, los cuales se ven beneficiados con la extensión de territorios, viendo ampliadas sus posibilidades de sobrevivir y enriquecerse.
La mayor parte de estas minas lo que generan a su alrededor son uno o varios vici, pues finalmente se trata de poblaciones que tienen un objetivo en común, como es la explotación de las minas, que se terminan uniendo formando un poblado.
En Alburnus Maior (Rosia Montana) aparecieron 25 tablas de bronce con la legislación sobre las minas. Ello nos da un modelo de explotación, el cual es parecido al de Vipasca: hay una gestión imperial y una gestión privada que obedece a las particularidades que en estas minas se dan. Este modelo está libre de la estructura municipal. Existe aquí también un procurator metallorum, además se han podido seguir por medio de la onomástica muchos de sus nombres. Añadir que hay una serie de cargos intermedios, personal subalterno, bajo el mando del procurator; la mayor parte son libertos imperiales, de confianza, en lo referente a la parte administrativa de las minas.
Las minas de Dacia tienen una serie de conductores o colonos arrendatarios, con una situación entre ellos muy diferenciada, en función de sus posibilidades económicas. Éstos contratan a mineros libres, pero éstos, a su vez, pueden tener algunos esclavos, los cuales trabajan las minas por ellos. Estos colonos pueden formar, además, sociedades. Añadir que estos colonos llegan a pedir préstamos para pagar el arrendamiento. En las minas se dice que el sueldo anual de un minero está en torno a los 210 denarios al año, un sueldo modesto. Resaltar que con las inscripciones epigráficas y con la onomástica podemos decir que en determinados momentos hay individuos que vienen de fuera para el trabajo en las minas; entre ellos están los ilirios, los griegos, los bitinios, los tracios, etc. Esto lo que nos indica es que las minas generan movimientos de población importantísimos (caso de Castelobranco y los clunienses). En estas minas también se dan los servicios para la población minera (artesanos, proveedores…) que se arriendan, aunque están perfectamente controlados por la ley.


  • La financiación del Estado.
Desde Augusto no se había reorganizado el sistema fiscal romano, pues Augusto organizó las estructuras del Imperio para que funcionara como un Estado. Una de sus preocupaciones fue que cada uno de los gastos del Imperio tuviera su partida presupuestaria; es por ello por lo que se van separando los ámbitos del erario público. El término aerarium se refiere al erario público, aunque recibe el nombre de aerarium saturni, pues era custodiado en el templo de esta divinidad.
  • Del tesoro público se extrae una parte que se dedica a momentos de crisis, que recibe la denominación de aerarium sancti.
  • Desde época de Augusto se crea el aerarium militare, una caja pública especial, dedicada a los gastos militares, pues se había demostrado que el Estado está en permanente crisis por no poder hacer frente al gasto militar. Uno de los principales problemas que se encuentra Tiberio en el poder es que no puede licenciar a los veteranos, por lo que se sublevan contra él, pues quieren su recompensa para retirarse para vivir; el Estado puede mantenerlos pero no darles su licenciamiento y su recompensa.
  • También se impulsa con Augusto la separación del erario público del fiscus, que queda exclusivamente bajo control imperial, que son los gastos generales de la casa, oficina y gestión imperial; no es patrimonio de la familia imperial, pero Augusto divide esta parte definitivamente de la gestión del Senado.
El erario se va ampliando con muchos elementos, sobre todo con los beneficios de las conquistas. Tras el año 9 d.C. con el desastre de Quintilio Varo no se paran las conquistas. Hay una serie de términos para definir esto:
              • Stipendium: pago a los soldados. Por extensión es el pago del vencido en origen. De ahí el término de ciudades estipendiarias. Son la mayoría de las ciudades que ocupan el territorio conquistado. Entre sus cargas impositivas por ser poblaciones de vencidos, está el stipendium, la cantidad que debe pagar para que llegue al Estado; esto se gestiona desde los municipios y colonias.
              • Praeda: sirve para definir los bienes que han sido expoliados en los territorios durante la guerra. Es por tanto una parte importantísima de lo que acompaña al príncipe durante la ceremonia del triunfo.
              • Manubie: se utiliza exclusivamente, en origen, a la parte del botín que corresponde al oro y a la plata. La expresión que hace referencia a ello es “ex manubiis”. Cuando se construye el foro de Trajano esta expresión suele aparecer, junto a la iconografía de las guerras dácicas. Hasta tal punto es importante el oro en Dacia que da lugar en la literatura a una serie de mitos muy significativos; fuentes posteriores, del siglo VI d.C., contaban que el rey Decébalo tenía el oro escondido en su palacio, e incluso había hecho desviar el curso de un río, para poder esconderlo en el lecho de éste.
  • Los impuestos directos (Tributum)
Las provincias pagan una serie de tributos, algunos en función de sus características:
              • Stipenium. Gestión municipal. En metálico o en especie (trigo, aceite, vino)
              • Decuma: 10% de la cosecha. Este sistema es más empleado en Sicilia, pues su trigo es vital para el mantenimiento de Roma.
Desde Augusto el Stipendium se establece con dos criterios:
              • Tributum soli: en función de la posesión de la tierra.
              • Tributum capitilis: en función del censo que se hace.


  • Los impuestos indirectos.
              • El portoria: impuesto sobre las mercancías transportadas, bien por tierra o por mar. Se utiliza para proteger las tierras y los productos, haciendo llegar los beneficios de las importaciones, lo que hace muy gravoso la llegada de productos exteriores. Lo que se cobra varía entre un 2 y un 5%. Por ello se entienden las reclamaciones de algunos mercaderes para anular o reducir estos impuestos. La medida de anular los portoria parte de Nerón o de su círculo; no se llega a implantar.
              • La vicésima hereditatum: 5% de las herencias por línea indirecta, para las herencias mayores de 100.000 sestercios. Con Augusto se fijó definitivamente pues es una de las principales fuentes de recursos para el aerarium militare.
              • La vicésima libertatis. 5% del valor de los esclavos manumitidos. El Estado romano, a pesar de recibir beneficios con las manumisiones, no siempre lo ve bien. Si es el propietario quien paga, debe dar el 5%; pero el esclavo paga si es iniciativa suya. Este impuesto se destina al “aerarium sanctius”; no sabemos si éste siempre tenía dinero, pues hay información que nos hace dudar de estas partidas.
              • Bonna damnatorum. Es lo que se confisca a los condenados. Hay un beneficio para el Estado y también para el delator, muy cuantioso. En época Julio Claudia tenemos muchas denuncias para llevarles a un juicio por Maiestate; esto crea una cierta alarma social, sobre todo en aquellos grupos más afectados. La figura del delator está generalizada en la sociedad en los siglos I y II d.C. Cuando esto se da en una familia de la elite, ésta queda desprotegida de aquello que necesita para mantener su rango social. Además, se supone que una parte de ello pasa al Estado, pero parece ser que pasa a las fortunas personales de los emperadores. En época de Nerva muchos senadores deben limpiar su nombre y el de su familia por haber sido delatores en época de Domiciano.
              • Centesima rerum venalium. 1% ventas. Se fija con Augusto, destinándose al aerarium militare.
              • Vicesima venalium mancipiorum. 5% sobre la venta de esclavos. Es fijado por Augusto en el 7 d.C., formando parte de su reforma, fijando la cuantía y el lugar al que van dedicados.
              • Aurum coronarium. En origen era un impuesto recaudado para el triunfo. Luego este impuesto se generaliza, debiendo darse al príncipe en ocasiones especiales (cuando como gobernante ocurre algo importante, como la coronación o adopción de un príncipe). Esto se ve paliado porque en determinados momentos el príncipe también da dinero. Augusto dice que este impuesto sólo lo aceptaba de las provincias, pero con los Flavios se ve que algunos príncipes tenían una cierta tendencia a perdonarlo.


  • Gastos del Estado.
  • Ejército.
Un tercio del gasto total del Estado pertenece al ejército, aunque algunos autores piensan que es la mitad del gasto total, ya que los gastos en el ejército son un concepto muy alto (sueldos, licenciamientos…). En general todos los datos del gasto del Estado son muy difíciles de conocer. Se calcula que las legiones estaban formadas por unos 300.000 soldados, pero esto también es difícil de cuantificar.
Se creó en el principado el aerarium militare, arca pública destinada al gasto militar, es decir, para el pago de salarios de los legionarios, el mantenimiento del ejército y las recompensas a los veteranos que se licencian. La mayor parte del gasto militar se destinaba a las recompensas a los veteranos del ejército, como demuestran las dificultades en época de Tiberio para licenciar a las tropas.
  • Obras públicas.
Las obras públicas tienen una ventaja para el Estado romano, y es que una buena parte de las mismas se hace con dinero privado de las elites estatales o locales, que mediante actos de evergetismo contribuyen al desarrollo de las obras públicas. Esto alivia el gasto del Estado.
La mayor parte del gasto estatal se destina a la red viaria, que en el Alto Imperio realiza un gran esfuerzo de ampliación, especialmente con Tiberio, Nerón, Trajano y Adriano. La construcción de vías permite el traslado de tropas por el Imperio de forma mucho más rápida (permitiendo un mayor control de la periferia imperial) e impulsan el comercio entre las provincias. La infraestructura hidráulica era muy costosa.
Finalmente el Estado destina parte de sus presupuestos para la construcción monumental.
  • Administración.
La administración, ya sea central o provincial, genera un gasto muy alto. La mayor parte del gasto es para el mantenimiento del sistema administrativo, no para el pago de los funcionarios.
  • Política social.
En política social el Estado romano destaca en dos gastos:
  • Los donativos: se realizan en momentos especiales, como el ascenso al poder de un príncipe nuevo
  • Las frumentationes: repartos de trigo (congiaria) o préstamos que el Estado otorga a la población.






















Tema 8. La defensa del territorio del Estado: el ejército romano


  • La administración del Imperio: reforma de Augusto.
El territorio del Imperio romano se dividía en distritos (Italia, 14 distritos) y en provincias. Hay otros territorios conquistados por Roma que no tenían administración regulada por ley durante un tiempo (Alpes, territorios conquistados alejados de Roma que están bajo control del ejército…). Esta falta de previsión administrativa se ve claramente en Hispania. Al principio fue dividida en Hispania Citerior y Ulterior, pero sus fronteras no estaban definidas puesto que quedaba gran parte de la Península Ibérica independiente del control de Roma. Esta situación de territorios con administración confusa se reguló durante el Principado.
Hay tres tipos de provincias:
  • Imperiales: el gobernador es el legatus Augusti pro praetor (expretor o cónsul) que cuenta con imperium y está asesorado por procuradores financieros, de orden ecuestre.
  • Senatoriales: gobernadas por procónsules de orden senatorial y con mando de tropas. Bajo su mando están los procuradores financieros.
  • Procuratorias: el gobernador es procurador de rango ecuestre y depende de forma directa del príncipe. Son muy pocas y normalmente son provincias recién conquistadas o muy problemáticas, como es el caso de Judea –cuyo procurador dependía del de Siria-.
Hay una provincia con una situación excepcional, Egipto, en la que los senadores no pueden entrar sin el permiso del príncipe, debido a la gran importancia estratégica para el Imperio. Al mando de esta provincia está el praefectus Aegypti, de rango ecuestre.


  • El sistema de fronteras.
  • La frontera del Rin.
El limes romano del norte está en el Rin, aprovechando el río como frontera con los pueblos germanos. Se suceden los campamentos romanos a lo largo del limes, entre los que destaca Moguntiacum (Mainz, Alemania) que incluso cuenta con un teatro. Moguntiacum es un asentamiento con una guarnición militar desde Augusto que con el tiempo (siglo II d.C.) se convertirá en un municipio, por eso cuenta con un teatro –lo conocemos a través de Suetonio-.


  • La frontera del Danubio.
En el Danubio alto/medio destaca el emplazamiento de Carnuntum (Petronell, Deutsch-Altenburg, Austria), campamento militar que progresivamente crecerá y se convertirá en una ciudad. Sigue un proceso paralelo al de Moguntiacum, siendo un emplazamiento militar desde Augusto que se ubica junto a un asentamiento indígena que a partir de mediados del siglo I d.C. se convierte en una de las principales sedes de las legiones romanas emplazadas en el Danubio alto/medio y en el siglo II d.C. se convierte en municipio romano. Carnuntum se situaba en Panonia Superior.


  • Britannia.
Britania es una provincia que nunca fue formada del todo. Adriano construyó un muro con la idea de establecer una provincia con unos límites claros, ya que hasta el momento no estaba clara su frontera. Hacia el 125 d.C. Adriano realizó cambios en las fronteras estableciendo muros físicos en Britania, en la frontera renano-danubiana o el norte de África. Hasta entonces en las fronteras había empalizadas con torre detrás, no era una frontera física clara. Britannia fue conquistada por Claudio, pero su frontera era solo de torres defensivas hasta que Adriano construyó el muro a la altura de Newcastle.
El muro de Adriano tiene una serie de establecimientos militares para la defensa del limes. Sin embargo la vida ciudadana romana estaba mucho más al sur del muro de Adriano, donde el territorio estaba conquistado por Roma desde época de Claudio. Por lo tanto en Britania el mundo civil del militar estaba muy separado.


  • El ejército del Principado.
  • Las legiones.
En parte el ejército funcionaba como en el 104 a.C. cuando Mario hizo la reforma. Pero se realizaron importantes cambios. Las legiones durante el Imperio variaron entre 25 y 30, con momentos de cambios. En el 31 a.C. (batalla de Actium) hay 28 legiones, pasando a 25 legiones en el 9 d.C. (clades variana) y ascendiendo a 30 legiones con Trajano. Hay otros cambios intermedios con los Julio-Claudios en cuanto al número de legiones.
En cuanto a su distribución, encontramos 8 en el Rin, 3 o 4 en el Danubio, 2 en Iliria, 4 en Siria, 2 en Egipto, 1 o 2 en África y 3 en Hispania. Estas legiones se fueron movilizando según las amenazas al Imperio romano, pasando de unas regiones a otras.
  • Los legionarios.
El número de legionarios no es el mismo en las diferentes legiones, y también varía el número de tropas auxiliares formadas por peregrini de las provincias conquistadas por Roma. Se calculan, pese a las dificultades de cálculo, unos 300.000 soldados en total.
Los legionarios son ciudadanos romanos, por lo que la extensión del derecho de la ciudadanía romana supone una extensión de la base social para el reclutamiento.
  • La composición de una legión.
Las legiones se componen teóricamente de 4.800 legionarios, pero normalmente su número varía entre 5.000 y 6.000. Normalmente las legiones tienen numerosas bajas en tiempos de guerra y se reemplazan de forma más o menos rápida, por lo que el número exacto no se conoce. Las legiones están formadas por ciudadanos romanos, cuyo origen se amplía con la extensión del derecho de ciudadanía.
Al mando de las legiones están los legatus legionis, de rango senatorial, a quienes están subordinados los tribunus legionis, tres laticlavius y tres angusticlavius por legión. La legión se divide teóricamente en 10 cohortes formadas cada una de ellas por 480 hombres, y a su vez en 60 centurias formadas cada una de ellas por 80 hombres.
Los campamentos militares tienen una estructura ortogonal y su territorio se compone de castrum y prata, el campamento y el territorio en el que se pueden mover libremente las legiones. Los prata se deben delimitar mediante mojones cuando el territorio de alrededor es ager romano (en el limes no es necesario).
En Holanda destaca el campamento de Nigrum Pollum; en Hispania está Petauonium (Rosinas de Vidriales, Zamora), fue clave en las guerras cántabras ya que albergó a la X Gémina que sale en el 63 d.C. hacia el Danubio. Allí se instala el Ala II Flavia Hispanorum civirum romanorum.
Algunos nombres de legión son: I Minervia, II Augusta, IIII Macedónica, VII Gémina, X Gémina, XX Valeria Victrix o XXX Ulpia Victrix.
  • Los auxilia.
Las unidades auxiliares son los que cargan con el peligro de la guerra en el ejército. La mayor recompensa que se les ofrece a la hora de alistarse al ejército romano es la concesión del derecho de ciudadanía. Se trata de un mundo distinto, el de los peregrinos reclutados en las ciudades peregrinas o municipios romanos donde habitan peregrinos.
Siempre están adscritos a una legión, y el número de auxiliares varía en cada una de ellas, aunque normalmente son el mismo número de auxiliares que de legionarios. El reclutamiento se realiza entre los peregrinos, los que no tienen el derecho de ciudadanía. Se trata, por tanto, de un reclutamiento que se hace a nivel local, aunque no se sabe con certeza si se trata de un reclutamiento voluntario u obligatorio (dependería por tanto de cada caso concreto). Algunas de estas unidades auxiliares tienen el apelativo de civium romanorum, lo que indica que de forma ocasional se crean tropas auxiliares con ciudadanos romanos y peregrinos.
Las unidades tienen 500 hombres y otras 1.000 (éstas últimas son minoritarias) y pueden ser de infantería (cohortes a cuyo mando está un prefecto ecuestre) o de caballería (alas a cuyo mando está un prefecto también de rango ecuestre). Los soldados auxiliares llevan normalmente su propia ropa y armas, lo que da una gran variedad dentro del ejército frente a la uniformidad de las legiones.
El tiempo de servicio se premia con el licenciamiento mediante un diploma militar que les concede la ciudadanía romana a los auxiliares. Pero hay que señalar que la mortalidad en los cuerpos auxiliares era enorme y por lo tanto era muy difícil llegar a cumplir con los años de servicio completos.
  • Los nombres de las cohortes.
Los nombres nos dan mucha información sobre las provincias o ciudades de las que proceden los auxiliares, por lo que son una fuente de información muy valiosa para los historiadores. Cuando una cohorte recibe el nombre gentilicio indica que esas tropas han sido originalmente reclutadas todas en ese territorio, aunque posteriormente se reemplacen las bajas con auxiliares de otros territorios.
Una característica peculiar es que las tropas auxiliares reciben nombres de los lugares menos romanizados, haciendo cargar con el peso de la lucha en la primera línea a los menos romanizados. Esto sirve como mecanismo de romanización, incorporando al ejército a los indígenas con menor influencia romana.
Ejemplos de nombres de cohortes son celtiberorum, asturum et gallaecorum, cantabrorum, lusitanorum, batavorum, flavia numidarum… Hay que señalar que estos nombres están dados por los romanos, no sabemos como se autodenominaban los indígenas. En otros casos las cohortes reciben nombres de ciudades: Antiochensium, Bracaraugustanorum, Damascenorum. Estas unidades reclutan a las tropas del territorio de la ciudad. También se da el nombre a las tropas según las provincias de las que provienen, como Gallica, Hispanorum, Britannica, Panniniorum, Raetorum, Thracum, Alpinorum, Aquitanorum… Las que aglutinan a varias provincias como gallica o hispánica indica que se reclutaron de varias provincias diferentes del territorio.
  • Los nombres de las alae.
Los criterios para poner los nombres son los mismos que con las cohortes. La peculiaridad de las alas es que su movilidad es mucho mayor y aparecen en muchos lugares del Imperio alejadas de su zona de reclutamiento. Se nombran según los populi (Vettonum, Asturum…), según las provincias (Augusta Gallorum, Gallorum et Pannoniorum, Noricum, Pannoniorum, Thracum…) y también según su populi y provincia (Hispana Arevacorum) o con un epíteto imperial (Flavia. Esto indica que su origen es diferente, ya que prima el lugar de origen sobre otras cosas).
  • Otras unidades.
Además de las legiones y las unidades auxiliares hay otras unidades que forman parte del ejército romano. Hay un término genérico para referirse a ellas, numeri, que indica que son bárbaros no romanizados. Son muy mal conocidos y su intervención es muy ocasional, no firman un contrato con Roma como los auxiliares. Un ejemplo son los equitum Illyricorum, que luchan para Roma seguramente a través de un pacto ocasional o personal con algún general romano.
También se habla de los equites singulares Augusti, que no es exactamente una guardia personal del príncipe que existía desde Augusto pero se le parece. Parece que se creó desde Trajano, aunque no se sabe con certeza. Probablemente estos cuerpos eran para contrarrestar el poder de los pretorianos.
La flota es denominada classis, a cuyo mando está el praefectus classis (son dos y están en los dos cuarteles generales de la flota, Missenum y Ravenna). Hay destacamentos en Alejandría, Siria, Danubio, Rin…
  • Las unidades de la urbs.
Las cohortes urbanae son los encargados de proteger la ciudad de Roma y tienen al mando un prefecto de la ciudad de rango senatorial (praefectus urbi). Se calcula que eran aproximadamente 4.000 hombres.
Las cohortes praetorias son la guardia del príncipe, independientemente de que el príncipe tenga otros cuerpos de seguridad incluso para controlar a los pretorianos. Cuando los príncipes son poco viajeros la actuación de los pretorianos está en el ámbito de Roma, pero cuando es viajero se tienen que desplazar al menos una parte de los pretorianos junto a él. Al mando están dos praefecti praetorii, normalmente uno de ellos de mucha confianza del príncipe. También cuando el príncipe viaja uno de ellos debe ir con él. Sabemos que con Domiciano había 10 cohortes pretorias y se supone que cada una de ellas cuenta con 1.000 hombres.
Los vigiles son la policía urbana, los encargados de la seguridad ciudadana dentro de la ciudad. Al mando esta el praefectus vigilum, y se piensa que eran unos 7.000 hombres.
En conclusión, se calcula que el ejército romano contaba con un total de 300.000 hombres entre todos sus cuerpos militares.
  • La diversidad del ejército romano.
Las fuentes literarias mencionan la táctica del ejército. Flavio Josefo habla del ejército de Vespasiano, centrándose en el papel de los auxilia y el derramamiento de “sangre extranjera”. Tácito, en los Annales, habla de cómo se planteaban las batallas, con los auxilia delante, en primera línea de batalla. Las Vexillationes son unidades para un momento determinado.
Finalmente hay que mencionar que las provincias se fueron integrando en el imperio y tuvieron un papel vital en la defensa del mismo, lo que hizo que tuvieran un gran poder (ejércitos del Rin o de oriente) y se desvelara el “arcanum imperii”.


  • La financiación del ejército.
Con las reformas de Augusto se dan reformas en el ejército y en las finanzas militares, con la creación en el 6 d.C. del aerarium militaris, que se separa del resto del erario público, el aerarium saturni. Tres prefectos están al mando de estas arcas; para este cargo tenemos muchos nombres, por la epigrafía funeraria y honorífica, por lo que sabemos que la mayoría son de Italia aunque el cargo llega a universalizarse, apareciendo individuos provinciales. Desde mediados del siglo I y principios del II d.C. el Estado romano se caracteriza por los frutos que da la universalización de su modo de vida, con la administración, el ejército y su funcionamiento. Esto provoca que cada vez haya más homines novi, provinciales que viniendo de familias ecuestres llegan a formar parte de las filas del Estado.


  • El aprovisionamiento del ejército.
  • Milites frumentarii: encargados del abastecimiento.
  • Annona militaris: la Annona es el sistema que garantiza el abastecimiento a la población, no siendo un sistema de donaciones, sino que se trata de un sistema económico y administrativo que sirve para asegurar los productos de primera de necesidad a toda la población. En determinado momento, en el Alto Imperio, se separa la Anona militar, dirigida a garantizar el abastecimiento de las legiones pues es un elemento estratégico de gran necesidad. No se sabe desde cuando funciona, aunque se apunta el siglo III d.C. con Septimio Severo, aunque puede que se crease antes aunque no se tenga constancia de ello.
Las cargas que traen las guerras son, como en todo el mundo antiguo, estacionales, finalizando en invierno; generalmente las guerras se inician en primavera. En época de guerra el peso de la Annona sobre la población es mayor; éste se da en forma de tributos especiales, con el paso de legiones por distintos puntos exigiendo contribuciones, y otras muchas formas posibles. Esto se aleja de las palabras de Escipión, quien habría recibido una carta del Senado donde decían que le enviarían lo necesario para la guerra a lo que él respondió “la guerra se alimenta a sí misma”.


  • El abastecimiento.
El abastecimiento es sobre todo local. El aprovisionamiento diario de las legiones y los cuerpos auxiliares se compra o se exige en el entorno. Por tanto, el origen de la mayor parte de los productos es local; aunque no es exclusivo. Los destacamentos militares son una carga para las provincias, tanto las de acantonamiento como las vecinas. Todo depende del momento de la guerra, de la política de la provincia, etc. Normalmente el abastecimiento se obtiene por los impuestos, por el botín o por las requisas. Las ciudades sufren por el paso de legiones, de sus legados, o de los altos cargos de Roma. Entre el 113 y 114 d.C. cuando se trasladaron las legiones del Rin a Oriente tenemos que hacernos una idea del enorme costo que tuvo para las ciudades. Así pues, se entiende que uno de los mayores problemas para el Estado romano es el alimento diario de las legiones.


  • Necesidades.
  • Alimentos, ropa, calzado, materiales necesarios para la construcción del campamento y las instalaciones defensivas (se buscan en el entorno)
  • En los alimentos destaca el trigo y los animales, los cuales los utilizan como medios de carga, y de los que obtienen carne y piel.
En un yacimiento de Escocia se encontraron 10 toneladas de clavos, lo que nos ayuda a hacernos una idea de la diversidad de lo allí encontrado.
  • Alimentación.
  • Se calcula entorno a un Kilo de trigo por persona y día, siendo la base de su alimentación.
  • Reciben una gran cantidad de carne.


  • Sueldo de un soldado.
Estaría entorno a 225 denarios anuales, un sueldo muy digno al tener resultas buena parte de sus necesidades. Debemos resaltar que de los salarios se les descuentan a los soldados algunos factores, como su alimentación.

  • Los proveedores.
Con la legión marcha una parte de población civil, que recibe la denominación de Cannabae, que vienen a ser asentamientos civiles que se dedican al aprovisionamiento de las legiones. Es por esto por lo que en ellos abundan los mercaderes y artesanos, ya que la mayor parte de los objetos que se hayan en los asentamientos de la legión han sido realizados en el mismo lugar. Estas poblaciones muchas veces evolucionan hacia la fundación de ciudades. Algunas unidades militares, tras el servicio militar, se mantienen en las tierras donde han servido, pues sus vínculos son mayores con ella que con los de su tierra de origen.
Destacar el caso de Dobruja, que explica el asentamiento humano que se genera entorno a estos asentamientos militares. Además, entre las legiones del Rin están atestiguados un buen número de artesanos, aunque parece que algunos legionarios hacen sus propios productos, sobre todo en los momentos de paz; en las fuentes se recogen las actividades a las que se dedican los soldados en tiempos de paz. Debemos tener en cuenta que había territorios pacificados; en este sentido resaltar las palabras de Patrick Lerroux, quien dice que la historia del ejército de Hispania era “la Historia sin Gloria de un ejército sin guerra”, lo cual no es cierto, pues la legio VII Gemina tuvo numerosos enfrentamientos en los lugares donde había guerra.


  • El recorrido de una unidad auxiliar.
Para analizar este aspecto recurrimos a la inscripción votiva de un individuo llamado Bassus, quien se denomina así mismo Turobrigensis, ciudad que se encuentra en la zona de la actual Extremadura, en Caleruela. Dedica su inscripción a Ataecina, diosa lusitana, que tiene su santuario en Santa María del Trampal. El individuo aparece como un miembro del ala Hispanorum Vettonum, una unidad auxiliar de caballería. Este cuerpo de vettones se forma en época Julio Claudia y a mediados del siglo I d.C. está en Britania (Bath); a fines del siglo I d.C. se encuentra en el sur de Gales (Brecon Gaer) y a finales del siglo II d.C. se encuentra al sur del muro de Adriano (Binchester).
Bassus sería un vetton reclutado en su tierra. En la primera mitad del siglo I d.C. dedica una inscripción a Ataecina, quizás antes de marcharse para siempre.












Tema 9: La religión del principado.


  • Los dioses romanos.
Cuando hablamos de los dioses romanos tenemos dos mundos:
  • La religión oficial, presente en todo el Imperio, por medio de inscripciones y otros elementos, en la que se veneran a una serie de divinidades, destacando la Triada Capitolina (Júpiter, Juno y Minerva). Es la religión que la administración y las autoridades deciden dejar para la posteridad.
  • La religión popular, que conocemos fundamentalmente por medio de la epigrafía, en la que se contiene la religiosidad de los individuos. En este ámbito hay preferencias, destacando los cultos a Júpiter, Hércules, etc.
A estos cultos, que son exclusivamente romanos, se incorporan muchos más.
  • Con la conquista de Grecia se asumen sus elementos religiosos, por medio del proceso de sincretismo o identificación de los dioses griegos con los romanos, asumiendo que la mayor parte de los dioses griegos tienen similitudes con los romanos. Por otra parte, Grecia aporta una característica: el carácter mistérico de algunos de sus cultos, con una serie de rituales de iniciación. Sus ceremonias se realizan con grandes secretos, con un gran halo de misterio, lo que deslumbró en cierta manera a la élite romana, la cual asumirá estos cultos. Fue el caso de Adriano, quien se inició en los Ritos de Eleusis y otros más, al igual que otros muchos pudientes.
  • Los cultos orientales: fueron extendidos por todo el Imperio. Tradicionalmente se ha dicho que el ejército fue el responsable de extenderlos, encontrándose restos de ellos por todos los puntos del Imperio. Así pues, no se puede negar una transmisión importante por las legiones. Pero desde principios de la época imperial, con la expansión del derecho de ciudadanía, se llevan a colonos a los nuevos territorios, de ahí que no se pueda despreciar a la población civil como responsable de la expansión de estos cultos. Los cultos orientales mejor aceptados son aquellos que en época helenística son bien aceptados.
Un aspecto a resaltar es el sincretismo o interpretatio con los dioses de los territorios vencidos. En los territorios vencidos hay un contacto entre las creencias indígenas y romanas, contacto que reviste muchos matices, que nosotros podemos apreciar en las inscripciones votivas. En las provincias occidentales y de la Europa central hay que citar la tolerancia de Roma hacia sus dioses, no produciéndose un corte del culto de estas divinidades indígenas. Ahora bien, no todos los dioses y practicas religiosas gustan a Roma, considerándolas despreciables, las cuales llega a prohibir. Esta aceptación se debe a que no tiene problemas de convivencia con las religiones politeístas, porque el sentido pragmático romano, un estereotipo pero que funciona, permite que se sobrelleve con el fin de explotar las provincias.
Muchas veces en las provincias, mediante un proceso progresivo y lento, terminaron adoptando el nombre de los dioses romanos, los cuales conviven perfectamente con los indígenas que en muchos casos revisten epítetos, para identificar a sus divinidades, epítetos locales e indígenas; es por ello por lo que varían de unas zonas a otras, teniendo sus divinidades unas características y competencias diferentes. Ahora bien, los epítetos son mal conocidos, debido a que un buen número de ellos son mal leídos en las inscripciones; de ahí la labor de re-lectura por los especialistas.




Hay que destacar en esta línea el Culto Imperial, iniciado ya en la persona de César. Es un acercamiento al mundo helenístico de Oriente. El culto imperial en el siglo I y II d.C. va revistiendo diversas manifestaciones. Este culto tiene un elemento de difusión fundamental que son las ciudades, aunque no solo ellas, sino que también las provincias; pero la ciudad es la célula básica desde donde se articula el culto, pues no debemos olvidar que la religión es un asunto de estado; de ahí que los duunviros gestionen este elemento de la ciudad.
No debemos olvidar la relación que tuvo Roma y su autoridad con el judaísmo y el cristianismo, las religiones monoteístas.
  • Por lo que respecta al judaísmo tuvo una relación muy complicada. Estaba arraigado en el territorio de Israel y Palestina, zona que iba a conquistar. Hay momentos de crisis especial por motivos políticos, aunque siempre reviste motivos religiosos. Hay prácticas, además, que se ven poco fiables, como la circuncisión, llegándose a prohibir.
  • Con el cristianismo, hay que decir que siempre se habla de él cuando se convierte en culto oficial, olvidándose de la expansión anterior en un mundo pagano. En la época imperial las relaciones con los cristianos eran difíciles por ser un grupo que en su origen era anti- sistema. De ahí que sean vistos con suspicacia, puesto que se oponen al modelo de vida romano; sus relaciones serán diferentes según los distintos momentos del Imperio. En Roma tuvieron, no obstante, muy mala prensa porque se desconocen sus prácticas, no porque fueran secretas, sino porque se ven como un peligro.
  • Las reformas de Augusto.
A partir de comienzos del Imperio los aspectos religiosos de Roma revisten diferencias con época republicana, porque la religión es un asunto del poder, lo que condiciona la religión oficial. El Principado necesita que algunas de las manifestaciones religiosas se adecuen a este modelo político. Las manifestaciones religiosas, como las literarias, fueron manejadas por Augusto y su entorno según sus necesidades.
Augusto pretende llevar a cabo la Concordia deorum. La restauración de este concepto se debe a la larga guerra civil, que rompe las relaciones con los dioses, de ahí que sea necesario restablecer la relación con las divinidades. Esto se plasma en la literatura, como en Horacio “Tu, romano, expiarás inmerecidamente los delitos de tus mayores, hasta que hayas reconstruido los templos, las moradas ruinosas de los dioses y sus imágenes ensuciadas por el negro humo. Conservas el Imperio por haberte conducido humildemente ante los dioses: de aquí todo principio, hacia aquí debes guiar el fin. Los dioses, por haber sido despreciados, ocasionaron muchas desgracias a la enlutada Hesperia”. Se da una política conservadora, la cual incluye, no solo en época de Augusto sino que también en época Julio Claudia, la construcción y reconstrucción de los espacios sagrados.
Algunas de estas transformaciones que se dan con Augusto se deben a que la persona del príncipe va a ser la máxima autoridad religiosa. Augusto rompe con la tradición republicana que impedía que un individuo acumulase más de un cargo religioso. Esta prohibición se debía a que estos cargos actuaban como trampolín para su promoción personal, formando parte de la vida política. Algunos títulos y órdenes religiosas a las que pertenece son:
  • Pontifex Maximus. Este cargo tarda en asumirlo, hasta la muerte de Lépido (12 d.C.) –con ello obtiene una vivienda en el foro, la cual cede a las sacerdotisas de Vesta-, pero sus sucesores lo asumen como algo normal.
  • Fratres Arvales: colegio religioso de gran prestigio en Roma desde época Republicana pues tiene que ver con los cultos agrarios (arva: campo labrado). Este colegio sacerdotal está destinado a los miembros de la élite urbana. Augusto entrará en este colegio y a parte de esto, el colegio también se dedicará a rezar por la salvación de la República, en el sentido del Estado romano, y por la familia imperial. A partir de este momento, las cofradías religiosas deben incluir entre sus competencias rezar por la familia imperial, debiéndose poner a su servicio.
  • Sodales Titii: cofradía de sacerdotes que ahora piden por la salud del príncipe. Augusto pertenece a ambas cofradías, o sodalitas, que vienen a ser órdenes religiosas.
  • Quindecemvir (XV VIR) sacris faciundis, encargados religiosos que se dedican a custodiar los Libros Sibilinos, aquellos que en la tradición romana provenían de la tradición griega, de las Sibilas (pitonisas griegas), las cuales eran capaces de interpretar la situación que viven y las que se van a vivir. Estos libros se encontraban en Roma en el templo de Júpiter Capitolino. Todo este asunto reviste un conflicto político muy complicado en Roma. Los libros eran consultados cuando ocurría algo importante, dándose una interpretación religiosa; esto, naturalmente, tiene una importancia política obvia. Por tanto, ser lugar depositario de estos libros tiene una importancia especial ademas de una desconfianza política. Los libros fueron trasladados en estos momentos al templo de Apolo, puede que por la lucha por el poder en los grupos elitistas de Roma.
A parte de todo ello, Augusto desde el nuevo sistema político va a comenzar también a añadir características a algunas divinidades.
  • El culto a Mars. En Roma su culto estaba muy extendido, al ser la divinidad de la guerra; pero las divinidades romanas también tienen apelativos que definen sus cualidades. Un ejemplo es Mars Ultor, Marte Vengador, que ya existe en época republicana pero que en época de Augusto reviste una importancia especial, pues se emplea cuando se solucionan graves conflictos (tras la guerra civil y la victoria sobre Actium, lo cual suele ir acompañado con el cierre de las puertas del templo de Jano).
  • Venus: tiene un significado especial, pues tras la muerte de César, los Julios se presentan como descendientes en origen de Venus, convirtiéndose en su divinidad protectora.
  • Otra manifestación que se produce con el Principado pero que es más tardía, es la asociación de la figura del príncipe con Heracles; esto se potencia a finales del siglo I d.C., lo cual es evidente en todos los campos: literatura, iconografía, numismática… La manifestación es más evidente a partir de Trajano. Pero, en cada reinado, esto lleva una evolución: hay reinados muy favorables a su identificación, habiendo momentos en que esto transciende, siendo representado el propio emperador con los atributos de Hércules, dándose una completa asimilación. Con Trajano hay una diferencia enorme en los últimos años de su reinado, pues se potencia su identificación. Esto se suele interpretar como la necesidad de reforzar su imagen frente a una situación muy difícil, en el caso de Trajano por las guerras en Oriente.
Una importancia especial la tienen también las Vestales. La mayor parte de ellas salen de las élites romanas, lo cual las reviste de un halo de misterio. Se dedican al culto a Vesta, diosa protectora del fuego del hogar; son cultos domésticos, que solo pueden tener las mujeres de la élite. Tienen un tiempo de servicio de 30 años, gozando de una situación especial en Roma: mantener la virginidad; si no lo cumplían, sufrían muertes horribles. El colegio de las Vestales en época de Augusto tiene una importancia especial por contar con el apoyo del emperador.
A parte de las vestales, otra figura que sufre un cambio con Augusto es el Flamen Dialis, el sacerdote de Júpiter, que no había sido nombrado en los últimos años de la República, posiblemente por su carácter especial, por su gran prestigio y poder. Seguramente no habría consenso para nombrarlo. Cuando Augusto nombra a uno, habían pasado 60 años desde el anterior.
Entre las reformas, al pretender reinstaurar las viejas tradiciones republicanas por compensación al nuevo sistema político, se da la reactivación de algunas fiestas y ceremonias. Entre ellas están:
  • Las lupercales, relacionadas con los ritos de fecundidad. Éstas tienen una serie de ritos y ceremonias, como una serie de individuos que acompañan los actos, donde ahora tienen un papel importante los equites.
  • El Augurium Salutis, el augurio de la salud del pueblo romano. Tiene el requisito de que Roma debe estar en Paz para poder ser realizado, de ahí que se restablezca tras la guerra civil, con Augusto. Esta última ceremonia se divide en dos: en la primera se pregunta si se puede hacer la petición a los dioses; mientras que en la segunda se pide ya por la salud del pueblo romano.


  • La religión y la ciudad.
El príncipe delega algunas de sus competencias en los asuntos religiosos a la provincia, a través del concilium provinciae, la cual las cede al convento jurídico y éste, por último, a la ciudad. Esto lo sabemos principalmente por la epigrafía. Serán los responsables de la ciudad, los duunviros, los que se encarguen de los asuntos religiosos, como la confección de los calendarios y la realización de fiestas. Los duunviros y los ediles son los encargados de hacer los juegos en honor de la Triada Capitolina y otros dioses.
La propia ciudad nombra colegios sacerdotales, que tiene que ver con el nombramiento de augures y pontífices, 3 de cada cargo, que funcionan a nivel local, de forma paralela a aquellos augures y pontífices que hay en otras ciudades y en la propia Roma. Añadir la existencia de arúspices, que se dedican también a las predicciones, que actúan como asesores religiosos de los magistrados y de los particulares, pero no son un cargo religioso.
Añadir que la asamblea de los decuriones tiene la misión de nombrar a los “magistri” de los templos, que son los encargados de cuidar los templos, realizar los sacrificios y las procesiones, siendo los máximos dirigentes de sus templos. Las ciudades, al mismo tiempo, tiene una serie de cargos religiosos, como los flamines y sevires. Los decuriones, además, deciden sobre los gastos religiosos. Por tanto, la religión es un asunto que tiene que ver con la ciudad, estando así legislado, teniendo la jurisdicción de tales competencias.


  • El culto imperial.
Inmediatamente después de la muerte de César se impone el culto imperial. Éste, en un principio, debió costar imponer en Roma, pues choca con la tradición de los romanos –donde se resalta la austeridad y la sencillez-, no muy prestados a tales manifestaciones espectaculares. Esta costumbre proviene de la tradición helenística oriental, dándose casos de venerar a los emperadores incluso en vida (en Oriente es una tradición milenaria).
En el año 43 d.C. están las primeras manifestaciones de culto a César, hablándose tras su muerte de una serie de manifestaciones relacionadas con algo horrible que ha ocurrido. Es por ello por lo que se le diviniza, convirtiéndose Octavio en hijo del divino -Divi filius-. Pero lo que ocurre en estos momentos de confusión y creación del Principado es que Oriente funciona de una manera distinta a Occidente e Italia; es por ello por lo que en el cambio de príncipe se le venera, haciéndose manifestaciones modestas, divinizando a aquel que ahora es la autoridad política y religiosa. De ahí que desde muy pronto se quieran hacer altares a Augusto (al igual que le ocurrirá a Tiberio), aun estando en vida, lo cual no se puede permitir, pues los romanos nunca lo aceptarían; de ahí la oposición del culto a su persona en el momento en el que están vivos.
Augusto a partir de 14 d.C. es divinizado, dándose una ceremonia conocida como la Apotheosis, una serie de ceremonias encaminadas a la divinización del monarca, incluyéndolo entre las divinidades.
Si hacemos caso a Suetonio, al principio y al final de las biografías de los emperadores habla de una serie de sucesos sobrenaturales y portentos que son señales de la actuación de los emperadores; estos hechos demuestran que el emperador es digno de recibir el culto. En relación con ello Suetonio dice que un senador declaró bajo juramento que había visto subir a Augusto al cielo. Así se le convierte en dios necesitando de un culto organizado. Por ello se nombra un grupo de sacerdotes al que se le superpone un Flamen; Tácito dice que el primero de ellos fue Germánico, lo cual desconocemos. A continuación están los sodales augustales, el colegio de sacerdotes que le rinden culto. También están los ludi augustales, que celebran la conversión en divinidad de Augusto. Para dar cabida a este culto se inicia la construcción de templos por todo el Imperio, lo cual son gastos añadidos para el Estado.
Los sucesores de Augusto también serán venerados a su muerte, siendo divinizados a excepción de Tiberio, Calígula, Nerón y Domiciano, por sus relaciones pésimas con el Senado –siendo este órgano el encargado de decretar su divinización-. A partir de finales del siglo I y comienzos del siglo II d.C. los emperadores son divinizados automáticamente, a excepción de aquellos que habían sido condenados a una damnatio memoriae, como es el caso de Cómodo.
En este panorama se da una complicación, que es la diversidad de las manifestaciones del culto al príncipe. Pues se dan esencias de una naturaleza especial, relacionadas con lo divino, que se veneran. Destacamos:
  • Genius Augusti: son las atribuciones divinas de los príncipes. En época republicana se representaban como individuos togados, con unas cualidades divinas. Éste se relacionaba en su origen con la figura del Pater Familiae, en relación con la continuidad familiar, pero no está relacionado con la fertilidad directamente. Como es una manifestación especial, se puede realizar incluso en vida del príncipe.
  • Numen Augusti: actividad o voluntad de los dioses. En este sentido, como se vincula al nombre de Augusto, se dará en todas las titulaturas.
  • Virtudes augustas: éstas, en un principio, no tienen un sentido religioso, pero los romanos personifican en figuras femeninas, lo que les da un carácter relacionado con lo sobrenatural. Así pues encontramos algunas virtudes relacionadas con el emperador: Pax Augusti, Virtus Augusti, Concordia Augusti, Fortuna Augusti, Victoria Augusti, Fidex Augusti, Spes Augusti, Pietas Augusti…
  • Asociación del culto a los emperadores con la Dea Roma. En este sentido, se crea un culto a Roma y Augusto, que tiene un culto especial. El templo donde se da su culto y sus sacerdotes son de Roma y Augusto (Flamen Romae et Augusti). Es la imagen más clara del culto a la esencia divina de Roma vinculada a la ciudad. Es la manifestación más clara de que en la religión oficial la lealtad a Roma va ligada a la lealtad al nuevo sistema político.


  • La extensión del culto a la familia imperial.
Esta extensión solo afecta a determinados miembros. Algunos miembros se ven afectados por la Apotheosis a su muerte, asumiendo el título de Augusto o Augusta. Es frecuente que los miembros de la familia imperial sean divinizados a partir del siglo III, aunque esto ya se da con anterioridad, como con los Julio Claudios. Ejemplos:
  • Calígula: apoteosis de Drusilla (una de sus hermanas, con la cual las fuentes dicen que tenía una relación incestuosa). Esto se enlaza con la exaltación y puesta en valor de la familia de Germánico que se realizó en los primeros años de su gobierno.
  • Claudio: durante su gobierno fallece Livia, esposa de Augusto, a la cual diviniza. Tiene una situación inmejorable para que el Senado favorezca su decisión de divinización.
  • Vespasiano: se inaugura un momento especial, como es la creación de una nueva dinastía tras la guerra civil. Ésta supone una nueva edad de oro del Principado. Por tanto, la familia de Vespasiano tiene un papel fundamental en la representación pública. En este sentido, se produce la divinización de su hija Domitila.
  • Trajano: la familia del príncipe tiene una situación más desahogada en el sentido de que ya nadie pone en cuestión el sistema del Principado, sino a quien va a gobernar. Durante su reinado se divinizó a dos mujeres de su familia, Plotina (su esposa) y Matidia (su hermana). La divinización de ambas tiene un sentido especial y no es igual para ambas:
    • Plotina tiene un poder enorme, siendo muy influyente, encontrándose muy relacionada con los círculos eruditos de Roma -como los neoplatónicos-. Siempre se destaca su posible intervención, junto con el prefecto del pretorio Acilius Atianus, en la adopción de Adriano en el lecho de muerte de Trajano.
    • Trajano es hijo biológico de un senador muy influyente que había sido gobernador en Oriente, por lo que gozaba de gran prestigio en la administración y en las legiones de Oriente. Este personaje en el momento en el que es capaz de poner a su hijo en el trono, pierde su protagonismo en favor de su hijo. Él es que el lidera a un grupo de senadores para poder poner a su hijo en el gobierno. Unos años después, hacia el 112 d.C. Trajano trae el recuerdo de su padre, para resarcirlo públicamente; por ello, en este año, acuña una serie monetal en la que está, junto a Nerva, el nombre de su padre biológico. Por esto tiene importancia la divinización de Matidia: Trajano aprovecha la muerte de su hermana para traer el recuerdo de su padre, pues a él no lo puede divinizar. Es, nuevamente, la proyección pública de la familia imperial, en este caso la de los Ulpios.
  • Adriano: para reforzar sus vínculos con Trajano, contrae matrimonio con una sobrina-nieta del difunto emperador, Sabina. Cuando ésta fallece, también es divinizada, lo cual está en relación con la puesta en valor de la familia de los Ulpios.
  • Antonino Pio: apoteosis de Faustina Maior.
  • Marco Aurelio: apoteosis de Faustina Minor.
Por tanto, no hay un camino para el culto imperial, extendiéndose a los miembros de la familia real en función de sus necesidades políticas.
La divinización de las mujeres de la familia imperial se hace teniendo en cuenta uno de los valores y virtudes de la élite romana, la “pietas”, es decir, el respeto para con los dioses y con sus antepasados; en el caso de las mujeres de la familia imperial, era el respeto para con el príncipe, teniendo también que apoyarle.
Ahora bien, en relación con el papel de la mujer en mundo público, hay que decir que las mujeres tan solo podían aspirar al cargo de flaminicas, encargadas del culto imperial. Cualquier mujer de la élite local podía ocupar este cargo. También había flaminicas provinciales, habiendo ejemplos de ellas en la epigrafía. Esta es la única posibilidad de promoción de las mujeres tanto a nivel municipal como provincial.


  • El culto imperial y las administraciones.
La religión es un asunto de Estado, de ahí que se regule de forma estatal. Hay un concilium provinciae, donde están los representantes de las ciudades de la provincia, donde se regula el culto imperial a escala provincial; este culto se expande en época Flavia. Sabemos que se nombra tanto un flamen como una flaminica provincial. Además, en las capitales provinciales existen templos para el culto imperial provincial.
También hay un culto imperial a nivel conventual, que también tiene una organización jurídica que tiene una administración paralela.
Las ciudades poseen su propio culto, siendo la célula principal del culto imperial. Es el agente desde el que mejor se extiende el conocimiento del culto imperial, donde se puede apreciar perfectamente el funcionamiento del culto y de sus sacerdotes, con sus templos donde estaban representados todos los emperadores fallecidos y los miembros de su familia. Además, las ciudades son las encargadas del nombramiento de los sevires augustales. Añadir que este culto trae parejo un programa escultórico, un acercamiento de los emperadores a los ciudadanos.


  • Las religiones mistéricas.
Las religiones mistéricas son aquellas que tienen una serie de ritos de iniciación que son secretos. Todos ellos tienen en común la iniciación de sus devotos, los cuales son considerados como ritos de tránsito -hacia el seno de una divinidad- aunque muchas veces tienen el carácter de renacimiento -muerte ficticia para pasar a un nuevo escalón-. Todos sus fieles tienen la condición del silencio, pues con ello se da el carácter mistérico: tienen algo en común que los demás no conocen, convirtiéndose en secretos que se engrandecen.
Al hablar de religiones mistéricas nos referimos principalmente a religiones orientales y de Egipto. Muchos de estos cultos los conocemos en sus lugares de origen (el culto a Cibeles, el de Isis...), contando cada uno de ellos con una iconografía y unos nombres propios. Pero estos cultos se ven contaminados por los elementos helenísticos, llegando de tal forma a Roma.
Roma será la responsable de expandir estos cultos por todo el Mediterráneo. Así se explican los cultos a Mitra o Isis en época romana en la Península Ibérica.
  • Atis y Cibeles.
El culto a estos dioses orientales se da vinculado por la tradición oriental. Por los sistemas de teogonía, hay un momento en el que sus historias se unen. Tiene varias versiones, cuando llegan al mundo romano ya han pasado por el filtro del helenismo.
Ovidio contaba este culto, por el que la diosa Cibeles recibe una promesa de castidad de Atis en un acto de hierogamia -matrimonio entre dioses-, sometiéndose a una autocastración (la realizan todos sus sacerdotes), convirtiéndose en su compañero fiel, que la lleva y conduce en su carro tirado por leones.
Cada una de estas divinidades tiene sus lugares de culto y sus fiestas propias. Se dice que son cultos aceptados desde el reinado de Claudio, pero lo cierto es que casi todos los julio claudios tienen una visión de lo oriental que no le es ajena.
Las fiestas de Atis llevan una serie de ritos que están presentes en las fuentes: la autocastración de los sacerdotes más iniciados y un taurobolio, el cual viene a ser un sacrificio de un toro, debiendo caer la sangre del animal sobre el iniciado.
Cibeles es una gran diosa madre a la que se vincula con el elemento de la fertilidad y fecundidad. En origen es una religión no mistérica. Se solía organizar una fiesta en la que se realizaba una carrera de carros.
Ambos son dioses orientales que aunque son venerados en varios lugares de Oriente, sobre todo en Anatolia, su culto llega a Grecia y a Roma.
  • Mitra.
Su culto se extiende por el Imperio de una forma especial. Hay varias ciudades del Imperio que cuentan con varios mitreos, lugares donde se cobija este culto. Suele asociarse al paso de las legiones. Este culto pasa de la altiplanicie irania a Anatolia, donde es absorbido por los griegos.
El dios mitra se representa con una determinada vestidura -de estilo persa y el gorro frigio- y sacrificando un toro. Se suele decir, en sus múltiples versiones, que nace de una roca o un árbol y se le considera el protector de las relaciones sociales (matrimonio, amistad, justicia...) aunque también en sentido cósmico.
En el mito que acompaña a la divinidad, Mitra tiene que seguir a un toro que se interna en una cueva, donde esta divinidad se encuentra con un mensajero del dios sol Helios, que le manda matar al toro. La sangre del animal se convierte en una espiga de trigo y el toro asciende en un carro solar, uniéndose con su protector.
La religión popular es la que acepta este culto, nunca la religión oficial. En Ostia hubo entre los siglos II y III d.C. 17 mitreos; y en Capua había un mitreo con pinturas de ritos iniciáticos.
  • Isis y Serapis.
Los dioses egipcios tuvieron también cierta importancia, habiendo manifestaciones de culto en las distintas provincias; pero los dioses ya han pasado por el filtro helenístico.
A comienzos del siglo II d.C. Plutarco, entre sus muchas obras, escribió el “Tratado sobre Isis y Osiris”, lo cual es un signo del interés de los intelectuales por los cultos egipcios. Egipto siempre había deslumbrado tanto a griegos como a romanos -estos se adecuan al bagaje cultural egipcio-. Sin embargo, Egipto tiene un problema, pues cuando se entra en contacto con él no solo reviste el aspecto cultural sino que también político, encontrándose el Egipto Lágida muy presente en la mentalidad romana, por lo que tienen mala prensa y se dan desconfianzas.
Entre los dioses egipcios que más difusión tienen en el mundo romano encontramos a Serapis e Isis.
  • El culto a Serapis evoluciona a partir del sincretismo entre Osiris y Apis (Apis muerto se convierte en Osiris, representan el ciclo agrícola y humano). Este dios tiene varias funciones, como protector de la producción, de la reproducción, de la monarquía y de la ultratumba. Su iconografía se ha helenizado, apareciendo representado como un dios barbudo que va acompañado por el Can Cerbero. En época helenista, y cuando entra en contacto con Roma, se convierte en una divinidad protectora de aquellos que ocupan el poder.
  • Isis, en el mundo helenístico y en época romana, adquiere gran difusión. Esta divinidad, en época de César, contaba con un templo en el Campo de Marte (43 a.C.). Su culto se reviste con el tema de los conflictos con Egipto; por ello, en época de Augusto y Tiberio hay una cierta hostilidad anti-egipcia, lo que provoca que se destruya el templo de Isis y se expulse de Roma a 4.000 devotos, los cuales parece que eran en su mayoría libertos. Su culto parece que se extendió entre varias capas de la sociedad. En época de Calígula se reconstruye el templo, porque es un príncipe cercano y que conoce oriente -educación con algunos príncipes orientales, lo cual hace que tenga un respeto especial-. Esto en lo referente a la religión oficial, pues en la religiosidad popular fueron más fácilmente aceptados. En el siglo II d.C. el escritor romano, devoto de Isis, Apuleyo escribió la obra “El asno de Oro”, en la cual su protagonista, Lucio, se convierte en asno; se narran todos los avatares que le ocurren en su vida como burro, en forma de novela satírica.


  • Otros aspectos: la adivinación, la magia y la astrología.
  • La adivinación.11
  • Augur: forma parte de un colegio sacerdotal, por lo que hay un nombramiento oficial -los colegios se encargan de que estas figuras siempre se mantengan-. Es el que realiza el augurium o auspicium, lo cual significa la adivinación de la voluntad de los dioses; en este sentido, realizan la misma labor que los haruspice, pero las técnicas de trabajo son distintas. Los augures se basan en el vuelo de las aves, principalmente; también estudian el comportamiento de otros animales, como los cuadrúpedos, y los fenómenos de la naturaleza.
  • Haruspices: individuos que, casi a título privado, trabajan para particulares y la administración. Realizan la haruspicina, mediante la cual se conoce la voluntad de los dioses, lo que va a ocurrir y lo que sería adecuado hacer por los hombres. Para llevar a cabo tales acciones utilizaban las vísceras de los animales.
En Roma pervive la tradición oracular. Por influencia griega, e incluso etrusca, se mantiene su utilización, siendo perfectamente aceptable la realización de oráculos. Así pues, el oráculo de Delfos no deja de funcionar, siendo incluso consultado por los príncipes. En Egipto, en el oasis de Siwa, existía un templo dedicado a Amón, donde estaba el oráculo más famoso; los monarcas lágidas lo respetan, lo cual harán también los emperadores romanos.


  • La magia.
La magia es un asunto muy mencionado en las fuentes y en la literatura. Muchas veces estas referencias son generales, que aluden a fenómenos de la naturaleza que se interpretan de determinadas formas. El que la magia esté extendida en casi todos los ámbitos de la sociedad romana, hace que sea un tema recurrente, convirtiéndose en un elemento que puede llegar a culpar a alguien.
Tiene una función protectora, curativa, que da soluciones amorosas... La magia en Roma suele ser una actividad realizada generalmente por extranjeros, principalmente por Orientales, que cuentan con una tradición milenaria. En determinados momentos los adivinos pueden ser vistos con desconfianza, como tras el reinado de Augusto; esto suele coincidir con momentos de convulsión política, habiendo sido consultados para tales temas.
El gusto popular por la magia queda plasmado en las llamadas Tabellae defixionum, unas pequeñas piezas de bronce donde se hacen invocaciones, de carácter amoroso, comercial, judicial, e incluso contra alguien (como maldiciones)... bien en sentido positivo como negativo.
  • La astrología.
La astrología se encuentra vinculada al mundo científico y de la magia, pues no se diferencia a la astrología de la astronomía. Todo astrólogo tiene la capacidad de explicar las cosas del mundo y del funcionamiento humano a través del conocimiento de los astros. Éstos en Roma reciben la denominación de caldeos, pues muchos de ellos provienen del territorio de Babilonia, donde el conocimiento tiene un desarrollo espectacular. También se les denomina mathematici o astrologi. Éstos se extendieron primero en oriente y Egipto, llegando a Roma desde comienzos del siglo II d.C., en el momento en el que comienza a entrar en contacto con Oriente.
A los astrólogos se les hacen consultas sobre muchas temas, entre ellos políticos, convirtiéndose en un instrumento de oposición política. Habrá momentos en que los magos, y con ellos los caldeos, son expulsados de Roma porque los príncipes, sus familias y miembros destacados del orden senatorial les preguntan sobre temas relacionados con los avatares políticos e incluso por la vida y muerte del príncipe. Una de las acusaciones en este sentido involucra a la familia de Quintilio Varo, a finales del reinado de Tiberio, siendo condenados al destierro por estas prácticas. Eran consultados por todos los niveles de la sociedad romana.


  • Las prohibiciones.
  • La actividad de los caldeos. Según Suetonio entre la batalla de Actium y la muerte de Domiciano se producen 10 expulsiones de caldeos en Roma, lo cual es a nivel general.
  • La actividad de los druidas (desde Augusto). Las regiones habitadas por los pueblos celtas, que habían sido conquistadas por Roma, habían sido respetadas a nivel de las divinidades celtas. Pero la práctica de los druidas había hecho desconfiar a Roma; esto se debe a que su mundo secreto se considera una herramienta de oposición política. Ellos rechazan algunas prácticas de los druidas como es un supuesto sacrificio humano, aunque realmente rechaza las prácticas secretas y sus reuniones.
  • La circuncisión de los niños judíos. Los romanos fueron muy contundentes con todo aquello que tiene que ver con los judíos, por las tensiones políticas que se habían vivido con ellos. El conflicto religioso-político que existía en el mundo judío se mantuvo durante buena parte del imperio, por lo que se prohíben prácticas distintivas de su grupo.
  • La castración de los sacerdotes de Roma, pues es una práctica que no comprenden.






















Tema 10: La crisis del siglo III d.C. La dinastía de los Severos.
  • Los reinados.
  • P. Helvio Pertinax (enero-marzo 193 d.C.)
  • Didio Juliano (marzo-junio 193 d.C.)
  • Septimio Severo (193 – 211)
  • Caracalla (211 – 217)
  • Macrino (217 – 218)
  • Heliogábalo (218 – 222)
  • Alejandro Severo (222 – 235)
Tras el asesinato y damnatio memoriae de Cómodo en el 192 d.C. se inicia una guerra civil, en la que luchan varios candidatos.


  • El año 193 d.C.
Con la muerte de Cómodo en el 192 d.C. y su damnatio memoriae, se desata una crisis política y militar de primer orden. Las élites romanas buscan a quien poner en el poder para sustituir a Cómodo; por una parte el Senado busca su propio candidato, por otra los pretorianos (de quienes dicen las fuentes antiguas12 que en el siglo III buscan vender el Imperio al mejor postor) y por otra parte los ejércitos provinciales, que saben -desde Vespasiano- que pueden nombrar a un príncipe, el cual puede ser de origen provincial.
En este momento en Roma, los responsables del asesinato de Cómodo, elijen a Pertinax, el prefecto de la urbe, como nuevo emperador, siendo aclamado como príncipe en enero del 193 d.C. Es un italiano -ligur-, que parece ser hijo de un liberto, de una familia adinerada, con un papel importante en su ciudad de origen, un homo novus; las élites romanas ven peligrar por primera vez su forma de vida. Era amigo de Marco Aurelio, cercano a la familia de los Antoninos. Cuando es nombrado por los conjuradores, queda patente que su oposición no va contra la dinastía sino que contra la figura de Cómodo.
Pertinax intenta tomar una serie de medidas políticas encaminadas todas ellas a paliar los graves problemas económicos y sociales que vive el Imperio -busca la estabilización del sistema romano-, las cuales son frustradas por su corto período de gobierno. Hay un intento de tomar medidas de ahorro, se inicia la venta de algunas propiedades imperiales, hay una preocupación por el abastecimiento a la propia ciudad de Roma y en general, y un intento de reducción de impuestos, medida que podría ser bien aceptada, aunque parece que va orientada a los grupos populares, donde contaba con mayores apoyos. Por tanto, no es la hostilidad de la plebe de Roma por los que se acaba con Pertinax, sino que los propios pretorianos, quienes lo asesinan y buscan un nuevo príncipe. En las fuentes se dice que cuando los usurpadores llegan al poder, no dan a los pretorianos aquellas cosas que les habían prometido; es un factor importante, pero no es el elemento único que condiciona la elección de un nuevo príncipe.
Los pretorianos pasaran a aclamar a Didio Juliano, otro usurpador, que durará escaso tiempo. Pertenecía a una familia de la élite local del Norte de Italia, nacido en Mediolanum, que había desarrollado su carrera senatorial, un homo novus. Los ejércitos provinciales no aceptan este pretendiente, pues ellos ya tenían los suyos propios: en Oriente estaba Pescenio Niger (gobernador de Siria) y en las fronteras del Danubio estaba Septimio Severo (gobernador de Panonia inferior). Estas aclamaciones no son movimientos espontáneos del ejército, sino que son movimientos políticos, y que tienen que ver con un apoyo anterior que reciben estos individuos en algunos sectores de Roma, que luego se plasma con su proclamación como príncipes.
Así comienza la guerra civil, que se extiende hasta el año 197 d.C. Hay un determinado momento en que Septimio tiene el control de todo Occidente, mientras que Niger solo cuenta con el control de Oriente.


  • Septimio Severo y la dinastía
Septimio Severo era un africano, perteneciente a una familia de Leptis Magna, en el territorio de la actual Libia. Es un homo novus, que tiene una carrera senatorial que le permite, en determinado momento, hacerse con el gobierno de Panonia -aquí iban los senadores más influyentes y con gran prestigio, cercanos al príncipe, pues es un territorio fronterizo-. Es allí donde es aclamado, intentando dar desde el principio una imagen dinástica, por tener dos hijos y por presentarse como un admirador de Marco Aurelio.
Él lleva consigo una cierta garantía dinástica, por la existencia de dos hijos, a los que desde muy temprano asocia al poder; a uno de ellos lo vincula bajo el título de Augusto, Marco Aurelio Antonino, mientras que a su otro hijo, Geta, se le da el título de César, asociándole al trono con otra categoría. A los emperadores que llegan tras una guerra civil se les critica poco, pues son considerados los salvadores del Imperio. Se realiza una gran propaganda dinástica, presentándose como una era de prosperidad, una nueva época dorada, celebrándose unos ludi saeculares (204) -se celebran de vez en cuando-.
Septimio Severo tiene una relación muy mala con el Senado (Dion Cassio dice que dio muerte a 29 senadores). En la diversificación del origen de los senadores, entran a formar parte muchos africanos -cuna de origen del emperador- y orientales. Un aspecto importante es que el Concilium Principis es una asamblea cuya importancia y competencias están todavía por ver; pero con Septimio se refuerza su funcionamiento constitucional.
Un asunto importante que se inicia ahora pero que se mantiene en el siglo III es la creación de procuratelas, que refuerza el estrato ecuestre frente al senatorial. Septimio Severo creará 50 procuratelas para poner a ecuestres en todas las áreas de la administración, controlando a los senadores. Además aumentará la oficina imperial y sus funcionarios; es curioso que cuanto mayor sea el problema de recaudamiento, mayor es el número de funcionarios y de soldados del ejército. La crisis económica que era más evidente desde Marco Aurelio, ahora muestra su gran crudeza, por la mala situación de las finanzas y del erario público.
Las medidas que adoptó Septimio Severo indican que hay un intervencionismo estatal más férreo, ya que la población no puede pagar los impuestos a los que está sometida -los impuestos caen sobre la ciudad, y esta responsabilidad es acogida por las élites locales, siendo las responsables de recaudar el dinero para pagar-. Además, hay una actividad legislativa muy intensa, que intenta recaudar fondos; ésta protege a algunos grupos más desfavorecidos, por una simple cuestión de equilibrio social y porque son los responsables de sustentar el estado. Entre estas medidas destaca el control de la actividad campesina -que viven en una situación de penuria, que se acentúa en el siglo III d.C.- y de control de los artesanos a través de los colegios profesionales, pues son los que deben proveer al Imperio.
Junto a estas iniciativas políticas hay unas reformas militares. Casi todos los príncipes inician una reforma del ejército, pues se enfrentan a la defensa del estado en una situación crítica. Entre las reformas de Severo está la sustitución de los pretorianos por los tracios (región de la actual Bulgaria, con demasiado contacto con el limes danubiano) e ilirios. También decidió crear 3 legiones, destinadas a sus guerras en Oriente, contra los Partos; una de ellas, tras el fin de la guerra, fue acantonada en las cercanías de Roma, para asegurar su propia estabilidad y frenar el avance de las poblaciones del norte del Rin y del Danubio. Además crea cuerpos especiales, los symmachiari, que son orientales. Severo tendrá un sin fin de cuerpos militares, con múltiples nombres.
También se llevará a cabo una reforma de la Annona, la cual pasará a ser controlada por un ecuestre, que recibe la denominación de “procurator annonae”. Además es en su reinado cuando aparecen las primeras referencias a un funcionamiento específico del mantenimiento militar, a la annona militar.


  • Política exterior.
La guerra contra los partos estuvo presente, al igual que en la dinastía anterior. Esto lo resolverá con la creación de nuevas legiones y el saqueo de Ctesifonte. A partir de ese momento se funda la provincia de Mesopotamia, la cual se dice que había funcionado efimeramente en época de Trajano; también será un intento efímero, pues sufrirá diversos avatares.
Una de las características principales de los Severos es la importancia de la familia política, de la familia del sacerdote de Heliogábalo de la ciudad de Emesa, Basinus. Es la élite de Siria que ha sido capaz de colocar en la Familia Imperial a algunas mujeres. Severo realizará un viaje a Oriente junto a toda su familia, pues son ellas las que tienen importancia en la zona. Decir que sus viajes tienen también por objetivo acercarse a las distintas regiones del Imperio. Así pues, viajará junto a Julia Domna (su mujer) y Julia Mamea, a Siria y Palestina, llegando incluso al Delta del Nilo (Pelusium y Alejandría) y a África. Debemos tener en cuenta que los Severos son africanos, así que viajan a su patria, Leptis Magna, iniciando una tarea de impulso de la vida romana, de la vida urbana y sus derechos. A él se le debe la extensión de la fundación de ciudades en el norte de áfrica. Como consecuencia del impulso de la vida ciudadana, se da el ius italicum a Leptis Magna, Cartago y Utica (le da la equiparación jurídica al territorio de Roma y de Italia, ya no es territorio conquistado, sino de libre disposición de las ciudades y no del estado romano). En estos momentos se creará, además, la provincia de Numidia.
Hay que mencionar su viaje a Britannia, donde realiza una serie de campañas para intentar acabar con la frontera inestable de este territorio, conquistando toda la isla; no lo consigue, pues fallece en el 211, quedando la frontera a su muerte en el muro de Adriano.


  • Marco Aurelio Antonino Caracalla.
Con su nombre se pretende ver la continuidad dinástica con los anteriores monarcas. Cuando fallece Septimio Severo, la herencia pasa a sus hijos. Son numerosas las dificultades para hacer una nueva dinastía. Se mantiene la ficción de la concordia entre los augustos, “concordia augustorum”, la cual se rompe con el asesinato de Geta. Dion Cassio dice que entonces se dio una represión y limpieza de aquellos cercanos tanto a su hermano Geta, como a su padre.
Caracalla fue muy criticado en las fuentes, llegándose a acusarle de desequilibrado. Tenía muy mala relación con el senado, y son los senadores los que transmiten la historia de Roma. Se suele decir que Caracalla tenía el deseo de imitar a Alejandro Magno, “aemitatio Alejandri”; con esto nos queda claro que el modelo de Alejandro está todavía en las élites.
De su reinado destaca la tarea legislativa. Un documento especialmente importante es la Constitutio Antoniniana o el edicto de Caracalla. Es una ley que conocemos mal porque solo se conserva parte del texto, dando lugar a numerosas especulaciones. Es un edicto del año 212 d.C. y por él se concede la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio –a todos los libres o “peregrini”, no a los “dediticii o rendidos, lo cual es difícil de especificar (¿se trata de población rendida recientemente?, ¿o de habitantes de las provincias con estatuto especial?)-, equiparándolos con la población de Roma e Italia. Esto, en teoría, daba acceso a todos los derechos prácticamente, incluso en el de participar en las magistraturas de la propia Roma. Las causas de la inclusión en la ciudadanía son para que las poblaciones tengan los mismos derechos y deberes que los ciudadanos romanos. Dion Cassio dice que la intención es cobrar impuestos, pero también se suele plantear en la historiografía la necesidad jurídica y administrativa para gestionar el Imperio.


  • La situación económica.
Durante el reinado de Caracalla se agravan los problemas económicos heredados de época de su padre. Parece que se da un aumento de los impuestos a las poblaciones bárbaras, que habitan junto al Rin y al Danubio. En algunas ocasiones, hay un mayor cobro de dinero por mantener la paz en aquellos territorios. Esto se debe a la política de recaudación del nuevo emperador.
Entre las medidas de Caracalla está una reforma monetaria de gran calado, con la creación de una moneda de plata de precio nominal superior que el denario, el antoniniano. También hay medidas orientadas a aumentar los impuestos para las grandes fortunas, pidiendo un 10% de las herencias y manumisiones; esto se ve acompañado de menos exenciones fiscales para las élites.
Caracalla será asesinado por Macrino, quien asumirá el gobierno, pero no sobre todo el Imperio. Dentro de la familia de los Severos se busca una solución para dar continuidad a la rama dinástica. Será la familia de Julio Basiano la que buscará un heredero legítimo de la dinastía, encontrando dos pretendientes: Heliogábalo y Severo Alejandro.


  • Heliogábalo
Julio Basiano era el sacerdote del dios sirio Elegabal, el dios de la montaña, sol invicto. Será de esta divinidad de quien tome el nombre el nuevo emperador. Era un niño criado en Oriente. Llegó a Roma vestido de oriental y con su dios. Las fuentes dicen que en realidad gobernaban su abuela (Julia Maesa) y su madre (Julia Soaemias). Dion Cassio habla sobre un nuevo prefecto del pretorio, del que dice es un liberto y que destaca como bailarín; con ello se critica la decadencia del poder romano. También sabemos por Dion Cassio la complicada situación económica.


  • Severo Alejandro
Último representante de la dinastía Severa. Es un pariente adoptado por Heliogábalo, mejor visto que su antecesor pues a pesar de ser oriental, había sido educado en Roma. Durante su reinado se da una especie de ficción a la vuelta a la vieja Roma.


Tema 11. La crisis del siglo III d.C.
La anarquía militar y las transformaciones del siglo III d.C.
  • El sistema político.
Una de las cosas más importantes que empieza en la época de los Severos y que se hace evidente en la anarquía militar es que el Principado llega a su fin. Este sistema político, basado en un principio de ficción republicana, nunca había terminado de aceptar el gobierno de uno solo, nunca pudiéndose considerar al príncipe por encima del Senado y de las leyes. Se suele considerar que a final de los Severos se inicia el llamado Dominado, pues los príncipes utilizan el término Dominus para definirse -el propio Domiciano ya había utilizado este término-. El término se ve como la evolución hacia una dinastía de un carácter autoritario.
El momento culminante es cuando Aureliano es proclamado en el 270 d.C. como “dominus et deus”. Esto se acompaña de un protocolo que se va complicando, más al estilo helenístico y oriental -los monarcas orientales, tradicionalmente tenían un poder mayor, por encima de las leyes-. El monarca está por encima de las leyes. La transgresión de la legalidad se convierte en un asunto permanente (en la elección y proclamación de los emperadores, por ejemplo).
Este nuevo sistema político tiene grandes cambios en la administración. Los senadores, el grupo que había tenido el control del estado, van a ver reducido su papel político. Se verán como grandes terratenientes destinados al control de sus villas, pues son alejados de los altos cargos militares –pasan a los ecuestres- y de los civiles –por medio de las procuratelas ocupadas por los ecuestres-. Esto deja un vacío de poder del orden senatorial.
Hay una particularidad, el enorme papel del ejército. En primer lugar, los ejércitos provinciales participan en el nombramiento de los príncipes, lo cual no era nuevo, pero con anterioridad era algo puntual. Además son capaces de llevarlos a Roma e imponerlos. Hay que añadir que los pretorianos también son capaces de poner y quitar a los emperadores. En todo esto, hay que resaltar que muchos príncipes son soldados, lo que en un principio no parece un gran cambio, pero ahora son de distintos rangos, que escalando cargos se hacen con el control de la legión; hay quien no tiene un cursus honorum, disponiendo solo de una carrera militar.
Un cambio fundamental en el ejército es la entrada, en gran medida, de bárbaros; muchos soldados romanos o muy romanizados protestaran contra esto, pues con ello reparten los beneficios con poblaciones que hasta ahora no tenían tal derecho. Además hay un aumento destacado de efectivos, que llegan hasta 34 legiones, a parte de los cuerpos auxiliares y especiales.
Por otra parte, hay que decir que el Senado sigue participando en el nombramiento de los príncipes, pero no hay que confundir la situación: el nombramiento se suele producir por la exigencia del ejército. Una característica del Dominado es que el príncipe y el ejército le restan numerosos poderes al senado; esto produce el debilitamiento del senado como institución política.
Los príncipes de este período tienen una nueva imagen. Muchos de ellos son de origen provincial, siendo su origen muy diverso, e incluso de una situación social muy diferenciada. Podemos encontrar a miembros de rancias familias senatoriales, e incluso a soldados de familias humildes que escalan en el ejército. Además se establece un sistema permanente de usurpaciones.


  • La situación del Imperio.
  • Guerras civiles continuas, por los mecanismos de usurpaciones.
  • Guerras exteriores, que afectan a casi todas las fronteras. No son guerras de expansión o de defensa, sino que se lucha para evitar la entrada de poblaciones.
  • En la frontera norte se hace frente a los ataques de los godos -vecinos de los sármatas, que se extienden desde el sur de Rusia hasta el Danubio; formaran el estado de la Gotica-, los vándalos, alamanes... La época de la anarquía militar significa un debilitamiento de todas las fronteras (hasta el 253 d.C.); en cambio, la época de los emperadores ilirios se caracteriza por el restablecimiento de la seguridad, sobre todo con Aureliano (pero cuando él llega se encuentra a los bárbaros ya en las llanuras del Po, muy cercanos a Roma), quien fortalece las fronteras y creará el llamado muro Aureliano para proteger a los habitantes de Roma.
  • En la frontera oriental hay numerosos cambios, es una “no frontera”, pues por la propia configuración de Oriente hay zonas despobladas que hacen parecer que no haya una frontera estable. Se supone que estaba en el Éufrates, pero lo cierto es que ésta se situaba en Siria. En los diferentes episodios del siglo III d.C. de desmembramiento territorial, se forma en la época de Póstumo el reino de Palmira -oasis de Tamor, a mitad de camino del Éufrates y la salida al mediterráneo por las ciudades fenicias-. En Palmira hay un príncipe oriental de corte helenístico, Odenato, quien establece un reino independiente; durante un período de 10 años su reino se extenderá, ocupando parte de la franja sirio palestina. A su muerte, tomará el poder su mujer, Zenobia, una persona muy influyente. Por otra parte se lucha con los persas por el territorio de Mesopotamia. El rey Sapor I apresará al emperador romano Valeriano, lo cual nunca había pasado, nunca teniéndose noticias sobre su suerte. Los persas tomaran Mesopotamia y dejaran un gran documento que narra la victoria de Sapor I sobre Valeriano. Las fuentes romanas contemporáneas y posteriores recuerdan este episodio como una gran humillación para Roma, pues el emperador cae en manos del enemigo, y además porque no se sabe que pasó con él, si había muerto o no.
  • Hay una serie de territorios que sufren transformaciones en estos momentos. El estado romano perderá el control sobre algunos de ellos, bien temporalmente o perpetuamente. Estos cambios se producen entre el 260 -Póstumo- y 270 d.C. –Aureliano-.
  • En Galia se forma el “imperium Galliarum” en época de Póstumo, ya que este príncipe ha sido elegido ilegalmente -le tocaba gobernar legalmente a Galieno, hijo de Valeriano-. Su imperio nunca se extendió por todo el territorio limitándose a occidente (Galias, Germania e Hispania). Este imperio es un buen ejemplo de como el Imperio en el siglo III d.C. actúa de una forma descontrolada. Allí habrá una administración paralela, con su propia moneda, y sus propios magistrados.
  • Se forma también el reino de Palmira, entre Póstumo y Aureliano. Cuenta con moneda propia y una administración oriental.
  • Con Aureliano se restablece el imperio, pero se ve a obligado a abandonar algunos territorios, como Dacia (conquistada en el 166 d.C., pero que nunca se había podido reorganizar). Además, de vez en cuando se pierden temporalmente algunas ciudades de la zona del Éufrates, pues allí las guerras contra los persas son continuas durante todo el siglo III d.C.




  • Las transformaciones económicas
Frente a los grandes problemas económicos del Imperio, el estado no sabe reducir los gastos, aumentando incluso en estos momentos. La desestabilización viene promovida por varios factores:
  • Guerra civil casi permanente. Éstas, evidentemente, provocaron la ruina.
  • Saqueos continuos a las ciudades que no se unen al bando
  • Continúa presión fiscal.
  • Numerosas ciudades son arrasadas por encontrarse en el territorio donde se dirimen los conflictos.
  • A partir del 250 hay una grave epidemia de peste, que se alarga hasta el 270 de forma casi continua.


Todo ello produce una recesión demográfica que conlleva la despoblación de grandes zonas, tanto en el campo como en las ciudades, abandonándose tierras de cultivo, encareciéndose la mano de obra agrícola y repartiéndose en pequeñas ciudades, pues la presión demográfica es menor.
Una de las principales características de la economía romana del siglo III es la presión feroz sobre la población. La presión fiscal aumenta continuamente por el peso del gasto militar (el 60% del gasto total podría corresponder a este elemento), la cual recae tanto en la plebe urbana como rural, cosa que nunca había vivido, haciéndose patente en su forma de vida y en su modelo moral -casi dependiente de la gente para la que trabaja-.
También se producen una serie de cambios en el sistema monetario. La moneda que rige la vida económica del imperio es el antoniniano, que se había creado como tabla de valor para salvar los denarios de plata, pero ésta se va devaluando continuamente. Lo que caracteriza algunos reinados es el intento de restablecer el valor intrínseco, el del propio metal. Esta devaluación es un antecedente de lo que se va a producir en el bajo Imperio.
Junto a esto, hay una fuerte inflación que afecta a los precios, y con ello al poder adquisitivo de la población. Sabemos que durante mucho tiempo no se produce la subida de salarios de la administración, con lo que pierden su nivel adquisitivo, lo que genera que en el siglo III se inicien una serie de conflictos sociales.
Además, se cierra la dinámica comercial, pues las guerras hacen inseguras las rutas comerciales y también se carece de dinero para garantizar la óptima situación de las vías. El comercio no se interrumpe pero se frena considerablemente, afectando a la economía imperial. El abastecimiento civil y militar no puede cesar.
Lo que se empieza a generalizar en estos momentos es el uso de una pequeña economía de trueque, que se produce por la crisis monetaria, la falta de productos de determinados lugares, las faltas económicas de la propia plebe, etc. Sin embargo, hay que tener en cuenta que incluso en los peores momentos de la crisis monetaria del siglo III la moneda no deja de circular, lo cual indica la existencia de un cierto comercio para determinados productos.
En cuanto a la actividad agrícola, sufre las mayores transformaciones pues se da una disminución drástica de la mano de obra esclava. Esto ya ocurría a finales del siglo I d.C, y ya lo decía Plinio el Joven, que se cambiaba la mano de obra esclava por la de colonos -esto se hace más evidente en el siglo III-. El colono debe pagar con una parte de la cosecha. Debe hacer frente al pago al señor en los términos establecidos en el contrato, luego debe pagar sus impuestos y por último debemos tener presente que pueden ser requisados por los soldados. Esto hace deteriorar enormemente su situación. Tanto los colonos como los campesinos libres se convertirán en dependientes, acercándose su situación a la de los siervos, pues los colonos tienen un contrato para explotar sus tierras pero a partir de ahora las situaciones del contrato son mucho más precarias, por la situación débil del colono. Estos contratos solían ser vitalicios e incluso hereditarios. Esto es debido al progresivo endeudamiento y su situación de miseria, pues el estado se ha convertido en un gran depredador, que cae sobre la población con sus impuestos y sus levas obligatorias. La consecuencia final de todo ello es la existencia de los grandes latifundios que pertenecen, sobre todo, a los grupos senatoriales y al patrimonio local y que se trabajan con mano de obra mayoritariamente libre, con colonos fijados a la tierra, con cierta tendencia a la autarquía -los dueños y trabajadores tienen sus necesidades cubiertas con la producción de la propia villa-.
Las transformaciones económicas que sufre el imperio se manifiesta también en las fronteras. El equilibrio entre los lados de la frontera está cambiando, teniendo que resolver problemas de vida diaria y del modelo que permita la vida de las poblaciones. Ahora se instaura la imagen del campesino soldado, gente arraigada en el territorio, que cultiva la tierra, pero que también funciona como un elemento defensivo del territorio. Los foederati, son aquellos que viven en esta situación y tienen un pacto con el estado romano, por medio del cual se convierten en soldados y se comprometen a asentarse en ese territorio para cultivar y proteger las tierras. Este proceso fue iniciado con Marco Aurelio. Con ello se consigue que los estados se vinculen con el territorio y tengan interés real por defenderlo, pues allí se establece junto a sus familias; por otra parte, con ello se consigue poner en producción aquellas tierras que se encontraban abandonadas.


  • Las transformaciones sociales.
Éstas tienen que ver con el nuevo modelo de implantación económica. La sociedad del siglo III tiene una característica que se inicia en época severiana, y es su polarización. Hay una división paralela entre los honestiores y humilliores, los cuales se separan en función de su capacidad económica. Esta bipolarización va a propiciar que a partir del siglo III haya episodios continuos de tensión social y bandolerismo.
Los senadores en estos momentos dejan de tener en sus manos la administración civil y militar, por lo que se convierten en grandes propietarios de tierras, que ya no son ni absentistas, siendo supervisores de sus propiedades. El papel social que tienen es el de grupo privilegiado del imperio. A esto se une que no pueden proponer un candidato para príncipe que no pertenezca a su grupo.
Por otra parte, los ecuestres son los mejor parados en la transformación de la sociedad romana. Ellos ocuparan los altos cargos civiles y militares, convirtiéndose en la mano derecha del príncipe. Además, el prefecto del pretorio y los pretorianos siguen teniendo un poder enorme en Roma. El orden ecuestre se consigue en la vía de promoción social.
La plebe rural y urbana, se equiparan de alguna manera, con los problemas económicos, reduciéndolas a una situación de dependencia y de miseria. Añadir que la plebe urbana sufre procesos de ruralización en estos contextos de penuria económica, pues hay graves episodios de hambruna no pudiendo abastecerse. Frente a esto, la plebe de Roma está más protegida, pues los príncipes hacen repartos de dinero y alimentos, intentándose mantener la estabilidad social.
Las ciudades, así pues, sufren cuantiosos problemas. Hay un cambio progresivo en la vida urbana, como una crisis generalizada del modelo urbano del alto imperio. Las élites urbanas, uno de los grupos privilegiados en el alto Imperio, cambian su situación pues el estado debe hacer frente a la crisis económica; por ello, impone la responsabilidad del cobro de tributos sobre las ciudades, haciendo responsables a los gobernantes de las ciudades del cobro, debiendo responder con sus fortunas personales si no lo saben gestionar. También se les hace responsables del abastecimiento del Imperio y de las levas obligatorias. Todo ello hace que las élites sufran un deterioro importante, pues el sistema de concesión de privilegios se ha convertido en una carga imposible de asumir. Esto es lo que hace que lo que en el alto imperio era un honos, como era gobernar sus ciudades, ahora se convierta en un munus, una carga con la que tienen que lidiar, por lo que los cargos públicos ya no son solicitados. El resultado de esta crisis, además, hace que las ciudades no puedan beneficiarse del evergetismo. Con ello, todo un sistema local tiene que cambiar, pues la donación de dinero a ciudadanos, la reconstrucción o construcción de edificios o centros públicos se reduce. Esto conlleva una consecuencia lógica como es la caída de la calidad del urbanismo en las ciudades: hay un progresivo empobrecimiento de las construcciones, se reduce la superficie en uso y se reaprovechan los espacios públicos.
































1 En este año el cargo de gobernador provincial no se cambia, por el conocimiento que tienen de esos territorios, por lo que son más capaces de controlarlos. Esto se debe a la compleja situación que queda tras esta derrota.
2 I. Cogitore
3 Luttwack. La gran estrategia del Imperio Romano.
4 Patrick Le Roux. El ejército de Hispania.
5 Lepper, Las guerras dácicas.
6 Revista Rómula.
7 Settis
8 Javier Arce, Los funerales de los emperadores.
9 V. Rosenberger. La terminología en las guerras de Roma.
10 G. Alföldy, Historia Social de Roma. Alianza.
11 Santiago Montero Herrero. Especialista en religión romana y adivinación.
12 Cuando mencionamos las fuentes antiguas en este tema, hacemos referencia a las Biografías de la Historia Augusta (s. IV d.C.) y a Dión Cassio, que escribe a finales de los severos, hacia el 235, siendo un senador que tiene información de primera mano).

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